∞ Epílogo∞

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Epílogo.

Nunca llegué a saber si Lucas supo de mí.

Fue rápido y lento. Pasó una semana luego de la última vez que lo vi y entonces mi madre empezó a comentar sobre un chico que se había operado en los ojos pero que había muerto de alguna rara infección.

No podía llorar en ese mismo momento.

Volví al mismo lugar en donde lo vi desde el primer hasta el último día.

Cuando llegué allí solté todo lo que llevaba en mis manos y entonces grité:

¡Maldito Idiota! ¡No estabas solo! ¡Yo te quería!

Y aunque mis labios articulaban las palabras, mi voz estaba apagada como toda la vida lo había estado. Lo único que se oía allí era el viento frío, violento y nada apaciguado que anunciaba una intrépida tormenta.

Al final Lucas había conseguido lo que quería.

"―Quisiera poder sentir esto siempre... Aunque sea bastante tiempo. Esto es el cielo. ¿Cuántas sinfonías hemos oído ya, querida Soledad?"

¡Estúpido!

El jamás oiría igual.

¡Él ya no estaba solo e igual se quiso marchar!

La lluvia se desató furiosa en tan solo unos instantes más, y sin decir palabras aquellas gotas de agua pudieron descifrar el enorme dolor que llevaba dentro.

Solté toda mi furia.

Dejé todos mis dolores en aquel lugar...

Y cuando me marchaba supe que jamás volvería a mirar alguna nube de la misma manera. Jamás nadie podría llenar el espacio que Lucas acababa de dejar.

Caminé lentamente y antes de llegar y abandonar todo atrás solté el dibujo que nunca le pude mostrar al chico que creía que yo no era nada en realidad. Había dicho mi nombre, había llenado mi corazón de algo que no podía explicar... Pero, ¡que pronto se pudo marchar!

Las nubes de otoño con las hojas de colores difuminando el cielo de un color ocre.

Dejar lo que fue todo pero continuó siendo nada.

Nada: sujeto que jamás podría ser algo si no halla palabras para por fin ser realidad.

Ya no me queda nada que contar.

Clouds.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora