Allí estaba ella. Con su larga cabellera castaña cayendo mas abajo de sus hombros.
Estaba tan....rara, tan.... diferente.
La vi mucho mas delgada y pálida de lo normal (como la había visto por última vez hace 3 años).
Sus ojos verdes no se encontraron con los míos hasta que me la quedé mirando finamente.
Sus ojos ya no eran verdes brillantes, llenos de felicidad. Estaban oscuros, opacos, podías ver en ellos que no todo estaba bien.
Luego de encontrar nuestras miradas se sorprendió tanto, lo miraba en su rostro.
Me abrazó.
Le correspondí su abrazo. Estaba a punto de decirle algo pero ella se me adelantó.
-No digas nada....- susurró en mi oído en mitad del abrazo cálido que me proporcionó - Te extrañé mucho, Julian.-
- Y yo a ti, Margo.- fue lo único que logré decir, con un hilo de voz, antes de que se me escapara una lágrima de mi ojo derecho y bajara por mi mejilla.
***
Me encontraba en la cocina de la casa de Margo. Ella estaba preparando algo en silencio.
- Y... Que te trae aquí? No me buscas hace 3 años. -dijo sin mirarme, concentrada en lo que hacía.
- Visitarte y........- miré hacia otro lado, tratando de no pensar en ella. No funcionó.
Miré a la cara a Margo para que no se de cuenta de que era lo que pasaba pero ella, como siempre, notó algo en mi mirada y lo descubrió todo. Por poco no descubre la verdadera teoría de la vida.
-Una chica. Quién es ella?- tomó una de las tazas que había en la mesita de el salón y bebió el té que contenía este.
Di un largo suspiro. Un suspiro de cansancio, remordimiento, temor y decepción.- Ángela... se llama Ángela y es una persona...- miré hacia un vacío al lado del televisor.- Increíble, hermosa, peculiar, inteligente... La chica de mis sueños.- cerré los ojos al recordar las posibilidades de que ella me note o siquiera mire a mi cara.
- Te comprendo... Yo...- suspiró- también he conocido a alguien.- cerró los ojos, como viendo la imagen de la persona bajo sus párpados.
- y él es lindo?- tomé un sorbo de una taza de té.
- Ella es hermosa. - sonrió ampliamente. Me hizo sonreír a mi también. Tal vez, solo tal vez, esta vez le va a ir bien con ella.
- Su nombre es.....?- la miré a la cara y ella me miró a los ojos con una gran sonrisa que hacía aparecer un poco de luz en esos ojos verde opacos que ya no parecían tener vida.
- Izzy. Izzy Miller.- otra vez cerró sus ojos y bajó su cabeza con una sonrisa.- Baja, delgada, castaña y con unas pecas esparcidas por toda su cara, esas pecas que parecen besos de ángeles.- La describía como si fuera la única persona que jamás había visto, sus ojos ya no me miraban, si no que miraban a la puerta de entrada la cual permanecía cerrada.
- Ve por ella.- simplemente respondí.
-No puedo, sus padres no saben que ella es.... Lesbiana.... Ellos son muy religiosos y estrictos.- se le escapó una lágrima al haber siquiera pensado en su amor imposible.
- búscala, escápate con ella, se feliz, Margo.- me incliné hacia delante para poder verla bien a la cara al hablarle.
- Pero que hay de ti.....-
-Yo no importo, me saldré de tu camino con mis problemas. Ahora ve y búscala, bésala y dile lo que sientes.- me levante y busqué mi mochila. Abrí la puerta y señalé afuera de la casa. - Ve, tengo que volver.-
Ella se levanto y corrió. Salió de la casa y corrió hasta que la perdí de vista.
Cerré la puerta de su casa y fui hacia la parada de bus mas cercana para poder así volver a casa.
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Anónimo xx
Teen FictionPrólogo Julian Harries es un chico "normal" de 16 años, si es que normal se puede llamar a alguien sin amigos, marginado, con gustos musicales no muy comunes en su país y una gran obsesión con los dulces Norte Americanos. El siempre estu...