cap 13

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«Bendito Dios del cielo, ya el año está llegando a su fin»

Las calles están llenas de gente y el ambiente festivo es alto, y aparte de tener la Navidad a la vuelta de la esquina, la fiesta que hace mi jefe no tiene nada de especial ya que yo no soy de aquí, pero es una celebración importante para ellos. Sé que el día del trabajo es en septiembre, pero dijo que quería hacerlo hoy.

De pie y agarrando la parte superior de mi bolso, alzo la vista hacía el cartel que está acomodando Carl. "Si trabajas duro y triunfas en silencio, puedes hacer un gran ruido".

Hago eso y empiezo de malas.

A pesar de que llego tarde dado que no encontraba mis llaves entre la pila de ropa y el desorden qué, prácticamente es singular, sobre todo porque no paro en todo el día, y a la final mis llaves estaban en la mesa, Carl sólo me da los buenos días y no me reta por mi tardanza.

Exhalando, entro al restaurante y miro el reloj, son las 8:30 a.m. Ay dios mío. Hoy saldré una hora más tarse para recuperar la perdida. No hay duda de que desperté de malas.

Desde que comencé a trabajar con Carl hace un mes, esta ha sido una de las mejores primeras cosas que he hecho. Puede que el dinero no sea la octava maravilla del mundo, pero contribuye en gran medida a mantener mi hogar y disfrutar de ciertos placeres de la vida. Desde el primer día que me recibieron me trataron como a una familia. Proporcionan la calidez acogedora de un lugar decente.

Paso ante la caja vacía de Cassy de camino al vestuario, y otro impulso de exhalación brota de mis labios dado que tendré que cubrir el puesto.

No soy amargada y no siempre pongo cara de mal amigo. Justo hoy mi cerebro no se despertó de buen humor y todavía estoy durmiendo en un sueño placentero de 12 horas.

He tomado una actitud neutral dirigida hacia el lado divertido. Pero, lo hice porque Carl quería un poco más de alegría en mí. Y ahora, me dice que soy muy parlanchia (Sólo con Cassy) y me lo reprocha (lo que es injustos y contradictorio) Además, no sólo soy yo, el resto del personal hablan hasta por los codos y las risas que se lanzan se escucha hasta el continente Asiático. De todos modos, digamos que esta es la única suspensión laboral que he tenido. Pero lo que no sabe es que esto me está alejando de la realidad y agradezco que me haya forzado. Porque si me dejo guiar por las voces de mi cabeza, volveré a sentirme igual que antes, o incluso peor. No quiero quedarme atrapada en ese infierno.

La historia con Cassy, ​​por otro lado, es buena, y es con la que más me llevo. Y francamente está loca en el buen sentido. Es 5 años mayor que yo y, a pesar de la diferencia de edad, somos muy unidas . Es una chica muy agradable. Es alta y delgada como Victoria's Secret, con ojos azules, piel clara y cabello rojo, rojo, rojo sangre. Tan pronto como la vi, supe inmediatamente que teníamos una conexión única. Llegó dos días después de que me contrataran. No tuvo buen recibimiento por el resto del personal. Además, su cara de mal humor no ayudaba mucho y daba miedo.

¿Cómo nos hicimos buenas amigas? El miércoles, una semana después de llegar aquí, trajo una taza de café caliente y la dejó caer. Una maldición salió de su boca, pero afortunadamente no estaba sobre la mesa. La ayudé y ella inmediatamente me inspeccionó. Algo normal en ella cuando cruzabamos miradas. Unos minutos más tarde me sonrió y se presentó como si registrara todo en su computadora mental. Fue la primera vez que entablamos una "charla" Luego, durante mi descanso, Carl me envió a su oficina y, a su orden, apareció lo cotorra.

Me dio dos opciones: Llevarme bien con Cassy, o me despediria por mentir en mi currículum.

Sí, descubrió lo que hice.

Ese mismo día pero en la mañana Tiffany llamó a mi teléfono celular y, como siempre, preguntó si alguien me había reconocido. Aparentemente me aseguré de estar sola en la bodega y le respondí que todos me llamaban Meredith, no Amelia, y le dije que fue una buena idea poner mi segundo nombre en lugar del primero. Y bang, la puerta trasera por donde sale la carga se abre, y de ella aparece un Carl furioso. Se cruzó de brazos, se quitó las gafas y me miró fijamente.

True love exists © [✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora