Os juro que no sabía que pensar, no sabía si Julen estaba delante de mí en la puerta de mi casa para pedirme perdón o para hacerme daño. ¿Qué hago? ¿Le cierro la puerta en las narices y llamo a la policía?
-Dejame pasar.- Dijo con cierto tono autoritario.
-No vas a entrar Julen.
En ese momento me empujó y se adentró en la casa.
-Como me hagas algo te juro que me encargaré de que te pudras en la cárcel, no olvides que soy abogada.
-¿Te piensas que tengo el más mínimo interés en ensuciarme las manos contigo?
-Pues entonces, ¿qué haces aquí?
-Mira Marta, yo no puedo olvidarte, yo te quiero y te quiero mucho. Hemos estado juntos mucho tiempo y venía a preguntarte si ya has reconsiderado mi propuesta.
-Si de verdad me quisieras no me habrías amenazado y me dejarías en paz.
-No vengo a discutir así que, dime.
-Si te dijese que no, ¿qué pasaría?
-Nada bueno, te lo aseguro.
En ese momento me quedé callada. No puedo decirle que si, ¿cómo voy a casarme con semejante persona? Pero por otro lado, si le digo que no, sabrá dios que me hará. Piensa Marta piensa. Durante un buen rato estuve callada mirándolo. Él sabía perfectamente que estaba debatiendo conmigo misma por encontrar una respuesta coherente. Hasta que, por fin, la encontré.
-Está bien Julen, me casaré contigo, pero ahora vete, quiero dormir.
-Marta, eres una chica inteligente así que por tu bien espero que no me la estés jugando. No intentes ningún truco porque sabes que será peor.
-Adiós Julen.
No le quedo más remedio que irse, y menos mal, yo ya no tenía fuerzas para seguir discutiendo con él. Se que el intentar engañarle, no con respecto a fidelidad, era algo peligroso y que tenía que hacer cuidadosamente. Si Julen se entera de lo que tengo en mente puede pasar algo muy grave, y no quiero eso. Por ahora es mejor que me acueste y me replantee todo mañana.
Al día siguiente cuando me levanté, me fui a duchar. En la ducha solo podía pensar en la pesadilla que había tenido. Desde luego, no iba a ser fácil librarme de mi ex, pero tenía que intentarlo. Él lo único que quería era casarse conmigo así que puedo estar tranquila por una parte ya que sé que no me matará. Lo malo es que si ve que intento huir de él o hacerle alguna trampa querrá encerrarme y, seamos realistas, ¿si no he denunciado cómo iban a saber que me tiene secuestrada? Aunque siempre podrán hablar con mi hermana y ella ataría cabos. ¿Debería contarle todo esto a Clara? ¿Y si no me apoya y piensa que todo es una locura? No, mejor no decírselo a nadie.
Cuando me quise dar cuenta ya estaba cogiendo las llaves del coche para irme a la oficina. Comenzaba la rutina. Aunque he de confesar que amo mi trabajo, ser abogada es una profesión que me permite defender a indefensos e intentar que se haga justicia. Nunca me han gustado las injusticias y mientras pueda lucharé contra ellas.
De vez en cuando, mientras iba camino de la oficina, miraba por el retrovisor en busca del coche de Julen pero no lo vi por ningún lado, ni siquiera al salir de casa. Buena señal, se fiaba de mí. Realmente lo que tenía pensado no era nada del otro mundo, todo legal por supuesto, ¿qué clase de abogada sería si no? ¿acabaría Julen entre rejas? No lo sé, depende de como me trate estos días. Haber, que lo único que tengo en mente es hacerle la vida imposible para que el por méritos propios cancele todo y no quiera verme más. Y en el caso de que eso no ocurra pues ya reconsideraría el tema de meterlo en la cárcel y encargarme de que pasara allí mucho tiempo.
Al llegar a la oficina mis compañeros me saludaron, casi todos me decían que me habían echado de menos y que se notaba mi ausencia. La verdad es que me alegré de verlos a todos, siempre han sido tan buenos conmigo... Incluso cuando lo dejé con Julen y cogí la baja por depresión, me mandaron un ramo de flores a casa dándome ánimos.
El día pasó sin mucho ajetreo, por ahora no tengo ningún juicio ni nada por el estilo así que me centre en realizar mi plan contra Julen. Cuando salí del trabajo y me subí al coche, lo llamé.
-Hola preciosa.
-Julen, en mi casa en una hora ¿te parece?
-No puedo Marta, estoy con unos amigos.
-Muy bien tú lo has querido. - Y sin más corté.
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¿Crees en el destino?
RandomMarta es una abogada muy prestigiosa, la vida le estaba sonriendo hasta que todo se empezó a torcer. ¿Sería todo una simple casualidad o Marta estaría en manos del caprichoso destino?