-Pero eme aquí-sonrió-¿Para qué me quieres?
-Bueno, es que yo quería decirte que...
-¿Sí?
-¿Quieres ir a comprar una nieve o algo así?
-¡Sí!-dijo emocionada.
-Ok, ¡vamos!-se fueron caminado y llegaron a la paletería-¿De qué la quieres?
-Pide por mí...
-Mmm... tienes cara de que te gustan de... ¡Fresa!
-Sí, amo la fresa-dijo ella impresionada. Era verdad.
Él pidió una de vainilla y se sentaron a comérselas. Hablaron más que nada de skate, cuánto llevaban patinando, por qué les gustaba patinar, etc.
De repente Ricky salió con la pregunta del millón.
-¿Tienes novio?-Y Xandy casi se ahoga con la nieve.
-¿Qué?-tosió.
-Que si tienes novio-rió.
-No, ¿por?
-¿Y eso? ¿Acabaste dolida de tu última relación?
-No, de hecho nunca he tenido novio.
-¡¿En serio?!-dijo sorprendido.
-Sí.
-¿Por qué no?
-No lo sé-se alzó de hombros-¿Y tú? ¿Tienes novia?-puso los ojos en blanco-Bueno, que pregunta más tonta ¿no? La respuesta es obvia-se mandó una cucharada de nieve a la boca.
-Muy obvia.
-¿Lo ves?-rió bajito.
-¿Qué cosas no?
-¿Qué?
-Pues sí, no tener pareja ni tú ni yo-Xandy de nuevo casi ahoga con la nieve.
-¡¿No tienes novia?!
-No.
-¿Pero por qué no? ¡Eres lo que toda mujer quisiera y...!
-¿Eh?-Xandy se puso roja.
-Emm, nada...
-¡Güey! ¿Qué pedo? ¿Dónde andabas?-apareció Pepe.
-¡Qué onda! Me traje a Xandy a comer una nieve acá.
-¡Arre! ¿Ya se hablan bien?
-Sí.
-Qué bien. Bueno, me compraré también una nieve-le sonrió a Xandy, que obviamente le regresó la sonrisa. Ricky malinterpretó aquel gesto mutuo.
-¿Te gusta?
-¿Qué?
-Que si te gusta.
-¿Quién?
-¿Él?-señaló a su amigo.
-No.
-Eso dicen todas-se burló.
-¡En serio no!
-Sí, claro.
-¡Ay!-exclamó Xandy fastidiada.
-Si quieres te hago el paro con él.
-¡¿Qué?!-José se acercó y sin preguntar, se sentó junto a Xandy.
-¿Cómo estás, Xandy?
-Bien Pepe ¿Y tú?
-Igual...-y se puso a platicar con la chica. En algún momento, Ricky se puso de pie.
-Carnal, me voy yendo. ¿Me alcanzas, va?
-¿Por qué te v...?
-Ok, güey, ahorita te alcanzo.
Y Xandy se quedó sola con Pepe, platicando de cualquier tontería hasta que Xandy se puso de pie, informando que debía irse.
-¿Por dónde vives?
-A 4 cuadras de aquí.
-Yo te llevo, vente-se puso de pie también.
-No, Pepe. ¿Cómo crees?
-Anda, te ahorro la caminada.
-Ok-suspiró y lo siguió hasta su auto, mismo en el que la llevó hasta su casa-Gracias.
-De nada, lo que quieras, cuando quieras.
-Ok-sonrió incómoda y sin saber qué más decir.
Pepe se portaba demasiado bien con ella. ¿A caso él querría algo?
Ricky se ofrecía a ayudarla con su amigo, pero ella quería a Ricardo. ¿Y si Pepe sólo se portaba así porque era hipócrita?
Ana y Andrea habían dicho que era un patán ¿Y si Ricky era igual?
Mil preguntas y ni una sola respuesta.
Ese mismo día en la noche, Xandy regresaba de patinar y vio a un chavo afuera de su casa tocando la puerta. Se acercó pero estaba oscuro, sólo veía la silueta.
-¿Puedo ayudarte en algo?
-¡Xandy!
-¿Ricky?
-¡Sí!
-Hola, ¿qué pasó?
-Sí es esta tu casa ¿verdad?
-Si ¿por?
-Pensé que me había equivocado de domicilio y ya iba a golpear a Pepe por dármelo mal.
-¡Oh! ¿Pepe te dijo dónde vivía?
-Sí... ¿Te molesta?
-¡Para nada! Pero am... ¿Gustas pasar?
-No, sólo vine a traerte esto-vio la silueta del brazo de Ricardo y tomó lo que fuera que le ofrecía. Era una hoja.
-¿Qué es esto?
-La invitación para mi fiesta de cumpleaños. Es mañana en mi casa.
-¡Oh! ¿¡En serio quieres que vaya!?-no podía creerlo.
-Si no quisiera, no te daría invitación.
-Cierto-rió nerviosa.
-Así podrás ver a Pepe en traje de baño-la codeó.
-¿Insistes con eso? ¡Ya te dije que no me gusta!
-Claro-se burló-¡Me voy! ¡Te cuidas!-besó su mejilla y se fue.
Los sábados Xandy acudía a clases de guitarra, misma clase a la que iba Andrea y Ana.
Justo en esa clase a Xandy se le ocurrió abrir la invitación. Decía que era informal y que se debía llevar aparte el traje de baño.
Las chicas reconocieron la invitación.
-¿Y esa dónde te la hallaste?
-Me la dio Ricky-las chicas echaron a reír.
-¡Si, claro!
-En verdad, me la dio él. Fue a mi casa a llevármela.
-¡Pero obvio no irás!
-¡Claro que iré!-más risas.
-Es fiesta de cumpleaños, no de Halloween-rieron de nuevo.
Xandy no contestó nada y se alejó. Quizás Ana tenía razón, ella no era del tipo de gente de la que Ricky se rodeaba, no podría ir así como a sí a la fiesta.
Por la tarde, estaba en la cochera, un poco deprimida por no poder asistir a la fiesta.
-Hola, Xandy-llegó Panqué.
-Hola-dijo sin ánimos.
-¿Qué tienes?
-Me di cuenta que soy horrible.
-¿Qué? No es verdad, eres muy bonita. Todos los emos te quieren de novia.
-¡No juegues!
-En verdad, hasta yo...
-Mmm... pues quizás los emos, pero un chico normal no.
-Umm ¿Ese es el problema? Pues es simple. Nuestra única diferencia a ellos es la vestimenta. Trata de arreglarte de forma "normal" "fresona" y ya con eso-
-¿Crees que con eso tengo?
-Sí. Tienes bonito cuerpo y bonita cara. ¡No necesitas más!
-¡Gracias!-lo abrazó y luego se metió a la casa.
Buscó en los cajones de la ropa de su madre, quien era igual de delgada que ella y usaba siempre ropa muy bonita. Eran de la misma talla.
Sacó un pantalón y una blusa, así como un traje de baño negro con rayas blancas.
Jamás había usado bikini.
Se bañó y cambió, peinó su cabello hacia atrás con una simple diadema dejando al descubierto su rostro.
Los lentes no eran "sexys".
Su madre usaba pupilentes así que los tomó y se los puso.
Sus ojos eran grises pero con el copete, nunca se apreciaban.
Estaba lista.
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UNA VIDA PATHETICA
Fan-FictionXandy, una chica con problemas oculares, en parte por enfermedad y en parte por el fleco que es parte de su imagen social, jamás imaginó que el chico de sus sueños y de los más populares de la escuela formara parte también del mundo en que ella se m...
