Capitulo 4.¿Y ahora?

78 4 1
                                        

Ella estaba ahí, tendida en esa cama, miraba a un punto fijo del techo perdida, parecía como si no estuviera consciente. No había una sola prenda de tela que la cubriera, todo lo que tapaba su cuerpo delicado era el de ese tipo cuya identidad desconocía, el estaba encima de ella, la estaba penetrando, la tocaba sin piedad, como si fuera una muñeca de trapo. Estaba realmente impactado por esa escena, ella no se veía como una chica así, ella tenía inocencia en su mirada, los gemidos era la única señal de que estuviera ahí, pero no lo estaba…Sus pensamientos estaban volando en algún lugar, sabía que me necesitaba ahora,  ¿Para qué?  Yo era impotente en esta situación, ¿Y si este tipo está abusando de ella? ¿Y si no estuve para ayudarla cuando me necesito? Estaba paralizado en frente de esa cama, la veía y sentía mucho miedo, mire mi reloj: 5:30 de la madrugada. La mire fijamente pero aun no me notaba. De repente algo me hizo decir su nombre en un susurro, “¿Valerie?”, y ahí, justo en ese momento el tipo se desprendió de ella, no quería que me viera todavía así que me escondí tras un mueble que había en la esquina de la habitación.

-¡Guau! eso fue bueno.- Él se arrecostó al lado izquierdo de la cama, se notaba que su respiración estaba acelerada, tanto la de él como la de ella, pero ella aun estaba inmutada y miraba a un punto fijo perdida en sus pensamientos.

-¿Qué tienes? ¿No vas a decir nada preciosa?

- ¿Seguro que tus padres no vuelven hasta el lunes?- Ella ignoraba toda charla que se dirigiera al acto precedente. Él se rió al ver que no tenía comentario alguno.

-Ya te dije que no te preocupes, todo el fin de semana es para nosotros dos solos.- Ella se sentó en la cama, aun estaba desnuda, prendió una lámpara de mesa que había en una mesa junto a la cama y busco en un bolso un cigarrillo.

-¿Tienes fuego?- Volteo a ver al chico, aun no se percataba de mi presencia

- Si.- El chico extendió su brazo y tomo un encendedor.

-¿Sabes? me gusta tenerte aquí de vez en cuando.- Decía mientras encendía el cigarrillo.- eso de que tus padres no te dejen verme me molesta, pero ya te dije que pronto podremos huir solos, sin nadie que nos moleste, imagínate una vida conmigo.- Cuando la chica iba a soltar el humo él lo atrapo en su boca en un beso y luego lo soltó en las narices de mi misión, todo el humo en su cara.

-¿Una vida llena de drogas, alcohol y sexo? ¿Sin estudios? Si me quieres esperaras por mi cuando termine la universidad Harry, te amo pero no dejare mi futuro de lado…- Respondió, inhalo otra vez, dejó la colilla del cigarrillo en el cenicero y se quedo en silencio.

- Mierda, yo tengo veinte años no termine la secundaria y vivo bien, no hace falta estudiar, ya te lo he dicho.- Dijo molesto.

- Por que vives de vender droga Harry, ¿crees que no me he dado cuenta? Hasta tus padres lo saben...

-A ver, a ver puta, ya te he dicho que no te metas con mi profesión que bien te gusta.

-No me digas puta, nunca más en tu vida.- Gritó, y se enderezo mirándolo con desprecio.

-Yo te llamo como quiera joder, puta drogadicta, miéntele a todos, hazle creer a todos que eres una santa, pero no lo eres, es más  apuesto que solo eres mi novia porque te doy los porros gratis.

-Cállate.- Le abofeteó la mejilla.- Jamás vuelvas a decirme algo así, ¿oíste?- El frotaba su mejilla que estaba roja, ella respiraba agitadamente, tomo la sabana para arrollarse en ella y levantarse de la cama cuando él la jalo de su cabello y la tiró a la cama con tanta brusquedad como se veía posible, la golpeaba, tal y como había dicho antes, tal como a una muñeca de trapo, ella gritaba, gritaba y nadie la oía solo yo, y no hacía nada. Su puño cerrado la maltrataba hasta dejándola completamente inconsciente. Su labio sangraba, tenía una herida en la ceja y no podía contar cuantos golpes tenía marcados. Estaba tendida con sus ojos cerrados en esa cama, él solo se reía, la miraba y acariciaba su cabello, ¿y yo? Yo como un completo cobarde escondido, sabía ese tipo no me podía ver,  de eso tenía que tomar mucha ventaja, el no podría hacerme nada, salí de mi escondite y camine justo en frente de esa cama, de esa escena, la mire a ella y me sentí como un completo idiota, me coloqué en frente de él, tome todo el coraje que tenía, afronte mi miedo, cerré mis puños y a como dieron mis fuerzas le envié un golpe. El chico volvió a ver a Valerie y al ver que no se movía volteo a mirar a todos lados con susto, se froto la mejilla, se paró tomo sus bóxers y sus pantalones, se vestía lo más rápido que podía, se notaba asustado. Ese golpe solo sirvió para asustarlo ¿no? Bueno no soy un chico agresivo no suelo pegarle a la gente, así que tome ventaja de su miedo. Estaba buscando una camiseta en un cajón del ropero y aproveche, tome un jarrón de metal que había en una mesa de noche y lo golpee por detrás, cuando cayó inconsciente supe que no iba a durar mucho tiempo así, así que pensé en algo para poder sacar a Valerie de ahí lo más antes posible, tome su ropa y la vestí a como pude, no quería verla desnuda pero no tenía opción, tome su bolso y lo metí en mi mochila, la tome entre mis brazos y pesaba mucho, en ese momento me lamente pasarme el verano comiendo en casa y no haber ido al gimnasio ni un día. Baje las escaleras y me tope con el sol: 7:00 de la mañana, hoy era domingo y no me había percatado, cuando estuve fuera de esa casa pensé en que estaba perdido, no tenía la mínima idea de donde vivía Valerie, solo pude caminar unas calles lejos de esa casa. Parecía un barrio de clase alta, de demasiada diría yo para un chico que vende drogas y vive con sus padres a los 20 años, Harry, el novio de Valerie, eso es algo que acabo de descubrir, esa debe ser la razón por la que me necesita. Llegue a un callejón y senté a Valerie en la acera, corrí un mechón de su cara, saque mi mochila una servilleta en la que envolví mi emparedado de la mañana para limpiar su labio pero al contacto con ella la servilleta se desborono.- ¡Diablos!- dije para mis adentros, ahora solo podía dejarla sangrar hasta que se despertara por que no sabía dónde estaba, no sabía cómo curarla, como llevarla a casa y mucho menos sabía que le iba a decir cuando despierte, como le diría ¿quién era yo? Usualmente esta no era la manera de presentar a un amigo imaginario, siempre les hacemos creer que somos producto de su imaginación, pero que puedes pensar al despertar en un callejón con una herida en la cabeza, otra en el labio, recordar que antes de caer inconsciente estabas desnuda en la cama de tu novio, quien casi te mata y ver a tu lado a un chico completamente desconocido, o sea ¿qué puede venir a tu mente si te digo todo esto? 

Valerie. N|HHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora