Bien. Comenzaré por lo básico. Mi nombre es Ellie pero mi familia me llama Murciélago porque de día me encierro en mi habitación y no salgo hasta que es de noche. Cuando leen mi nombre, muchos lo pronuncian «eli», pero a mi me gusta que me digan «elie», marcando la e. Tengo dieciséis años y sé que tú tienes diecisiete pero de todas formas me da igual que seas mayor y me ignores porque lo haces con todo el mundo. Así que si tu gran y sabia mente está pensando que no me importas o algo tan ridículo como eso la respuesta es no, si me importas aunque no te conozca porque quiero hacerlo. Me interesas.
¿Es todo lo que puedes decirme?
No. Tengo más. No me gustan los gatos. Les tengo miedo. Sé que tú los amas y por eso estoy diciéndote esto. Tampoco prefiero los perros, soy alérgica a ellos. Pero me gustan los pájaros, aunque en casa no me dejarían tener uno y tampoco querría encerrarlo en una jaula. Prefiero el té antes que el café. Lo que hago la mayoría del tiempo es mirar programas de pastelería o sobre casamientos.
Odio esos programas.
Lo sé. Por eso te lo estoy contando.
¿Es todo...?
No. Aunque no lo creas, nadie de mi clase me cae del todo bien. Me gusta la gente interesante y allí todos creen que no es necesario pararse a pensar en quiénes están siendo, y por eso la mayoría de ellos son una completa y total mierda. No les importa nada. Ni siquiera quienes se supone que deberían importarle. Creo que por eso te vi. No vas por ahí como la mayoría de la gente lo hace. Discutes sobre todo con todos como si no hubiera un límite. Eres inteligente, o al menos lo pareces. No te interesa guardarte tu opinión cuando puedes hacerte oír. Y...
Deberías tomar aire antes de seguir hablando, Ellie. Te vas a desinflar.
...no creo en los cuentos de hadas, pero de todas formas me gustaría poder hacerlo. También me gustaría saber qué piensa la gente. O qué sienten. Bueno, pensándolo bien... me gustaría saber qué sientes tú.
No creo que te guste saberlo.
Sé que ahora vas a empezar a decir que solo quiero que me conozcas para poder decir que me importas. Pero no, en serio me interesas. Sé que lo más probable es que no quieras que llegue a conocerte, así que al menos quiero saber que yo puse mi parte en alguna medida. Supongo que ya te dije todo lo que no te diría si me parara a pensarlo dos veces.
No sé qué te hace creer que no voy a dejar que me conozcas.
Tus palabras. Todo lo que me dices. Tus gestos también hablan por ti mismo.
Estás cometiendo un gran error al crearte una imagen de mí, ¿te das cuenta? Porque puede que llegue a decepcionarte.
No creo que hagas eso.
Yo no quiero hacerlo.
¿Ves? Vamos por buen camino. Lo estás intentando.
Nunca dije que te dejaría conocerme.
Pero...
No tan fácilmente al menos.
¿Quieres seguir escuchando quién soy?
Sí. Tienes razón. ¿No te irás hasta conseguirlo, verdad?
No.
Entonces está bien. Pero no prometo ser lo que esperas.
Me alcanza.
Perfecto.
¿Puedes al menos decirme tu nombre?
Todo a su tiempo, Murciélago.
Ay, espera, no puedo creer que te dije eso.
Te queda bien. Aunque procura no andar contándolo por allí.
Gracias por el consejo.
Tengo que irme.
También yo. ¿Puedo decirte una última cosa?
Soy todo oídos.
Gracias por escucharme. Hace tiempo no sentía que alguien lo hiciera.
No es nada.
¿Nos vemos después?
Todo a su tiempo.
