Mi nombre es Daniel Blake, tengo 24 años y soy maestro del tiempo. No, no soy de la antigua Grecia y tampoco visto túnicas y trapos, no tengo una barba y tampoco soy inmortal.
Soy, en realidad, un hombre común y corriente con 1,90 de altura y de la ciudad, ah, también terriblemente vulnerable a las enfermedades.
Los maestros no tenemos permiso de bajar al mundo con los mortales una vez escogidos por nuestros antecesores. Luego estoy yo, fugitivo de sus reglas a consecuencia de eso tengo a Mackensie buscándome, si me encuentra, me encierra en una carta y no me suelta hasta llegar al mundo de maestros. El viaje es agobiante, lo sé por experiencia.
Para los fugitivos, Mack es la última de las preocupaciones cuando te enamoras. La primera es la pena de vida.
Esa es mi única preocupación ahora, pues estoy peleando contra un viejo, que, según él, vino a salvar a Nathalie, mi ser amado.
Aunque, en un intento de bloquear su ataque (los maestros tenemos la capacidad de atacar con bolas de energía, o crear cualquier arma con el mismo material) terminé desviándolo hacia Nathalie, matándola.
- ¡No, eso no tendría que pasar! ¡Eres un testarudo! – me gritó el viejo.
- ¡¿Perdón?!
Quería llorar, estaba furioso y destruido. En ese momento, un humo negro apareció ante mis ojos, dejando clara la presencia de Mackensie.
- Por fin te encuentro, Daniel – luego giró su cabeza hacia el cuerpo de Nathalie, negando en señal de desaprobación, luego volvió a mirarme -. Es por eso que los maestros no bajan al mundo de los mortales, excluyéndome a mi, Adam, Selena y Ed – vida, muerte y cupido- Creo que ya sabes lo que tengo que hacer, no? Hasta luego de 100 años.
Sacó una carta de su manga y me la lanzó, era oficial, yo tenía la pena de vida. Ella desapareció en su nube de humo; entonces dejó escrito en el aire.
''Mis saludos a tu descendiente''
El tiempo volvió a girar.
Durante la pelea con el viejo el tiempo había parado, y yo no lo paré. A los ojos de los mortales un rayo había caído arriba de Nathalie.
Me eché a llorar al lado de su cuerpo. Entonces vi a Selena, se arrodilló a mi lado y tomó su mano, extinguiendo toda vida en ella, su alma se convirtió en una bola de luz blanca y subió hasta el cielo. Selena, antes de irse, me dijo:
- No me mires así, es mi trabajo y lo sabes. Lamento tu pérdida.
Luego llegó una ambulancia, me llevaron con ellos hasta la morgue, ya que no pudieron revivirla en la ambulancia. Allí sus padres atestiguaron y confirmaron su identidad. Dos días después se llevó a cabo su funeral.
Los días se convirtieron en semanas, luego en meses, para finalmente ser años.
De haberme quedado con los maestros, ya habría escogido a mi descendiente y muerto en paz. Pero no habría conocido a Nathalie, el amor de mi vida, una chica hermosa llena de esperanzas, sonrisa encantadora y muy inteligente.
Con pasar los años me di cuenta de algo aterrador. El viejo, era yo con 80 años. Además de eso, me di cuenta que podía volver el tiempo y evitar la muerte de Nathalie... no es mala idea...
Me concentre en la fecha y hora de la muerte de Nath, en un abrir y cerrar de ojos estaba en la calle, hace 46 años. Entonces me vi con ella, recuerdo que dijo que buscaría algo al otro lado de la calle, venía distraída y un camión a toda velocidad hacia su dirección. Paré el tiempo, pero ella no se paralizó, entonces corrió hacia Daniel, quien me miró mal y luego todo pasó otra vez, sólo que esta vez fui yo quien desvió su ataque, el cuchillo explotó contra la pared de un edificio y Nathalie estaba al lado.
Yo desaparecí volviendo a mi tiempo. ¿acaso su destino era morir?
- Eres un idiota.
- ¿Sigo con la pena de vida?
No había necesidad de dar media vuelta, ya sabía que era Mackensie.
- Si – ella suspiró – Escucha... Ed no tiene la culpa de esto, vale? Ni Selena, ni tú tampoco, nadie. Ella tenia que morir, Daniel, hay cosas que tienen que pasar, quieras o no.
Luego de eso, se fue.
''Hay cosas que tienen que pasar, quieras o no''
Pero si...
Basta, Daniel.
Tú no tienes la culpa.
Entonces, mi alrededor brilló y aparecí en la dimensión de maestros. Ví a Selena, Adam, Mark (primavera) y al resto, a todos.
- Q-qué hago aquí? Aún me faltan 45 años.
Mackensie negó con la cabeza.
- Eso es lo que crees, la culpa es tu pena de vida, querido Daniel. No ibas a descanzar en paz hasta entender que el hecho de que ella haya muerto no es tu culpa. Es hora de que escojas a tu descendiente, si eso quieres.
Entonces Adam me dio un pergamino, ahí estaban los requisitos que se tienen que cumplir a la hora de escoger a tu descendiente.
Gracias a Dios ya tenía una persona. El hermano de Nathalie.
Entonces mi cuerpo se empezó a convertir en polvo, que el viento llevó. Sentí la libertad, vi todo el mundo, personas, niños, animales, todo. Todo con un propósito en la vida.
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Maestros.
FantezieEn el mundo, además de mortales, ángeles, demonios, poderes, Dios, nefilims, existen maestros. ¿Qué son? Bien, ese es el tema. Mucho tiempo atrás, antes de la tecnología y luego de Adán y Eva, Dios decidió que mortales lo ayudarían con su trabajo...
