CAPÍTULO 37. MARATÓN 1/5

3.1K 218 74
                                        

CAPÍTULO 37. MARATÓN 1/5

Para dormir más tranquila.

Cierra los puños, princesita.

-¿No vino a ninguna clase? -le pregunté a Dinah con el ceño fruncido, a Lauren le importaban las clases tanto como a mí me importaba el perico de la vecina.

Dinah negó con la cabeza y una sonrisilla traviesa en el rostro.

-¿La pequeña Camila ya no puede estar ni un día sin ver a su nena? -preguntó riendo, fingiendo ternura con una mano en el pecho.

Yo la fulminé con la mirada, pero mis mejillas ardientes me delataron.

-¿Dónde está, Dinah?

-I don't know baby! -gritó riendo, pero yo sabía que sólo bromeaba para intentar distraerme y evitar mis preguntas. Miró mi expresión seria y suspiró: -Sólo sube, Camila.

Subí a su auto con los brazos cruzados -lo cual es más difícil de lo que parece- y el ceño fruncido, sé que era inmaduro de mi parte actuar de esa manera, pero en todo el día ni Lauren, ni Derek, ni Normani se habían presenteado a clases, mucho menos Zack, pero él estaba arrestado hasta donde yo sabía, el punto era que algo debía estar pasando (probablemente grave), para que Lauren permitiera que Dinah me llevara a casa sin la compañía de un tercero.

-¿Desde cuándo tienes auto? -pregunté confundida.

Dinah rió un poco más, como recordando algo gracioso.

-No es mío.

Yo la miré confundida, por primera vez desde que llegué a Bradford sentí que Dinah era en verdad una delincuente, como los demás. No pregunté nada más en todo el camino.

-Llegaste, Julieta. -anunció con voz divertida, volviendo a la inocencia de siempre.

Tomé la manija de la puerta y dejé mi mano reposar ahí.

-¿Lauren ya está en su casa? -pregunté en voz baja.

Dinah me miró unos segundos y suspiró. Sacó su celular de uno de los bolsillos de su pantalón y tecleó, depués se lo llevó a la oreja y esperó:

Nada.

Bajó el celular y volvió a teclear, y de nuevo, nada.

-No lo sé. -murmuró con el ceño fruncido. De pronto sus ojos se abrieron más de lo normal y una extraña pizca de diversión brillo en su mirada. Después me miró con ojos entrecerrados: -Hagamos un experimento, tortolita.

Yo la miré confundida.

-Dame tu celular. -pidió. Yo dudé un segundo sin saber a dónde quería llegar y le entregué mi teléfono. Ella tecleó algo y se lo llevó al oído. Pasaron unos segundos y Dinah comenzó a reíse a carcajadas tan fuerte que se le saltaron las lagrimas y creí que mojaría su pantalón. -Estoy bien, mi amor. -alcanzó a decir entre risas. Pasaron unos segundos más y a pesar de estar considerablemente lejos pude escuchar los gritos de Lauren desde la bocina de mi teléfono, la cara de Dinah fue un poema, pasó de diversión a preocupación en segundos. -No... n... no, Lauren... escucha... no, Lauren... ¡No, por favor!... Ya, ya, está bien, te la paso, lo siento, lo siento. -rogó y con cara de sufrimiento me entregó el celular.

Yo la miré con ojos abiertos, no quería contestar, no iba a permitir que me hiciera eso, primero la hace enojar y ahora me deja con el problema. Miré mi celular como si fuera un pase a la horca y negué con la cabeza. Dinah insistió con la misma expreción dolida hasta que lo tomé.

-Hola. -murmuré nerviosa.

-¡¿Por qué mierda sigues con ella?! Hace 12 minutos debieron llegar a tu casa, ¿por qué sigues con ella? ¿Por qué tenía tu celular? -me bombardeó de preguntas y yo no supe ni cuál contestar. -¡Camila! -exigió furiosa.

BAD |Camren|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora