Cordero de Dios.

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Pasaron los siglos, y en los antiguos vestigios de lo que fue la ciudad de los vampiros, se alzo una poblacion pequeña. La iglesia del lugar era conocida ya que esta tenia el vino de la salud, sangre de dios. Un regalo para los humanos.

Karamatsu Matsuno era el sacerdote de esta iglesia, tenia la edad de 20 años, era muy joven para el cargo como sacerdote en tan prestigiosa iglesia, pero se gano su puesto por la forma tan atenta de proteger a capa y espada a sus creyentes. Siempre inculcando los valores de amor, honestidad y generosidad. Inclusive llegaba a regalar "El vino de la Salud" a personas de bajos recursos para asi poder salvarles.

El mismo no sabia como aparecia ese vino, simplemente una vez al mes, detras del altar blanco de marmol puro aparecia una botella nueva, Karamatsu siempre penso que Dios las dejaba ahi para poder seguir protegiendo a sus creyentes ya que tenia la idea de que Dios lo apoyaba en el hecho de regalar su sangre. Si, Karamatsu era una persona muy inocente que amaba a sus progimos, sin embargo detras de esa inocencia tambien se encontraba el mejor exorcista. Se rumoraba que el mismo se atrevio a enfrentarse al mismisimo Satanas. Por lo cual no era de extrañarse su puesto.

Una tarde, despues de su misa semanal, se dedico a orar. Normalmente lo hacia en la sala principal, donde descanzaba la figura de la virgen.

-Gracias por protegerme del pecado madre mia...- repetia Karamatsu incado ante esta con sus ojos cerrados. -Protege a mis hermanos y guiame por el camino correcto... perdona todos los pecados como nosotros perdonamos a quien nos ofende... No me dejeis caer por el camino de la perdicion... Amen- Despues de recitar esas palabras, se percino besando la cruz de madera que reposaba en su cuello.

-Gracias por un dia mas de vida... Madre nuestra- despues de sonreirle a la figura de la virgen Maria por ultima vez, los pasos de un joven que apenas comenzaba en el camino del sacerdocio irrumpieron en la iglesia, Karamatsu giro la cabeza al escuchar al joven tropezando un poco.

-¿Que ocurre hermano?- pregunto asustado, corriendo y acercandose a el.

-Padre Karamatsu... acaba de llegar esta carta... es de suma importancia... - el joven comenzo a recobrar el aliento perdido.

-¿suma importancia?...- se pregunto Karamatsu, tomandola en sus manos noto que el sello de la carta era de la santa sede. Asustado y con sus manos temblando logro abrirla.

"Estimado Padre Karamatsu Matsuno

La santa sede ha decidido que este caso le sea entregado. Usted a pesar de su corta edad ha demostrado amor a dios, a la vez que sus actitudes y habilidades contra los seres de infratierra ha complacido por completo al consejo y a mi. Espero grandes cosas de usted.

Att El consejo de la Santa Sede"

Karamatsu sonrio feliz al terminar de leer la nota, mientras lo hacia, noto como una carta en papel viejo y a la vez con mala letra caia al suelo. Al tomarla y leerla se percato de la razon por la cual le habia llegado esa extraña nota.

"Santa Sede, es una emergencia...

Disculpen mas que nada santidades, es solo que... durante mucho tiempo el pueblo "Luz de la luna" hemos sido atacados y torturados por terribles monstruos chupa sangre...

Los sacerdotes de la comunidad y de lugares mas haya del horizonte han sufrido el mismo destino... todos han muerto en las manos de quien dice llamarse el conde de las tinieblas... es muy terrible, todos en el pueblo estamos muy aterrados... despues del ocaso es imposible salir ya que si no... sufriremos el mismo destino... el cual es... morir en las garras de este hombre tan cruel... Las mujeres de este lugar han sido deboradas hasta los huesos... solo quedamos las monjas de este convento...

Porfavor envien al mejor sacerdote que tengan... se los pedimos de rodillas... porfavor...

Atentamente Hermana Totoko..."

Karamatsu apreto fuertemente su cruz y dejo caer la nota. El joven solo miro a Karamatsu un poco asustado.

-¿Hermano ocurre algo?-

Karamatsu giro rapidamente y contesto.

-No es nada hermano mio... porfavor alisten un caballo y mis pertenecias para exorcismo... Me ire al amanecer al pueblo luz de luna...-

El joven asintio y salio corriendo, mientras que Karamatsu volvio a inclinarse ante el altar a la virgen Maria, mientras susurraba y tomaba entre sus manos la cruz de madera.

-Madre mia... ¿esta es una prueba que pones para mi? Volver a ese infierno lleno de pecado... donde... mi madre perecio... - se preguntaba mientras se aferraba a esta. -Me enfrentare a la oscuridad de ese pueblo... Con tu velo madre mia... estare asalvo... Amen- susurro mientras ocultaba su cuello, el cual presentaba una terrible marca... la marca de una mordida vampirica.


~KaraTodo~ Un juego peligrosoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora