Narra Helen:
Nos encontrábamos comiendo en el casino y escuchamos gritos en la mesa de al lado, miramos y vimos a un chico discutiendo con una chica.
—¿Por qué me mientes? ¿Por qué no dejas de ser tan perra?— le dice el chico a la chica.
—Pero si yo no he hecho nada ¿por qué le crees a esa puta?— respondió la chica.
—No te atrevas a llamarle puta, porque ella no lo es, es mi mejor amiga y es una chica decente, lo sabes.— contraatacó el chico.
—Hahaha.— rió— prefieres creerle a esa, en vez de creerme a mí, tu novia.— le responde la chica.
Acto seguido se abren las puertas del casino, era la directora. Por su rostro no se notaba tan simpática esta vez...
—USTEDES DOS A MI OFICINA.— gritó la directora. Los chicos a malas ganas salieron del casino, seguidos de la directora. Todo el casino volvió a sus conversaciones y rutina.
—¡Que intenso!— dice Matías en medio de una carcajada.
—Sí que lo fue.— responde Sam riendo también.
Luego de terminar de comer nuestro desayuno de medio día, salimos del casino y nos fuimos a nuestra habitación ya que las clases habían terminado, entré a la habitación y lo primer que ví fue una araña en la maleta de Chloe, de inmediato las facciones de mi rostro pasaron de ser alegres a miedo.
—¡AHHHHHH!— grité muy fuerte y los chicos me quedaron observando.
—¿Qué pasó?— preguntaron todos al unísono.
—Vi una horrible y asquerosa araña.— hablé asqueada recordado las patas del horrible insecto.
—¡¿DÓNDE?!— gritó Sam para luego subirse rápidamente a su litera.
—¡Ahí!— exclamé mientras que con mi dedo índice apuntaba a la maleta. Matías rápidamente se acercó y con su zapato la aplastó como si de hormiga se tratara.
—Podríamos salir en la noche a una fiesta, ya que mañana no hay clases.— comentó Chloe mirando el calendario de pared.
—No podemos salir del internado porque por la noches cierran todas las puertas y, hay cámaras— le respondí.
—¿Y quién dijo que vamos a salir por la puerta?— habló nuevamente Chloe con una sonrisa en su rostro.
—¿Que tienes en mente.— le preguntó Matías curioso.
—Déjame a mí, ustedes vayan mirando lo que se van a poner, ya que esta noche nos vamos de fiesta ¡YEAAHH!— respondió alegre Chloe.
—¡SISISISIS!— gritó feliz Sam.
—¿Quién quiere un helado?— ofreció Matías.
—¡YOO!— Gritamos todas al unísono.
—Bueno, pues entonces, vamos— dice Matías abriendo la puerta dejándonos salir a todas.
Bajamos al primer piso y pedimos permiso para poder salir a comprar. Salimos por la puerta giratoria y nos dirigimos a una heladería que conocía Matías.
—Hola, buenas tardes, sean bienvenidos a la heladería. ¿Qué helados van a querer?— preguntó el cajero chico coqueteando.
—Yo de chocolate suizo— respondió Sam.
—Yo de oreo.— habló Chloe.
—Yo de fresa.— responde Matías.
—Yo de lucuma.— dije al final.
Luego de un par de minutos, el chico nos entregó los helados a cada uno. Matías pagó y nos fuimos hacía un parque que quedaba cerca. Nos sentamos en el césped y empezamos A comer nuestros helados.
—Por cierto, ¿A qué fiesta vamos a ir?— preguntó Sam dándole una lamida a su helado.
—A la fiesta de Mark, un amigo— contestó Chloe.
—¡Ya quiero que sea de noche para ir ala fiesta!— comento con cierto entusiasmo en su voz Sam.
—Tranquila, aún son las 4:00— habló Matías mirando su reloj de muñeca.
—¿Creen que sea buena idea ir?— pregunté luego de darle una lamida A mi helado.
—¡Claro que sí! no seas aguafiestas— responde Matías.
—¡Sí po! dale, no seas aburrida— habló Chloe.
—Está bien, voy a ir solo porque insisten— dije entre dientes.
—¡YEAAAH!— gritaron todos al unísono.
—No se emocionen tanto que aún me puedo arrepentir— comenté finjiendo hablar seria.
—Te prometo que no te arrepentirás, Helen.— dice Sam.
—Ya es hora de volver al internado o sino nos van a regañar— di jo Matías mientras se levanta del césped y sacudía sus vaqueros con sus manos.
—No, no quiero abandonar el parque ¿Qué hora es?— pregunté para acto seguido hacer un puchero.
—Las 6:30.— dice Sam.
¿Tan rápido había pasado el tiempo?
—Está bien, vamos.— dije sin ánimos.
Ya en el internado nos dirigimos a la habitación para ver que nos íbamos a poner, yo elegí un vestido negro corto con escote corazón.
—¿Qué tal este?— dice Sam probándose un vestido, era rojo apegado al cuerpo, corto y escotado en la espalda.
—Está muy lindo y te queda perfecto.— respondí con una sonrisa.
—¿Cómo se me ve?— dice Chloe con un vestido blanco largo.
—Hermosa.— dijimos al unísono con Sam.
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ENAMORADAS DEL MISMO CHICO
Fiksi RemajaSINOPSIS : Sam y Chloe son dos gemelas muy unidas, las dos rubias, de ojos verdes y ambas de 15 años. El mundo de éstas dos chicas empieza a cambiar, ya que sus padres han decidido ponerlas en un internado por que ya no sabían qué hacer con ellas, s...