Angel indefenso

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Karamatsu solia escribir en un diario todo lo que vivia dia a dia, los ataques vampiricos y las demas cosas ordinarias. Despues de orar y ponerse a leer un poco escucho unos fuertes gritos en el bosque que colindaba, siempre habia escuchado a las monjas decir que jamas se acercase ya que era el habitad del conde de las tinieblas. Sin importarle un poco tomo su equipo de exorcismo y salio corriendo, topandose con la hermana Totoko.

-¿A donde va Hermano?- pregunto asustada Totoko.

-Es una emergencia... escuche una victima sufrir por los vampiros en el bosque-

-¿El bosque?... Santidad es peligroso, quiza sea una trampa- contesto Totoko tomando del brazo a Karamatsu, este se safo y corrio.

-No puedo evitar que otro niño termine como yo...-

Totoko cayo hacia atras, al escuchar eso, prefirio no detenerlo.

-¿como yo?... Hermano Kara porfavor espere- Trato de seguirlo pero cuando salio no encontro rastro de el. -Esto esta mal... - dijo mientras observaba a las penumbras. 

Karamatsu corrio desenfrenadamente, guiado por los gritos de ayuda, al ocultarse entre los arboles, logro ver a una jovencita con cabello hasta los hombros, su piel era blanca, vestia un pequeño camison blanco, mientras era besada desde las piernas.

-Muy bien bello angel... tu sangre se ve deliciosa...- Contestaba ligeramente mientras mordia un poco el cuello de la jovencita. El hombre cubierto por esa tunica negra era sin duda el, el conde de las tinieblas. Karamatsu al escuchar la suplica de la supuesta jovencita salto al ataque, disparando esos rocíos de agua bendecida con ajo, los vampiros huyeron mientras Karamatsu no se rindio, continuo cazandolos, sin descanzo. Hasta verlos a todos volverse polvo entremezclado con la tierra. 

Arrodillandose a pocos centimetros, sugetando su cruz de madera comenzo a orar...

-Solo dios puede juzgar sus pecados... su misericordia es inmensa... Ahora volverse polvo e ir con nuestro señor... In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti Amen- concluyo mientras se persinaba. Al termino de esto, camino hacia la joven, removiendo sus cabellos del rostro, logro ver una piel como porcelana fria y fina. Acercandose levemente logro escuchar los latidos de su corazon, no llego tarde, seguia con vida. 

-Gracias a la santisima madre que sigues viva...- al levantar el cuerpo, logro persibir que no se trataba de una chica, si no de un varon, de unos escasos 20 años, casi la misma edad que Karamatsu. -Perdon... vivo...- Karamatsu sonrio por ultima vez y lo llevo en sus brazos. 

Totoko seguia esperando en la entrada del convento, hasta que logro ver a Karamatsu y que este llevaba a alguien en sus brazos.

-Hermano... ¿ y esa joven? - contesto sorprendida. 

Kara dirigio una pequeña mirada de dulzura y contesto.

-Hermana... le pido porfavor que lo hablemos en mi habitacion...- Karamatsu paso sin miedo, mientras que Totoko suspiro. 

Karamatsu depocito al jovencito en su cama, mientras lo arropaba como si de su propio hijo se tratase. Totoko entro a la habitacion con algunas mantas, solo logro ver a Karamatsu sonriendo y sosteniendo la mano del chico.

-Tranquilo pequeño... Ya nadie volvera a herirte te lo prometo...-

Totoko libero un pequeño sonrojo al escuchar eso, suspirando se acerco a Kara.

-¿Que haras con el ahora?-

-Protegerlo...-

-¿A que te refieres? Quiza se trate de un vampiro disfrazado... o un maldito demonio enviado por ellos- contesto defensivamente Totoko -es cuestion de ver su aspecto y la mordida de su cuello ¿que tal si es un maldito monstruo?-

~KaraTodo~ Un juego peligrosoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora