cap 3

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Foto con Santa

Su ceño se frunció al momento de hundir el pico en la lata de refresco vacía. La levantó y con un rápido movimiento la metió en la bolsa de basura que llevaba cruzada en el pecho. Dejó salir un suspiro cansado y cuadró los hombros con fastidio. El dolor en la espalda iba en aumento y le recordaba los días que solía entrenar con Robin, y las piernas las sentía acalambradas por todo el tiempo que llevaba de pie. Con hastío contempló el panorama y descubrió que no llevaba ni la mitad de la basura que tenía que recoger, y eso que estaba por llenar la quinta bolsa negra. Le resultaba obvio que no terminaría ese día, y posiblemente tampoco el día siguiente. Calculaba que de seguro tardaría una semana en poder dejar el terreno limpio.

Claro que todo sería más fácil, o por lo menos no tan cansado, si pudiera convertirse en animal, pero la orden le impedía hacer uso de sus poderes. Tenía que cumplir el castigo como cualquier civil que hubiera infringido la ley por primera vez y ciertamente tenía que agradecer que le hubieran puesto esa tarea. El juez bien podía haberlo sentenciado a pasar un día, con todo y noche, en prisión, aunque a estas alturas no estaba tan seguro de que eso hubiera sido tan malo, siempre y cuando no fuera en la prisión en la que estaban todos los reos que él y sus amigos habían capturado.

—Aunque para eso tendría que ser en una prisión en otra ciudad— se dijo en voz alta al momento de hundir de nuevo la vara en una bolsa de frituras. Siguió con un plato desechable que tenía dibujado al hombre rojo barba blanca y, por puro coraje, clavó varias veces el pico a la barriga hasta dejar un enorme agujero en el centro— estúpido Santa Claus— maldijo al recordar la razón por la que estaba en esa situación.

—Por favor Raven— suplicó el chico verde juntando las manos frente a su rostro y adoptando una expresión completamente tierna.

La aludida ni siquiera fue consciente de esa mirada, sus ojos se movían con velocidad por las páginas que tenía su más reciente adquisición.

—No, Chico Bestia ¿Por qué te cuesta tanto comprenderlo?— preguntó con voz monótona.

Ante tanta insistencia sería lógico que Chico Bestia la hubiera sacado de sus casillas, pero desde que habían comenzado a salir procuraba tenerle un poco más de paciencia a sus exigencias infantiles.

—Porque guardó la esperanza de que cambies de opinión— respondió Chico Bestia, conteniéndose de arrancarle el libro de las manos para hacer que lo mirará.

—Pues después de insistir por más de una semana deberías de saber que eso no va a pasar— comentó Raven cambiando la página.

—¿Por qué no?

—Ya te lo dije— respondió con un suspiro de fastidio— me parece algo tonto. No voy a pagar $50 por una fotografía con Santa Claus. Es un gasto completamente innecesario.

—No tienes que pagarlo tú— refutó Chico Bestia— yo tengo algo de dinero ahorrado, incluso puedo comprar el paquete más caro y apenas sentirlo.

Ante esa respuesta Raven no pudo hacer más que bufar. Tenía que reconocer el empeño del joven, sólo Dios sabía cuánto le habría costado resistir la tentación de comprar nuevos videojuegos o comics para conseguir la cantidad que aseguraba poseer, pero aun así no daría el brazo a torcer.

—De igual manera, no me agradan las fotografías…

—¡Una!— la interrumpió el joven y extendió el índice en su dirección, gesto inútil ya que Raven continuaba con la mirada enterrada en el libro— ¡Sólo es una fotografía! No pido más.

—Garfiel si tanto la quieres ¿porque no vas tú solo? O ¿Por qué no le dices a Star que vaya contigo? Creo haber escuchado que estaba tratando de convencer a Speedy de lo mismo.

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