Sofía esperaba impaciente a Allie, que tardaba en salir del instituto, como siempre. Después de unos minutos se desesperó y decidió salir del coche para tomar un poco el aire. La madre de Lucía la vio y se acercó a ella para saludarla.
─¡Buenas tardes, Sofía!
─Hombre, María. ¡Cuánto tiempo! ─exclamó contenta Sofía, que se dirigió a donde se encontraba su amiga.
─¿Qué tal todo?
─Pues como siempre, mujer ─dijo en voz baja, tristeza inundándole los ojos─. Tenemos que quedar algún día como hacíamos antes. ¡Añoro esos tiempos! ¿Y vosotros qué tal?
─Todo está genial, solo que espero que las notas de Lucía suban un poco más este año... Y bueno, echamos mucho de menos a Zack, este año se fue a estudiar a Inglaterra. ¿Te puedes creer las ocurrencias que tiene este chico? ¡Madre mía! Cada día me sorprende más, y alguno me va a acabar dando un infarto.
Ambas mujeres rieron por este comentario. Cuando tenían la edad de sus hijas ellas eran mejores amigas, pero con el tiempo tuvieron que ir separándose. Siguieron teniendo contacto pero no mucho y ninguna sabía que la otra estaba embarazada hasta que se encontraron en el hospital las dos, cuando iban a dar a luz, donde nacieron Allie y Lucía, casi al mismo tiempo. Y por eso se consideraban hermanas. Pero el poco tiempo y el cuidado que conllevaba un bebé no les permitía estar juntas, por lo que se distanciaron de nuevo. Al tener sus hijas dos años se encontraron y desde entonces decidieron no separarlas de nuevo como habían hecho al nacer, ya que habían nacido para estar siempre la una al lado de la otra.
─¿Y qué está estudiando? ─preguntó Sofía, intentando evadir esos pensamientos melancólicos.
─Está estudiando informática, le apasiona la tecnología desde pequeño. Lleva ya una semana de clase, ellos empezaron antes.
─¿Ah, sí? Pues espero que le vaya muy bien, ¡mándale recuerdos!
A María no le dio tiempo de contestar a su amiga ya que sus dos hijas llegaron corriendo, cogidas de la mano y riéndose como hacían Sofía y ella de pequeñas. ¡Qué tiempos aquellos! A veces deseaba volver para no tener que cargar con tantas preocupaciones y simplemente pasárselo bien con su mejor amiga al lado. Pero la vida continuaba y estaba contenta de que al menos sus hijas hubiesen acabado siendo mejores amigas, haciendo que ellas tuvieran mas contacto aun.
─Parece que os lo estáis pasando bien, ¿eh, chicas? ─comentó María, lanzándole una mirada a su amiga y soltando una risa.
Ésta se rió también porque sabía bien en qué estaba pensando su amiga en ese momento.
─Mejor que nunca ─respondió Lucía mirando a Allie y riéndose aún más.
─¡Que locas estáis! Siempre decís eso, anda. ─Sonrió María─. Venga, Lucía, vamos a casa que tenemos mucho que hacer.
─Jo, vale mamá... Luego me llamas eh, Al, ya sabes... ─dijo Lucía lanzándole una mirada pervertida.
Sus ojos lo decían todo. Después de unos momentos de confusión, Allie se dio cuenta de lo que su mejor amiga quería decir y le asintió.
─Claro que sí, no me olvidaré... ─Allie le dio un beso en la mejilla a su amiga.
─Genial. ¡Hasta luego!
─Hasta luego, Lu.
Lucía y su madre se alejaron hasta su nuevo coche de color azul metálico. Parecía un coche bastante caro, seguramente sería alguno de estos últimos modelos que a su padre tanto le encantaban.
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Vida de una skater
Teen FictionTrata de la vida de Allison, una chica de 15 años, la cual descubre una nueva pasión: el skate. Está enamorada de un chico que no sabe ni que ella existe y éste está con otra chica, a la que le gusta mucho fastidiar a los demás. Allie se propone c...
