"¿Sigues aqui?" Dijo él irritado, no podía verla.
Nunca pensó que iba a ocurrir: una infidelidad era algo que la destrozaba. Sus pensamientos no hacían más que alejar ese tema. Al principio de su relación ella se reía si le decían que su novio la engañaba, ella creía que él la respetaba...
Recordaba sus años de noviazgo y no entendía qué sucedió como para que le haga esto.
Su sufrimiento era enorme; ver su indiferencia hacia ella y no poder hacer nada dolía, pero más dolía intentar hacer algo para arreglar las cosas y sus manos sobre ella, como si de un saco de boxeo se tratase.
Su mente se iluminó.
Todo empezó hace casi un año atrás. Le había llegado un mensaje de texto:
¿Acaso no satisfaces a tu chica que anda por ahí con cualquiera? Diría que me confundi pero ese cabello rojizo es fácil de distinguir.
El número estaba bloqueado y ni siquiera se distinguía un indicio de quien lo pudo haber enviado.
Esos mensajes no paraban de llegarle al hombre y eso no paraba de molestarlo. Le irritaba el pensar que ella esté fuera con otro mientras él estaba en su casa solo, sin saber qué hacer. Su paciencia llegó al punto de no poder mas asi que explotó.
"¡Eres una puta!" Le gritó él mientras veía como ella traspasaba la puerta. Su mirada estaba llena de furia. No se controlo, ella no tuvo tiempo de responder porque vio cómo su mano se acercaba a su rostro sin dejar que ella pudiese defenderse.
Un portazo se escuchó luego de eso.
Sollozo colocando la mano sobre su mejilla luego golpeada.
Observar la escena de verlo devorándose a la muchacha de pocas ropas le daba asco y tristeza.
¿Es una venganza? pensaba la chica mientras los miraba subir las escaleras desde el sillón de la sala. Lo perdí, hace tiempo ya no es mio, se abrazaba al almohadón más cercano, pero no puedo dejarlo ir.
Los gemidos fueron reemplazados por pasos en la escalera. La pelirroja se asustó.
De repente, siente que alguien le agarra de los pelos, brutalmente.
"Levántate" Dijo él firmemente.
Ella solo hizo caso.
Se levantó, y ahí empezó su tortura.
Sus manos no se cansaban de torturarla. Se preguntaba qué pasaba por su mente mientras le pegaba de tal forma, cómo llegó a este punto.
No sabía con qué la había golpeado, no sabía qué había ocurrido, el negro dominaba su mente.
Su despertar fue fatal: encontrarse en el frío suelo de una habitación destrozada con manchas de sangre, que obviaba el hecho de que era su sangre, era en cierto punto fatal.
((EDITADO: 4/2/16))
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Mujeres asesinas
Kısa HikayeEllas solo corrieron, salvándose de todo. Olvidándose de todos y buscando un lugar: donde nadie sepa su identidad. Donde las mujeres asesinas sean solo un rumor.
