Crisis y ayuda.

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Kibum PoV.

Cuando entramos a la cocina, Taemin estaba llorando demasiado y a gritos, escena que me recordó cuando éramos niños; Siwon lo estaba abrazando y ambos estaban mojados. Dirigí mi vista hacia el suelo donde vi un vaso roto, el segundo del día...

- Taemin, amor, ¿te cortaste?- preguntó la rana acercándose al castaño, quien rápidamente se alejó soltándose incluso del asfixiante abrazo de mi tío- ¿Taem?

- ¡NO ME TOQUES!- gritó el menor.

Caminó tambaleándose y cayó de rodillas, su dificultosa respiración se oía en todo el lugar, acompañada del llanto del niño, por lo menos ya no estaba gritando. Me acerqué a él, hacía mucho que no lo veía tener un ataque de ansiedad. Estaba tembloroso y muy pálido, intenté tocarlo pero me rechazó.

- Taemin, necesito que me escuches- le dije intentando no sonar rudo- ¿qué te está molestando?- le pregunté.

- T-todos e-están gritando- susurró, seguía llorando- d-duele.

- ¿Qué duele, Tae?- vi que colocaba sus manos sobre su pecho y apretaba la camiseta con fuerza- Taemin necesitas respirar lentamente, inhala con tu nariz y exhala por la boca- el castaño comenzó a imitar las acciones que le indiqué.

- M-me siento mareado...- lo sostuve con cuidado. Él había cerrado los ojos y estaba aún más pálido, si eso era posible.

- Tae, cariño abre los ojos- los abrió con mucha dificultad- muy bien, respira conmigo.

- N-no puedo...- de nuevo cerró los ojos, lo acomodé de tal manera que su cabeza quedara recostada en mi pecho y sus piernas estuvieran estiradas.

- Taemin, si puedes. Tú eres más fuerte de lo que crees, abre los ojos e imita mi respiración.

- N-no puedo...- susurró- t-tengo miedo- unas lágrimas se deslizaron y yo las retiré rápidamente.

- Tae, respira, estoy contigo

- M-me dejarás...- ok, eso me había asustado más de lo que imaginé, debido al tono de voz que utilizó, demasiadas pausas y letras arrastrándose- t-todos se cansan de mí- estaba perdiendo el sentido de eso estaba seguro.

- Taemin, ¿cuál es mi color favorito?- pregunté, Minho y Siwon me vieron raro- escuchen ustedes dos Taemin está apunto de desmayarse, necesito que me traigan una toalla húmeda y necesito el teléfono de su psicólogo... tú debes tenerlo, ¿no, tío?- rápidamente fueron por las cosas que pedí, escuché con atención, suaves balbuceos salían de los labios del chico entre mis brazos- Tae, ¿cuál es mi color favorito?- repetí.

- R-ro... sa...- murmura.

- Bien, di tu nombre completo- sentí el cuerpo de mi ex amigo más pesado y de pronto vi como su cabeza se ladeaba a la derecha- Tae, cariño, abre tus ojos- sin respuesta... se había desmayado.

Lo levanté al estilo princesa sorprendiéndome de lo ligero que era, qué diablos había pasado con él, con cuidado lo llevé a la sala y lo recosté en un sofá de dos plazas, no es como si Taemin fuera muy alto. En el camino me encontré a los Choi que me siguieron de cerca.

Con la toalla húmeda que me ofreció el mayor, comencé a frotar delicadamente el rostro y el cuello del castaño, se quejó un poco, no tardaría en despertar... abaniqué un poco con mi mano intentando refrescarlo.

- Tío, ¿ya contactaste con el psicólogo?- pregunté algo nervioso, Tae rara vez se desmayaba en una crisis de ansiedad.

- Si, dijo que tomará el primer vuelo hasta aquí en la mañana, dijo además que si Tae, tardaba más de cinco minutos en despertar y/o continuaba con la crisis habría que llevarlo a urgencias- cerré  los ojos y suspiré.

No había pasado mucho tiempo cuando Tae comenzó a despertar. Tocó con molestia su cabeza, luego recorrió con la vista el lugar donde estábamos.

- ¿C-cómo...?- intentó levantarse y yo se lo impedí.

- Te desmayaste...- Taemin cerró los ojos.

- ¿O-otro ataque?- preguntó.

- Si...

- Soy un imbécil- murmuró molesto consigo mismo. Al menos ya sabíamos que la crisis no estaba allí.

- Te llevaré a tu habitación- le dije, él asintió de inmediato.

Lo ayudé a levantarse, Siwon y Minho nos miraban con mucha atención pero en ningún momento Taemin levantó la vista.

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En cuanto entramos a la habitación de Taemin, él comenzó a llorar, no me sorprendí... siempre caía en una depresión después de una crisis, sólo lo abracé.

En cuanto se calmó un poco le quité los tenis y lo recosté en su cama.

- ¿Dónde está tu ropa?- pregunté confundido puesto que no había nada ni en el armario ni en los cajones de la cómoda.

- En la maleta...

- Ah... ¿por qué no has desempacado?

- N-no es mi casa... yo no... sé si me quedaré...

- Tonto... Minho está aquí y se supone que lo quieres.

- Si... pero...

- Pero nada... desempacaré por ti... ahora cámbiate- le di una pijama limpia; él se sentó y la recibió, luego comenzó a cambiarse y yo pude notar lo delgado que estaba... ahora sí me sentía culpable de haberlo golpeado ayer y decir lo que dije en la mañana.

- Om... Kibum-hyung...- susurró.

- Dime Omma...- eso lo tomó por sorpresa y me miró confundido- ya no quiero pelear contigo... en... entendí que debió pasar algo para que actúes así. Discúlpame.

- P-pero fue mi culpa...

- No lo fue... sólo... por favor... no desprecies la última oportunidad que te estoy dando- Taemin negó y de inmediato se arrojó a mis brazos. Sabía que no era una actuación de su parte... por primera vez en toda mi vida me arrepentía de lo que hice.

- Omma... perdóname... y-yo no debí...- me decía, yo lo separé un poco de mí y acaricié su rostro con cuidado de no lastimar la mejilla herida que aún estaba morada.

- Taebaby, el pasado en el pasado... acuéstate un rato iré por té.

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Bajé rápidamente, en la sala Minho estaba con el rostro escondido entre sus manos, Siwon sentado a un lado de su hijo dándole ánimos.

- Tío, rana...- los nombré.

- Kibummie, ¿qué sucedió?, ¿cómo está Tae?- me preguntó el mayor acercándose a mí.

- Está relativamente bien... ahora le llevaré un té y dormiré con él- Minho levantó el rostro y me miró extrañado- antes de que digan nada, ya no quiero estar mal con él... yo lo trataré como antes... y me encargaré de que tú, Rana pervertida, no le hagas daño- mi tío me miró orgulloso y yo le sonreí.

- Key... tu... ¿entonces nos aceptas como pareja?

- No me queda otra opción...- Minho me sonrió radiante y yo me quedé más tranquilo... 

Te odio... pero no tantoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora