Prologo 2

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A veces la gente confunde los corsarios con los piratas, les explicare la diferencia tomando como ejemplo al capitán TOP dueño de la nave Bigbang.

Antiguamente el joven de los cabellos turquesa se dedicaba a la piratería, asaltaba y saqueaba a voluntad, como, cuando y donde quisiera, al igual que muchos otros piratas vivía como se le daba la gana, pero entonces llego la Marina que repentinamente se hizo muy poderosa y lleno el océano de leyes que los piratas no estaban dispuestos a seguir.

Muchos barcos piratas fueron atrapados y sus tripulaciones ejecutadas, pero antes de matarlos los grandes mandos de la Marina le ofrecían un trato: convertirse en sus corsarios. Ser corsario consistía en algo así como un trabajo, la Marina les entregaba un título y los hacia inmune a sus leyes, pero debían acatar sus órdenes sin dudarlo, para ser más honesta los piratas seguirían haciendo lo de siempre, pero ahora debían rendir cuentas a alguien y entregarle parte de sus ganancias a cambio de un papel que decía que sus saqueos y demás atrocidades eran legales.

Muchos capitanes fueron asesinados al negarse orgullosamente a ser corsarios, pero el capitán TOP era diferente, no es que no fuese orgulloso, el problema es que su necedad no solo le costaría la vida a él, sino que la de la veintena de hombres que constituían su personal. Es por eso que cuando el Bigbang fue capturado y su capitán llevado a prisión este acepto el trato pensando en que la mayoría de sus hombres preferiría vivir como sirvientes que morir testarudamente.

Ese fue lejos la mejor captura para la Marina desde que los corsarios nacieron, el capitán TOP era temido de muchas maneras diferentes, su fama de despiadado lo presidía por todo el caribe y su cabello turquesa lo habían vuelto una leyenda para los supersticiosos. Algunos decían que era mago, otros que no eran humano y también que había encontrado la sagrada fuente de la juventud.

Ji Yong había escuchado todos esos rumores sobre el capitán TOP cuando vivía en España, pero eran historias que no le interesaron mucho en su momento, jamás en la vida se hubiese imaginado que estaría prisionero en ese gran barco llamado Bigbang.

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— ¡Déjenme salir! ¡Quiero hablar con el capitán! — gritaba Ji Yong contra los barrotes de su prisión.

— Basta Ji, no tiene caso... — trataba de disuadirlo Chaerin con Sandara dormida en su regazo, ambas estaban en el suelo de la prisión contigua a la de su hermano postizo.

Pero Ji siguió gritando, sabía que era inútil, pero era lo único que podía hacer y él no se caracterizaba por ser una persona que se quedase sentada sin hacer nada. La garganta le comenzó a picar de tanto gritar cuando aquel hombre con el flequillo largo que parecía ser la mano derecha de TOP apareció en las escaleras y se le acerco.

— El capitán dice que no quiere hablar contigo, pero lo hará si prometes callarte, tus malditos gritos se escuchan en todo el barco.

— Está bien — respondió Ji tratando de ver sus ojos a través del cabello sin éxito.

Daesung tomó las llaves colgadas en la pared contraria y abrió la reja de la prisión, se colgó el manojo de llaves a la cintura y caminó hacia afuera, era de noche, la cubierta del barco solo era iluminada por las estrellas y unas cuantas lámparas, el lugar estaba vacío a excepción de un par de hombres haciendo guardia. Dae camino hasta la estrecha puerta ubicada debajo del puente y la abrió sin tocar, de dentro se escuchaban risas.

— ¡Pero si es la princesa! — Exclamó el capitán en cuanto lo vio — ¿Qué mierda quieres?

— Quiero saber que pasara con nosotros... — se sintió intimidado, había mucha gente en la habitación observando.

Betta TurquoiseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora