Capítulo VI

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- Hola Miranda – Respondió Adele, sorprendida, roja, nerviosa.

- ¡Se conocen! – Explotó Nacho al lado de ellas - ¿Por qué no me dijiste que conocías a Miranda?, Hola, soy Ignacio Thompson, tu mayor admirador.

- Hola Ignacio, un placer en conocerte – Le sonrió Miranda encantadoramente. Adele se derritió – ¿Vinieron a pasar un rato agradable? – Preguntó.

- Sí, celebramos que Adele quedó en una gran empresa de Publicidad... - De repente Nacho unió las ideas – ¡De ahí se conocen!, tú eres la Psicóloga de PubliTouch, ¿por qué no me dijiste que Miranda Olguín te entrevistó? – Mirando a Adele.

- Porque... no sé. Deberías calmarte, nene – Dijo Adele divertida al ver a su amigo tan emocionado –

- Sí, ¿por qué mejor no vamos a bailar los tres? – Miranda sugirió.

- ¡Será un verdadero placer! – Respondió Nacho

- Vamos. – Respondió Adele más por compromiso que por de verdad querer. Miranda en serio la ponía nerviosa, más ahora que sabe que le gustan las mujeres y trabajaría con ella.

Comenzaron a bailar, la música era muy buena. Se estaban divirtiendo y Adele debía admitir, a su pesar, que Miranda sí que se sabía mover. Sus pensamientos la traicionaban cada segundo que ambas cruzaban miradas, rozaban su cuerpo o la veía sonreír. Nacho estaba disfrutando la compañía de Miranda, si de verdad su idola, bailar con ella en serio era un placer.

- ¡Hola!, ¿Cómo estás? – De repente dijo Nacho. Yéndose y dejando bailar a Adele y Miranda bailando solas.

- Nota Mental: Matar a Ignacio Thompson apenas tenga la oportunidad – Pensó.

Miranda le sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Cada vez se acercaban más o Miranda al menos eso hacía. Estaban tan cerca que Adele sentía su agitada respiración y la mirada penetrante de los ojos azules de Miranda. De un segundo a otro, la psicóloga se acercó a su oído y le dijo

- Tranquila, no muerdo. – Y le sonrió coquetamente.

Si no hubiera sido porque estaban en una discoteca y la luz no era tan fuerte, Miranda podría haber notado lo rojísima que Adele se puso en ese instante. Sus pensamientos definitivamente la estaban traicionando y más con lo que Miranda estaba haciendo.

- Iré a fumar afuera, vuelvo en seguida – Le dijo Adele sin esperar respuesta de Miranda y Salió. – Esa mujer me va a matar, ¿cómo lo haré si trabajaré con ella? – Pensó –

Encendió el cigarro y se sentó. Demasiadas emociones para una sola noche, Miranda era muy sexy y coqueta, pero no estaba para eso. ¿Estará ella aquí?, pensó en la chica de cabello castaño nuevamente. ¿Cómo era posible que alguien a la que vio solo una noche le robe tantas veces el pensamiento?, qué patético, pensó.

- ¿Estás bien? – Miranda había salido a buscarla.

- Oh, sí... solo quería fumar y tomar un poco de aire fresco, adentro está muy sofocante.

- Sí, hace demasiado calor. ¿Estás nerviosa? – La pregunta la tomó por sorpresa, ¿se habrá dado cuenta de lo que sintió mientras bailaban? – Quiero decir... por el Lunes, como partes un nuevo desafío laboral – Le aclaró la Psicóloga.

- Ah, no, la verdad es que no, más ansiosa que nerviosa. Me gustan los desafíos – Sonrió – Además, es una oportunidad importante que no pienso desperdiciar

AdeleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora