"Qué tal si vamos por la calle tomados de las manos, o no, mejor agarrados del corazón"Engel
6:30.
Hora perfecta.
Me recogí el pelo en un moño, y salí de mi habitación y baje a la cocina, busque las dos sartenes.
Y subí las escaleras.
- Levántense, es hora de levantarse - grite muestras daba mucho sartenazos - Edward, Daniela, Dustin, Sebastián, Sara, levántense - grite y después salieron uno por uno.
Primero Edward a de su habitación que estaba al lado mío, después Daniela junto a ella Dustin, después salieron mis dos tesoros: Sebastián y Sara.
- Buenos días, cada quien a su baño, se bañan y se dan rápido que y tengo que llevarlos a sus escuelas y al trabajo - dije mirando a Edward - A sí que, cada quien a su lugar - todos comenzaron su camino menos mi dos niños - Acérquense a mami si - dije a mis dos bebes.
- Bendichon mami - dijeron al uní sonido.
- Dios los bendigas mis amores - ¿están bien? - les pregunte abrazándolos.
Ellos dos asintieron.
Yo les sonreí.
- Bengan vamos a arreglarlos - dije y los tome por sus manitas a los dos.
Después de bañar y cambiar a Sara y Sebastián.
Les dije que bajaran arreglar sus cosas mientras yo me arreglaba.
Me bañe y busque algo que ponerme, decidí un pantalón negro ajustado, una blusa negra holgada, unos botines de tacón aguja y una camisa alrededor de la cintura con un collar sencillo, algunas pulseras y me deje el pelo suelto
Me vi en el espejo y recueros lo que siempre dice mi madre "Recuerda siempre verte hermosa, si tu corazón ya lo está" sonreí.
Fui a la cocina y comenze a hacer el desayuno, jugo de frutas, batidas de fresa, Hot cakes, panes tostados con Nutella, café y saque algunas galletas de chocolate.
- Vengan todos a desayunar - dije mientras veía la hora en el reloj de la cocina 7:05 me rindió el tiempo.
Todos comenzaron a desayunar, le di una mirada a Edward el entendió.
Subí las escaleras, y traje baje la silla de ruedas, camine en dirección a la habitación de mis padres, pues mi papa no podía estar bajando las escaleras po eso los trasladamos para aquí abajo.
Toqué la puerta y escuche un leve pase.
Agarre la perilla y le di la vuelta, la puerta abrió y yo entre, puse la silla de ruedas al lado de la puerta y me acerqué a la cama.
Mi madre subió la vista de su libro y me vio.
- Hija, ¿cómo estás? ¿Los chicos ya están desayunado? - me preguntó.
- Bien madre, ya están todos listos casi los llevo al colegio, Papa ¿cómo estás? - dije acercándome a mi padre y dándole un beso en la frente.
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Andreí
RomanceEra increíble su manera de ser, me podía destruir con solo mirarme, desarmarme con una sola caricia, no podía estar con nadie pero no estábamos juntos, era suya pero él no era mío, el hacer algo sin su consentimiento me aturdía, nunca fui sumisa y...