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Una de las personas más importantes en la vida de Harry era sin duda, Gema, su abuela, ella se había preocupado mucho por él después de tener que pasar por la separación de sus padres.

Esto pasó cuando tenía diez años, cuando su hermana mayor, le contó que sus padres habían decidido separarse porque creían que la relación ya no era como antes, que de alguna u otra manera habían dejado de amarse tanto.

Fue en ese entonces que Harry y su hermana quedaron con Kendra, su madre, quien decidió, al igual que su padre, rehacer sus vidas; cada uno por su lado.

—Déjame ayudarte con eso. —dijo Harry señalando la silla de comer.

—Está bien hijo, yo puedo hacerlo. —responde su abuela. — más bien... ¿No deseas una soda?

— De manzana por favor. —alcanzó a decir mientras ella caminaba hacia el refrigerador.

Se sentaron en el sofá mientras conversaban acerca de cómo le iba a Harry viviendo solo. Si es que de alguna u otra manera se sentía solo viviendo en aquel departamento, que por cierto era muy grande para una sola persona a lo que él contestaba que estaba bien, que todo estaba saliendo muy bien.

— Oh olvidé comentarte que hace unos días vino Chloe—empezó a decir captando aún mayor atención por parte del joven. —me trajo unos deliciosos chocolates.

— ¿Chloe? —preguntó Harry. —Hace mucho tiempo que ya no estamos en contacto. —dijo sin dejar de sentir curiosidad por el porqué.

— ¿Deseas algo de comer?—preguntó nuevamente la abuela después de percatarse que el comentario anterior puede que haya fastidiado en cierto modo a su nieto.

— No, no. —dijo Harry sacudiendo la cabeza y levantándose del sofá para poder colocarse la mochila sobre la espalda. —Ya debo irme. Tengo repostería a las 5:00.

— ¿Y eso? — preguntó ella dudosa sin poder evitar sacar una ligera risita. — ¿De dónde viene eso?

— Es una muy larga historia. — responde él riéndose también. — Vendré a verte pronto. — se despide finalmente de su abuela y entra a su carro.

Rápidamente sube al auto y da un corto paseo por el supermercado más cercano en busca de un slurpee, sí, uno de esos batidos helados; aquel batido que terminó adherido a su camiseta blanca el día anterior. Después de encontrar la pequeña tienda, baja del auto y va en busca de uno de estos, percatándose de elegir el mismo sabor que ella había elegido, exactamente: Manzana verde con fresa.

¿Manzana verde? Se preguntó Harry a sí mismo, al darse cuenta del sabor. Tenía que estar soñando. ¿Cómo era posible que haya tantas cosas en común? Esto incentivó mucho más a Harry a conocer sobre ella.

El joven caminaba tranquilamente hacia el salón de repostería pero durante el camino pasó por el salón 603 en el cual estaba la rubia casualmente. Al parecer las coincidencias pasan a menudo cuando uno está enamorado.

Sasha era la única persona que habitaba el salón en ese momento, estaba guardando unos cuantos cuadernos de los cuales necesitaba estudiar ya que se acercaban los parciales. Es entonces cuando el chico empieza la conversación.

—¿Crees que haya alguna manera de que se pueda entrar con anticipación al salón de repostería?—bromeó el chico mientras daba pequeños pasos al entrar intentando evitar que sus manos sean vistas, sobre todo por lo que llevaba allí.

— ¡Harry! — exclamó ella con sorpresa. Cierta parte en ella creyó que debido al asunto del batido, probablemente no lo volvería a ver nunca más. Pero ahí estaba él, esperando para tal vez ir juntos al club. — ¿Estás yendo al salón?

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