Louis se dijo que no lo iba a volver a hacer. De verdad que no, pero ya va un mes que no ve a Harry y realmente está empezando a molestarle sólo contactarlo vía Skype o WhatsApp.
La cosa es que a Louis le importa una mierda coincidir seguido con Eleanor o cruzarse con Nick entre vuelos, la única persona con la que parece haber creado un vínculo realmente constante y consistente en la inmundicia de su trabajo parece ser Harry.
Tal vez es porque no está atrapado en su estilo de vida, porque su trabajo es más genial o tal vez sólo porque es él mismo, pero Louis no podría estar más agradecido de haberse cruzado con ese chico de cabello rizado en un vuelo a Londres.
Es así como termina sacándole información a Harry y cambiando turno con Eleanor (porque Nick, el bastardo, se negó a cambiar con él hace una semana) embarcándose rumbo a la capital china. Honestamente, Louis está considerando enviar una canasta de agradecimiento a quién fuera el responsable en la editorial del rizado de proponer ediciones de turismo en Asia, porque ahora tendría 10 horas ininterrumpidas con Harry, lo que es por mucho el mayor límite de tiempo que han convivido en el mismo continente.
Está jugando con los dijes del brazalete cuando dos grandes manos cubren sus ojos.
— Adivina quién soy.
Louis lleva una mano a su mentón, soltando un 'Mmm' pensativo. — ¿Mamá?
Escucha una risa tonta, volteando para encontrarse con el rizado.
— Oh, vaya — dice Louis desanimado —. Habría jurado que eras mi madre — entonces sonríe y tironea de la correa de uno de las mochilas de Harry —. Déjame ayudarte con eso.
Éste asiente y le da el bolso, encaminándose por el pasillo con el castaño detrás —. Pensé que tenías un vuelo a México.
— Te sorprendería la cantidad de veces que nos cambian de turnos. Quién sabe, rizos, quizás sea el destino.
— Quizá —. Harry le sonríe mientras se sienta del lado del pasillo. Le da un breve saludo a la pareja a su lado antes de girarse hacia Louis, apoyando sus codos en el reposabrazos y mirándolo con interés —. Así que, ¿qué tal el vuelo a Ámsterdam?
***
Louis mira su reloj por cuarta vez en los últimos quince minutos. Son las 2:47 AM y pareciera que el tiempo no pudiese ir más lento.
Se revuelve en su asiento, tratando de caer dormido. En realidad, pretendía aceptar su insomnio y quedarse despierto en la noche por si alguien lo necesitaba, pero Olly insistió en que fuera a alguno de los asientos libres para intentar ganar unas horas de sueño mientras él se hacía cargo de todo.
Louis quiere dormir, en serio quiere hacerlo, pero estuvieron experimentando turbulencias desde las 10 y el que estén en medio de la oscuridad de la noche a decenas de kilómetros del suelo no calma su ansiedad ni un poco.
Se estremece con la leve sacudida del avión, apretando la pulsera dorada en su muñeca y cerrando los ojos con fuerza.
Estás a salvo, estás a salvo, estás a salvo.
— ¿Louis?
Cuando abre los ojos lo primero que ve es a Harry frente a él, con una mano en su hombro y una mirada preocupada.
— Harry, ¿no deberías estar durmiendo?
— Iba al baño — el rizado hace un gesto hacia el fondo del pasillo, sin apartar sus ojos de él —. ¿Estás bien?
— Sí — Louis miente. Su voz lo traiciona segundos después cuando el avión vibra una vez más.
El menor frunce los labios, amagando con sentarse en el lugar libre a su lado —. ¿Quieres que me quede contigo un momento?
Ni siquiera lo duda.
— Por favor.
Toma el asiento a su lado, acomodándose de forma que está recostado mirando al chico de ojos azules. Nadie dice nada por unos instantes, sólo se miran, la compañía de Harry haciendo que Louis se sienta cada vez más calmado, los latidos de su corazón cayendo a un ritmo normal.
Harry es el primero en romper el silencio.
— Tienes pecas.
— ¿Qué?
— En tu nariz. Son suaves pero puedo verlas así de cerca. Son bonitas.
Louis espera que sus mejillas no estén tan sonrojadas como él las siente.
— Gracias.
Otro breve silencio se hace presente.
— ¿Vuelas seguido durante las noches?
Asiente levemente. —A veces.
— ¿Y cómo duermes?
— No lo hago.
El avión se estremece, chocando contra otra corriente de aire y Louis cierra los ojos, rompiendo el contacto con Harry. Siente una mano tomar la suya, deslizándose suavemente entre sus dedos, acariciando su piel con firmeza.
Cuando abre los ojos de nuevo, se encuentra por segunda vez con la profunda mirada de Harry, pero ésta vez hay una delicada sonrisa en sus labios, y su mano permanece enlazada en la suya.
— Te tengo, ¿sí? Estás seguro.
La voz rasposa y grave sale como un murmullo, quebrando el silencio de la atmósfera, y de repente parece que el avión nunca estuvo sacudiéndose. Louis lo observa y lo observa, la luz de la luna golpeando su rostro, sus ojos pareciendo de un verde imposiblemente claro. Extrañamente, es lo más en paz que se ha sentido sobre un avión en un largo tiempo.
Aprieta la mano de Harry una vez, sin soltarla, y deja salir en un susurro con voz temerosa, diminuta, como si se apenara y tuviera miedo de la respuesta.
— Quédate conmigo esta noche, por favor.
El rizado lo observa y le devuelve el apretón, sonriendo.
— Siempre.
***
La mañana llega y ninguno se hubiera despertado de no ser por Olly. Mientras Louis se frota los ojos, nota un peso en su otra mano. Al bajar la vista se encuentra con que aún no ha soltado a Harry, y cuando sus miradas se cruzan Louis enrojece.
Se despiden de sus asientos con un suave 'Gracias' y un 'Descuida, Lou' antes de volver a sus puestos. Aterrizan una hora después, diciendo adiós con un abrazo y una promesa de traer un gatito 'de esos que mueven la pata, Louis' como regalo. El más bajo rueda los ojos con cariño.
Olly y Louis están en el café del aeropuerto junto con otros asistentes más, el piloto y copiloto.
Louis compra el British Wanderer y lo lee en la mesa. Entonces Olly se aclara la garganta.
— ¿Buen vuelo? — Pregunta, con una sonrisa conocedora pero carente de burla.
Le devuelve el gesto.
— No tienes idea.
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Souvenir || l.s
FanfictionMira el souvenir por unos instantes antes de tendérselo de nuevo. - Quédatelo. - ¿Qué? - Quédatelo, Louis - Pero es tuyo. Harry se alza de hombros. - Dijiste que nunca visitas los lugares a los que viajas. Yo digo que al meno...
