No intento esforzarme.
No intento nada.
Las llamadas de atención cesan porque no hay remedio para mí.
Las letras son un simple borrón y los números danzan ausentes en mi mente.
No recibo ayuda.
Y simplemente, no la quiero.
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No intento esforzarme.
No intento nada.
Las llamadas de atención cesan porque no hay remedio para mí.
Las letras son un simple borrón y los números danzan ausentes en mi mente.
No recibo ayuda.
Y simplemente, no la quiero.