CAPÍTULO 2. TROUBLE

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CAPÍTULO DOS.

TROUBLE

I knew that. Iknew he were trouble. And maybe he knew that, when he saw me. But I'm not sure, he was long gone when he met me.

-Entonces, ¿te fuíste? ¿Sólo así? ¿No te dio curiosidad que podría pasar después? ¿Qué tal que ese bombón le dio una paliza a James por tu culpa? –preguntó Jessica, mi mejor amiga desde el otro lado de la línea.

Llegando a casa había entrado a mi habitación y había ido al pequeño balcón, el cual estaba casi pegado al balcón de la casa de al lado, qué incómodo, y le había marcado para informarle todo mi extraño día.

-Ella no es una bombón. Y si se pelearon no fue por mi culpa, se notaba que ya traían problemas desde antes. –respondí cansada de que me culpara de iniciar una pelea entre la "bombón" y James.

-Pues por cómo me la describiste... La tal Jauregui es una bombón, sin duda. –respondió segura.

-Porque tú estás loca, pero sinceramente yo no veo nada sexy a una chica con una obsesión de tinta en  su piel y unos pantalones tan ajustados. –dije. Omitiendo la parte de que la chica me asustaba igual o más que mi padre cuando le trataba de presentar alguna chica.

-Ese es su estilo... es sexy como una modelo pero ruda a la vez ¡Eso es perfecto! ¡Debes invitarme en las vacaciones! –gritó emocionada.

-De acuerdo... Mi mejor amiga vendrá en las vacaciones para ver a una criminal en vez de a mí –dije dramáticamente.

Las dos empezamos a reír cuando de pronto escuché un motor potente acercándose, estiré un poco mi cabeza y a lo lejos pude ver una moto a toda velocidad. La moto siguió su trayecto y mientras más se acercaba, más disminuía la velocidad, hasta al final, detenerse bajo mi balcón y el de la casa de al lado.

No llevaba casco, así que pude distinguirla con facilidad.

-No. Es. Verdad. –dije pausadamente, tratando de asimilarlo.

-¿Qué? ¿Qué está pasando? –preguntó mi amiga interesada.

-Criminal... Moto... Abajo... -balbuceé sin sentido.

-¿Qué? Camila no te entiendo.

-Es ella.

-¿Quién ella?... ¡Oh por Dios! ¿Jauregui? ¿Su moto? ¿Debajo de qué? –preguntó histéricamente.

-Sí. Jauregui. Su moto. Debajo de mi balcón. –respondí medio ida.

Ella se bajó de la motocicleta y camino hacia la entrada de la casa de al lado.

No. Es. Verdad.

-¿Qué hace ella en tu casa? ¿Te siguió? ¡Oh Dios mío, es una psicópata! Amiga, no importa lo sexy que sea, llama a la policía. ¡Ahora! –gritó Jessi histéricamente.

-No me siguió. No, vino a su casa... creo... creo que vino a SU casa. –dije enfatizando la palabra "SU".

-¿Quieres decir que esa bombón es tu vecina? –preguntó Jessi lentamente.

-Eso creo... -respondí no muy segura.

De pronto la puerta de la habitación frente a la mía se abrió bruscamente dejando ver a una Jauregui furiosa que cerró la puerta detrás de ella con un fuerte golpe.

La puerta de vidrio de su balcón tenía persianas, pero estaban arrinconadas a los lados, por lo que podía ver prácticamente toda su habitación.

Y todo lo que hacía... Y creo que la chica sí es una psicópata pues empezó a arrojar con fuerza todo lo que se le ponía enfrente, una lámpara, un despertador, el teclado de su computadora, todo. Estaba enloquecida y yo sólo miraba aterrada.

-¿Qué está pasando? ¿Qué es todo ese ruido? –preguntó Jessi.

Decidí levantarme lentamente antes de responder, debía entrar a la seguridad de mi habitación y cerrar las puertas del balcón sigilosamente, no quería que ella se diera cuenta de que yo estaba ahí, en el estado en el que estaba seguro no le importaría golpearme hasta la muerte. De hecho creo que en su estado más normal tampoco le importaría.

Iba bien, todo iba malditamente bien hasta que una jodida puerta del balcón se atoró haciendo un ruido no muy fuerte, pero lo suficiente para que se escuchara en la habitación de la casa al lado. Yo miraba al suelo rogando al cielo que ella no se hubiera percatado de mi presencia, pero en la habitación de enfrente dejaron de escucharse ruidos.

Y para colmo Jessi no paraba de gritar exigiendo saber qué estaba pasando.

Levanté la mirada lentamente y me encontré con esos profundos ojos esmeralda por segunda vez en el día.

Ella camino lentamente hacia su balcón y comenzó a quitar el seguro de las puertas de vidrio. Y juro que casi me desmayé. Ella quería entrar a su jodido balcón, el cual estaba a menos de un metro del mío. ¿En serio? ¡¿En serio?! ¿Quién fue el idiota que construyó estas casas? ¡¿Quién?!

Yo apresuré mis acciones intentando desatorar la maldita puertecilla, pero aterrada como estaba mis manos sólo se volvieron torpes y temblorosas. Cuando por fin logré desatorarla, ya era muy tarde. Estaba a punto de cerrarla cuando una mano la tomó de la orilla impidiéndomelo.

Por unos segundos me bloqueé y no supe que hacer, tiempo suficiente en el que ella saltó de su balcón al mío. De acuerdo, es buen momento para decir que estoy aterrada. Me agaché para recoger el teléfono, el cual había dejado caer en mi afán de cerrar las jodidas puertas.

-Jessi, por Dios llama a la po...

No pude terminar la frase cuando su tosca mano me arrebató el teléfono del oído y termino la llamada.

Ella no dijo nada. Sólo me miró fijamente a los ojos por lo que parecieron años y después se sentó en mi balcón como si fuera lo más normal irrumpir en la casa de desconocidos y sentarse en su balcón. Quería gritarle que se largara, que esta era mi casa y ella no tenía nada que hacer aquí.

Pero estaba demasiado asustada como para reclamarle algo a una criminal así que me quedé callada observando.

-¿Cuál es tu nombre?–preguntó ella.

Mis sentidos me decían "¡Corre! ¡Corre tan rápido como puedas!"

Mi instinto me decía "¡Corre! ¡Corre tan rápido como puedas!"

Mi cordura me decía "¡Corre! ¡Corre tan rápido como puedas!"

Mi sensatez me decía "¡Corre! ¡Corre tan rápido como puedas!"

Pero mi estúpida boca dijo:

- Camila.

No sabía qué hacer. No sabía nada. Tenía demasiado miedo para pedirle que se fuera y Alejandro estaba en el trabajo. Ana, mi niñera, llegaría en una semana, así que estaba completamente sola.

Ella se puso de pie y juro que jamás sentí más miedo en mi vida. Estiró su mano y dijo:

-Yo soy Lauren. Lauren Jauregui.

Estreché su mano y lo supe. Yo... simplemente lo supe.

Supe que ella iba a ser un problema. Supe que ella no traería nada bueno a mi vida. Supe que no había forma de que esto acabara bien.

Y por la forma en que me miró, creo que ella también lo supo.

BAD |Camren|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora