Tragos amargos

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Una vez cuando era niño sufrí una caída terrible. Recuerdo que mamá me había dicho que me mantuviera dentro de la casa mientras ella iba al pueblo por algo de comer. Yo le había asegurado que la obedecería.

Obviamente eso no pasó. Apenas la vi desaparecer por la esquina, corrí por la puerta camino al castaño. El árbol era alto y frondoso. Me encantaba subirme a él por las noches y ver el cielo.

Trepé por sus ramas con la agilidad de alguien que ya lo ha hecho antes. Una de las claves para hacerlo era no mirar abajo, y yo por supuesto no lo hacía. Con lo que no contaba era que a mitad de camino me iba a encontrar a una ardilla.

Una negra, gorda y gran ardilla.

Mis ojos se habían ido a todos lados en busca de un camino alternativo, pero entonces la bestia peluda había avanzado hacia mi rama, y yo hice lo único que se me ocurrió.

Soltarme.

Recuerdo que ni siquiera sentí el golpe del suelo. Sólo me quedé sobre el polvo mirando a las nubes. En shock. Algunos puntos bailaban en mi periferia y varias luces se burlaban de mis ojos.

Estaban en conmoción.

Justo como ahora.

Sigo mirando fijamente la puerta de Zara, sin poder creerme lo que acabo de escuchar. Piensa Alex, piensa. Seguramente estoy malinterpretando todo, quizás la Reina sí esté ahí dentro y Harrond quiso dirigirse a ella. Sí, eso suena mejor.

— No me pidas que me calme — dice la angustiada voz de Zara

Bien. Supongo que eso deshecha mi teoría.

— Haremos algo, es sólo que...

— Lo siento — interrumpe alguien —. Pero esta conversación ya no es privada

Me echo para atrás sorprendido porque hayan notado mi presencia. No pasan ni dos segundos cuando tengo en frente la cara ceñuda de Alasen.

— ¿Qué estás haciendo aquí?

— Yo... Yo... — pierdo mi voz

— Alex — me toma por los hombros y examina mi cuerpo —. ¿Qué rayos te ha pasado?

— Ky... Kyler — comienzo tembloroso —. Nos atacaron

Me mira por un momento y me hace caminar al interior de la habitación. Están Bon, Harrond y Corik. Los tres me miran extrañados por toda la sangre que traigo encima. Un hombre mayor, que no conozco me ve aún más raro si es posible. Por último miro a Zara.

Está impecable con sólo algunos cabellos fuera de lugar, sus ojos parecen salvajes pero su cuerpo está sentado con toda la elegancia del mundo. Me mira sorprendida.

— ¿Qué ha pasado? ¿Estás herido?

Miro al rededor con la esperanza de encontrar a alguna otra mujer en el cuarto, pero todo lo que encuentro es silencio. Aspiro profundo cuando la verdad cae sobre mí. Es como si un balde de agua fría hubiera sido derramada sobre mí. Se me hielan los huesos. Zara es Diamond. Zara es la Reina.

Suelto el aire.

— Kyler está desmayado cerca de la puerta que lleva a la Torre de las Lágrimas. Nos atacaron unos hombres con trajes extraños. No está herido pero me gustaría que lo revisarán para saber si está del todo bien

Todos se mantienen en silencio esperando a que les den ordenes.

Zara se aclara la garganta.

— Harrond, Corik y Bon, vayan a buscar a Kyler y llevenlo a la enfermería. Alasen, acompaña a Bart  al ala A, encuentren a Irving y tráiganlo ante mí

El amante de la ReinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora