A la distancia, se observaba un par de tiendas, era un refugio improvisado, unos minutos después me enteré de que otros pueblos fueron arrasados por los Casacas Azules, bajé del vehículo para buscar donde podía quedarme pero sin interrumpir la tenue paz, exploré con mi vista el lugar, aún sigo incrédulo sobre todo lo que pasó, pese a que aparentemente el ser humano es el único animal pensante, como nuestro nombre en latín pudiera indicar, tal parece que la sabiduría es ajena a nosotros, así como las escenas bizarras que presencié, dudo que realmente seamos sabios, pero algo es seguro, seguimos siendo animales, aunque acusarlos de ser salvajes no es justo tomando en cuenta el horror de aquellos rostros que me atormentarán por siempre. Ni siquiera ellos podrían cometer tales actos, mi mente divagó y corrió sin perder el aliento, por mi atrofiada memoria, desearía que mi análisis exhaustivo arrojara una solución pronta y satisfactoria para todos, por desgracia, no obtuve nada, estoy impaciente y lleno de ira.
Con la psique hecha una trinchera de emociones, decidí dejar el asunto por un lado y buscar algo para comer. tal vez no hice esfuerzo físico en el transcurso del viaje, pero tenía una preocupante fatiga mental y emocional, necesitaba reposar, sí; eso debe ser, no encontré respuesta por no descansar, no pude evitar notar que pese a todo pronóstico, la esperanza prevalecía como las flores en los cactus, pues no le importan las condiciones climáticas, florece en el lugar más difícil. En mi camino, después de pasos lentos y pesados, me detuve para ver como un padre cargaba entre sus brazos a una hermosa bebé que le sonreía, la madre sólo expresaba su tranquilidad al estar lejos de la estruendosa pesadilla acontecida hace dos días. ''Que envidia'' pensé, al ver los destellos de amor en los ojos de aquella joven madre, me trajo el hipnotizante de la dulce extraña, no es su culpa que despertara melosas voces del ayer, supongo que debo seguir buscando para encontrar lo deseado.
Mis pensamientos durante éste corto periodo de tiempo, le han pertenecido a la dulce extraña, al recibir esa bocanada de fantasías, seguí caminando, al terminar la cena, me dirigí hacía las afueras del asentamiento nómada, me dejé caer de espalda sobre el suave césped, como si fuera un niño que juguetea en la nieve, dibujé ángeles con mis extremidades. El escenario nocturno era tan embellecedor, que expulsé una carcajada, sabía que nadie me escuchaba, podría cerrar los ojos y fingir que todo va a estar bien, pero no sería lo mismo si fuera la Dulce Extraña quien me contara esa mentira que es igual de piadosa y hermosa como su mirada. Bien dicen que cuando te sientes mal, debes usar tus talentos para desahogarte, en mi caso, durante mi corta estadía no he tenido un sólo momento donde pueda descargar mis penas sobre papel, herir las hojas con una pluma mientras la tinta se libera como si de sangre se tratase, es urgente saber a donde fuiste cariño mío, tu paradero es mi angustia.
Tan perdido estaba entre las dudas que plagaban mi cabeza, que me quedé dormido, la noche transcurrió sin novedades, en cuanto desperté, noté que todos se estaban preparando para continuar el viaje, me levanté, limpié un poco del polvo que se me pegó, volteé hacía todas direcciones para saber donde se encontraba aquel agradable hombre que me trasladó, al no lograr localizarlo, empecé a correr, le pregunté a la gente de ahí si habían visto a un hombre con las facciones que les dí, la mayoría de los que entrevisté respondieron que no, maldita sea, necesito encontrarlo, para mi relativa buena suerte, un hombre me llamó, le pregunté si sabía algo, pero no me contestó nada, se limitó a sólo guiarme hacía una tienda, apenas entré supe que esto sólo empezaba a empeorar, pues mi acompañante del día anterior, yacía muerto en la estancia, inmediatamente coloco ambas manos en mi rostro, dentro de mi cabeza se agita la oración ''esto no está pasando'', con sentimientos encontrados, salí del lugar lo más pronto posible; seguía negando con la cabeza sobre lo que me enteré, la amarga sorpresa fue la culpable del escape de un par de lágrimas, mientras seguía conmocionado por esta agria situación, sentí el apoyo de una mano en mi hombro, giré para ver quien era el dueño de esa mano, era el médico que me guió, me dijo ''no sufrió, cuando lo encontramos ya no mostraba signos vitales, fue muerte natural'', agaché la mirada y puse las manos en mi cintura, no sabía qué responder, después de eso, me dio una palmada en el hombro izquierdo, sonrió y volvió a ingresar en su consultorio improvisado.
No tuve más opción que resignarme, sin pensarlo mucho me uní a uno de aquellos grupos que viajaban a pie, fue sorprenderte saber que llegamos a una ciudad de proporciones tan vastas y maravillosas como lo fue Babilonia en sus años dorados, fue inevitable no apreciar lo decorados que eran las techumbres de aquellas pintorescas y acogedoras casas, casi a la velocidad de un susurro distorsionado por el bullicio, fue como el día corrió por encima de todos nosotros, cayó la noche, durante la extraña data, me la pasé ayudando en todo lo que pude, después de finalizar mi labor altruista, me duché como pude, una de las mujeres del grupo con el que viajé, lavó y planchó mi ropa, lo único que tenía para pagar era un gracias acompañado por una sonrisa llena de pena, para no ser atacado por la desorientación, me serví de los lugareños que no tuvieron problema en guiarme por la urbe.
El recorrido no estuvo exento de conversaciones, respondí amablemente todo lo que me preguntaron, incluyendo los temas dolorosos, después de saber cómo moverme con tranquilidad, me despedí y alejé de ellos, transité en silencio por las calles empedradas, para terminar dentro de una taberna, apenas entré me dirigí lo más rápido que pude a la barra, ordené un whisky derecho para brindar por los agrios recuerdos, dispuesto a pedir otra ronda egoísta, me preparo para dar un último sorbo de lo que se convertirá en el comienzo de una buena borrachera, apenas inclino el vaso, identifico una silueta familiar que intenta escapar de mi campo de visión, interrumpo mi breve descanso para emprender la búsqueda de esa magnífica figura que me genera arritmias cardíacas y es el centro de mi angustia.
Apenas puedo escuchar los gritos del tabernero exigiendo que pague la cuenta, me adentro entre el aglomerado cauce de personas mientras una sonrisa se dibuja en mi rostro, estoy maravillado y extasiado porque probablemente, otra vez pueda volver a tenerla entre mis brazos, si alcanzo a aquella encarnación de la pícarez, juro que no la volveré a dejar ir, tal parece que el destino conspira para mi beneficio; oh Dulce Extraña, por fin podré saber tu nombre querida mía, ya puedo sentir el candor de tu mágica presencia acercándote a mí, quiero volver a sentir tus labios en los míos, ansío volver a inhalar tu fragancia, pero... ¿dónde estás?, ¿que fue lo que pasó?, comienzo a detenerme poco a poco, tal parece que mi mente me hizo una broma, una muy pesada, juraría que era ella, una vez más, agacho la mirada e inconscientemente miro el suelo, un suelo húmedo y ahora parece que le estoy pidiendo una explicación sobre el espejismo que perseguí, convencido de que ya no hay nada más por hacer, regresé a pagar lo que debía, me disculpé, el tabernero con el ceño fruncido, me arrebató el dinero como lo haría un pobre marginado con la comida, sin resentimientos, llego a la conclusión de que estoy estresado, agobiado y necesito alejarme de todo éste caótico ambiente, en cuanto llegué a una posada, me derrumbé sobre la cama como cuando se deja caer una piedra, cerré los ojos para dejarme arropar por el sueño, aunque mi sueño fue interrumpido por una abrupta conmoción...
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Pareidolia
Fantasi¿el llanto es el esposo de la llanta?, ¿la locura es realmente para los locos?, tengo hambre :v