- Lo se, Max; las fiestas nunca han sido lo mio, pero lo que si es lo mio es escribir y ¿te imaginas que una fiesta equivalga a un libro publicado? - explique por enésima vez después de oir el enésimo gruñido de Max que estaba acostado en mi cama mientras me veía plancharme el cabello - tengo que hacer todo lo que este a mi alcance para lograr mis sueños ¿no? asi que, si una fiesta es lo necesario; pues fiesta habrá - dijé aunque, creo que mi discurso de algún modo dejó de ser dirigido para Max y empezó a tratar de alentarme para que deje mis nervios a un lado y me convenza a mi mismo de que todo estaría bien, después de todo, no era mas que una fiesta de jovenes, ricos y famosos.
una vez que terminé de plancharme el cabello, arregle el flequillo que hace algún tiempo había decidido cortarme, pero luego había notado que no iba bien con mi forma de cara; para atras y hacía un lado, sujetandolo con un broche adornado con un lazo de encaje del mismo color beige del cuello del vestido. Me ví al espejo dandome los últimos toques.
- La verdad, creo que me quedo muy bien para la poca experiencia que tengo, ¿ tu que opinas Maxi? - dijé y luego ví a Max por encima de mi hombro, entonces el aludido ladró - lo tomare como un si - continué mientras le sonreía a mi perro y luego regrese mi vista al gran vidrio que producia mi reflejo situado enfrente mío. Mi cabello color caoba se deslizaba suavemente por encima y por detras de mis hombros y aunque me gustaba lo elegante que se veía y lo fácil de manejar que resultaba estando liso, eso no era la normalidad y mucho menos era real, ya que normalamente era similar a lo que Bob Marley solía tener y llamar ''cabello'' a diferencia de que yo si lo lavaba y lo desenredaba. Mi cara tenía una forma ovalada y según yo mis ojos tenían un tamaño excesivamente grandes para encajar con mi rostro. Mi cuerpo no es un talle cero como todas las chicas sulen querer, pero tampoco es algo de lo que mi conciencia me reproche cada vez que pruebo bocado, la verdad es que no estoy bien proporcionada, mi busto sigue encajando con el cuerpo de una niña de trece años y como dice mi madre ''las de nuestra familia no heredaron el buen cuerpo de las antepasadas''; pero si hay algo que me gusta de mi físico probablemente diría que mis piernas no me defraudan del todo.
toc, toc, toc
Tres golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos.
- Bien, allá voy - me dije una vez mas, cogí mi bolso a juego con el vestido y salí de mi cuarto. Abrí la puerta y...
- Hola, querida novia Sue - dijó en tono brulón, el que creo se supone que es Hurley aunque es difícil asegurarlo cien porciento al verlo peinado, bien vestido, afeitado... en fin muy guapo, mientras depositaba un suave beso en mi mejilla.
- Hola... - dijé, recuperando la compostura
- Asegurate de quedarte cerca mío todo el tiempo, ¿esta bien? - dijo viendome de pies a cabeza con una mirada seria como si estuviera resolviendo un difícil problema de matemáticas.
- Sin dudarlo, pero ¿por que lo dices? - pregunté algo confundida. Entonces llegó Max y empujó suavemente la pierna de Hurley con su hocico en señal de saludo.
- Bueno, teniendo en cuenta lo guapa que estas, y la cantidad de chicos en busca de una hermosa chica que entre otras cosas planean continuar la fiesta de una forma mas íntima y en una cama; se explica solo ¿no crees? - explicó, pero no me vió salvo al final al formular la pregunta, ya que se agacho para jugar con Max.
- Descuida, en la única cama que planeo estar después de la fiesta es en la mía, y mi único acompañante será Max - acoté, mientras salía por la puerta con Hurley pisandome los talones.
Hurley abrió la puerta del copiloto para que yo pueda entrar, lo cual hice; el cerró la puerta del copiloto y rodeó el auto para luego entrar en el.
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Los polos opuestos se atraen
RomanceElla, una escritora con muchas esperanzas, una chica alegre, soñadora y divertida, que ve por los demás y su mayor pasatiempo: leer un buen libro en casa. El, un surfista famoso en todo el mundo, no solo gracias al surf, sino también a sus diversas...
