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Esta vez no iríamos directamente a casa; si no a la casa de Zeen, quien haría una tipo "reunión" con todos nosotros, pero en realidad lo habíamos convencido de hacer una fiesta.

Sigue la duda abierta de como es que logramos convencerlo Q, Dan y yo de hacerlo; es el más tranquilo de nosotros junto con Aris.

Pero bueno, el chiste es que accedió a hacer la dichosa fiesta con nosotros y unos cuantos más de la escuela. Miré a Kar quien se acomodaba el vestido y tocaba levemente su estómago.

- ¿Dime, me veo gorda? ¿Me queda el vestido? Quizá luzco horrible ¡AH!.

Dió un gritito y yo sólo negué mientras soltaba unas cuantas risitas, dando un beso en su mejilla.

- Ya te dije mil veces que te ves hermosa, y serán otras mil veces si sigues así linda.

Hizo un puchero a mi contestación mientras sus mejillas se llenaban de un ligero tono carmesí, era tan tierna de esa forma.

Se empezaban a escuchar gritos y música demasiado fuerte mientras nos acercábamos a la solitaria y enorme mansión de Zeen.

Nuestros ojos se abrieron de par en par una vez nos paramos enfrente de la entrada de nuestro querido amigo. Una enorme bola de jóvenes desenfrenados se asomaban por el patio y cualquier ventana de la casa, algunos besándose por los lares y otros más perdiendo el control a causa del alcohol.

Nos acercamos a la misma y entramos. Adentro era mucho peor; la música era fuerte y no había nadie que no sujetara un vaso color rojo típico de ello.

Kar me miró y sujetó mi mano mientras empezaba a buscar con la mirada a Zeen.

- ¡Zeen! ¡Viejo, ¿Dónde estás?!

Una mano se alzó sobre la multitud reconociéndolo al instante. Jalé a Karnell conmigo metiéndonos con cuidado entre la gente. Y ahí estaba, sentado en uno de los sofás mientras muchas chicas se abrazaban a él como si se tratara de un harem.

- Pareces divertido ¿Ah?

Este negó a mis palabras mientras con sus ojos pedía ayuda desesperadamente.

- Adivino, hablaste por error.

Volvió a mover la cabeza en forma de confirmación removiéndose de un lado a otro del agarre de las chicas, las cuáles he de decir no sabía que existian en el instituto pero si que se aferraban a mi amigo.

Solté un suspiro mientras Karnell se acercaba a Zeen y susurrarle al oido. Este afirmó una vez más y Kar se quedó quieta unos momentos. De pronto, todas esas chicas se soltaron del agarre de Zeen y comenzaron a caminar sin lugar fijo.

Zeen se levantón y se acercó a darle un abrazo.

- No es nada Zeen.- Respondió mi chica y este se limitó a agrandar su sonrisa.

Detrás aparecieron Aris y Q los cuáles sujetaban de esos vasos.

- ¡Allen, si viniste, también Kar!

- Si viejo, ahora dime ¿De dónde salió tanta gente? ¡Creí que sólo habíamos dicho unos cuantos no toda la Academia!

Este se quedó en silencio unos segundos para luego, soltar una risotada y darme una palmada en la espalda.

- ¡Viejo, todos queríamos conocer la casa del hijo del gran pintor Helen Otis! 

Solté un enorme suspiro mientras Dan llegaba con un cigarrillo entre los labios.

- ¿Qué hacen aquí tontos? ¡Vamos a divertirnos!.- Y fue así como jaló a Q y a Aris con él de nuevo a la multitud de persona eufóricas.

Zeen nos tomó de los hombros comenzando a caminar hasta llegar a una puerta, a la cuál nos adentramos y el ruido desapareció. El mismo soltó un suspiro encendiendo la luz de la habitación mostrando algo impresionante: estabamos en la oficina de su padre.

- Gracias viejo, estar ahí afuera no creo que sea lo mejor.

Asintió a ello mientras Kar miraba detalladamente el gran número de cuadros que habían en las enormes paredes del lugar.

Zeen se acercó a mi y susurrar en mi oido:

- Necesito hablar contigo otro día, es urgente.

- ¿Sobre qué?

El chico tragó saliva mientras se acercaba a su escritorio y sacaba unas fotografías, se acercó a mi mostrándomelas: eran de Ella.

- Viejo, ¿De dónde sacaste eso?

Zeen desvió su mirar a las fotografías y así mirarme fijamente a mi, con un gesto de enojo.

-Greace volvió, y no sólo eso, Ella está en la Academia.

El Hijo de Ticci Toby. -『 Reencuentro. 』© Donde viven las historias. Descúbrelo ahora