Capitulo 7.

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Ha pasado un mes desde la charla con Julen, como yo prevenía no aparecería en un mes o dos con suerte. También ha pasado un mes desde que llamé a Aday y me salió aquella chica. Es cierto que después de todo eso Aday me ha estado llamando y no se lo he cogido. No tiene sentido que ahora venga a explicarse, si es su novia me parece bien, no tiene que darme explicaciones no.

Me preparé y salí, tenía que hacer la compra del mes, pero primero...

-¿Quién es? -Respondieron al otro lado de la línea.

-Mamá, soy yo Marta, voy a ir a hacer la compra, ¿quieres algo?

-No cariño gracias. ¿Estás bien?

-Sí mamá, luego me paso a veros ¿vale?

-Cuando quieras cariño, estará aquí el amigo de tu padre con su hijo que se ha venido de Londres.

-Vale mamá, luego iré. Un beso.

Me subí en el coche y puso rumbo al supermercado. Cuando llegué me fije en que estaba el aparcamiento prácticamente vacío, era un alivio, no habrá mucha gente con la que tropezar. Entré y evidentemente no había casi nadie, así que me dispuse a hacer la compra tranquilamente. Cuando estaba en el pasillo de las bollerías alguien me tocó el hombro, me giré y vi a un chico de pelo castaño, alto y ojos oscuros. Su cara me sonaba de algo pero no sabía de qué.

-Hola. -Dije tímida.

-No me puedo creer que no me reconozcas. -Dijo el chico.

Por un momento pensé que era un cliente al que tuve que defender o algo por estilo, de verdad que no me acordaba de este chico. Digo yo que, si lo hubiese visto antes me acordaría, es demasiado guapo como para olvidar su cara.

-Lo siento, la verdad es que no te recuerdo.

-¡Por dios Marta! ¿Tan cambiado estoy? Soy Zack.

-¿Zack? No puede ser. -Dije riendo.

Zack era el chico que me había comentado mi madre por teléfono, el que volvió de Londres, pero no puede ser. Estuvimos un rato hablando hasta que me di cuenta que aún me faltaban cosas por coger y tenía que pagar. De hecho el debería de estar llegando a mi casa con sus padres.

-¿Tienes coche aquí? -Pregunté.

-No, he venido en taxi, mi coche lo he dejado en Londres, vengo de visita nada más, en una semana me vuelvo a trabajar.

-Pues si quieres, llama a tus padres y diles que los ves en casa de mis padres y vamos juntos.

-Perfecto.

Y así fue. La verdad es que recordaba a Zack más estúpido y más niño pequeño pero la realidad era que ya se había convertido en un hombre hecho y derecho. Durante el trayecto no paramos de reír, he de admitir que es un chico bastante divertido. Cuando llegamos aparqué en mi casa y él se quedó extrañado.

-¿Es esta la casa de tus padres? Que cambio ¿no?

Yo me reí y luego le respondí.

-Esta es mi casa, la de mis padres está bajando. ¿La recuerdas?

-Si es la de siempre creo que sí, ¿tú no vas?

-Claro que iré pero primero quiero colocar la compra, ve tú y ahora nos vemos.

Después de eso Zack insistió en ayudarme a guardar la compra y lógicamente al principio me negué pero tras tanta insistencia acepte su ayuda. Después de colocarlo todo fuimos a casa de mis padres. Tanto los míos como los suyos estaban sorprendidos de que hubiésemos llegado juntos.

-¡Marta cariño! -Dijo su madre.

-Qué casualidad que os hayáis encontrado. -Comentó su padre.

-Yo creo que más que casualidad es el destino. ¿No crees hija? -Dijo mi padre.

¿El destino? La verdad es que no se ni que pensar. Cuando corté con Julen y conocí a Aday pensé que era el destino. Cuando llamé a Aday y escuché a aquella chica supe que era una simple casualidad aunque ahora, tras reencontrarme con un nuevo y mejorado Zack no se que pensar. Me sonó el móvil y vi que era Aday, también vi como Zack observaba que yo rechazaba la llamada.

-¿Problemas con tú novio?

-¡Qué! No es mi novio. -Dije nerviosa.

-¿Y por qué no le coges la llamada?

-Porque es idiota básicamente.

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⏰ Última actualización: Sep 10, 2016 ⏰

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