La semana se pasó rápido, era viernes al fin; último día de clase antes de las vacaciones que tan solo duraban una semana. Y aunque todos pensasen que una semana era poco tiempo de vacaciones, les daba igual, porque necesitaban una pausa de todo, incluida Allie. No tenía nada de ganas de ir al instituto, pero debía hacerlo. Se levantó desganada, y se marchó al colegio con su madre, sin dirigirle una palabra. Estaba harta de esa rutina.
Por suerte, las horas se pasaron rápido y después de clase Allie recibió una llamada de un número desconocido. Con tanto desgaste por los exámenes y los trabajos, a la chica no se le ocurrió quién podría ser, por lo que al cogerlo no tenía ni idea de quién iba a estar llamándola.
─¿Sí?
─¿Allie? ─preguntó una voz conocida al otro lado del teléfono.
Allie sonrió al escuchar su voz. Había estado pensando en él estos días, pero con el paso de las horas comenzó a perder la esperanza, pensando que nunca la llamaría. Pero esa llamada le devolvió toda la alegría que tuvo el día que le conoció.
─Oh, Jake. ¿Qué tal?
─Genial. ¿Tú qué tal? ¿Estás mejor?
─Sí. Bueno, aún me duele el cuerpo un poco, pero por fin tengo unos días de vacaciones para descansar, olvidarme de todo y pasarlo bien.
─Pues a ver si se te pasa pronto el dolor, bonita. ¿Y qué vas a hacer durante estos días?
─No lo sé todavía, porque mi mejor amiga se va a su pueblo a ver a sus abuelos, así que no sé... ¿Tú que vas a hacer?
─Quedar contigo, si quieres.
─Claro que quiero... ─Una sonrisa se apoderó de ella y las mariposas que el otro día invadieron su estómago, revoloteaban más fuerte aún.
─Perfecto. ¿Quieres quedar hoy? ─El chico también tenía una sonrisa pintada en la boca.
Estaban ambos igual de nerviosos e ilusionados. Pero los dos aún tenían dudas sobre lo que el otro podía sentir. Millones de dudas se formaban en las cabezas de los dos jóvenes, pero decidieron apartarlas a un lado y descubrirlo por sí mismos.
─Por supuesto. ¿Dónde quieres quedar?
─¿En el parque de skate?
─Vale. A las cinco y media estaré allí. Hasta luego ─dijo Allie, súper contenta de que iba a ver a Jake otra vez.
¿Qué podía ponerse? Quería estar guapa por él, pero tampoco quería ir arreglada. Quería llevar algo casual, con lo que se sintiese guapa y segura. Ja. Nunca se iba a sentir así en su vida, pero había que intentarlo.
─Aquí te espero. Estoy deseando verte... Hasta luego.
Allie colgó el teléfono con una sonrisa aún más grande en la cara. No se podía creer que eso acabase de pasar. Se pellizcó el brazo para asegurarse de que no estaba en un sueño y, en efecto, eso acababa de pasar en la realidad. Miró su reloj. Eran las tres y media, aún tenía dos horas para estar lista y llegar hasta allí. No estaba muy segura de cómo ir, pero siempre podía usar el navegador del móvil, aunque para eso necesitaría un poco más de tiempo. Corrió a su armario y empezó a lanzar ropa a diestro y siniestro, intentando encontrar el conjunto perfecto.
Después de un rato creyó encontrar el conjunto perfecto para su cita. Porque era una cita, ¿verdad? Claro que lo era. Hacía calor, por lo que escogió ponerse unos shorts vaqueros con un crop top blanco de encaje y una chaqueta de cuero negra, que seguro que le daría calor, pero de alguna manera debía tapar sus brazos. Se calzó unos botines negros de tacón y se maquilló ligeramente: raya negra, rímel y algo de colorete. Volvió a mirar el reloj. Eran casi las cinco. ¿Cómo había tardado tanto tiempo en hacer tan poco? Cogió su móvil y buscó la dirección del parque de skate. Cuando ya estaba segura de cómo ir, cogió sus llaves y salió de casa, pero antes se miró dos veces en el espejo para asegurarse de que iba bien vestida. Antes de irse cogió también las gafas de sol, con este tiempo, las iba a necesitar.
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Vida de una skater
Teen FictionTrata de la vida de Allison, una chica de 15 años, la cual descubre una nueva pasión: el skate. Está enamorada de un chico que no sabe ni que ella existe y éste está con otra chica, a la que le gusta mucho fastidiar a los demás. Allie se propone c...
