Kim NamJoon era un manojo de alaridos y lágrimas. Se encontraba aturdido.
Cuando fue por busca de ayudado por alguno de los demás chicos, se encontró con que se encontraba encerrado en la habitación. Habiendo sabido esto, su desesperación y su aturdimiento aumentó, haciendo que la toz volviera a comenzar.
Una vez más, tiñendo su mano en rojo.
Un ruido puso alerta los sentidos del rubio, haciendo se levantara de la cama, dispuesto a enfrentar lo que fuese o incluso dispuesto a correr a abrazar a su salvador. El ruido fue reconocido como el cerrojo de la misma puerta, que al ceder, dejó uno clara línea de iluminación proveniente del pasillo. NamJoon miró con curiosidad y repentino sentimiento de terror, dando pasos hacia atrás. Marcando una distancia, donde se planteó mantenerse a salvo de cualquier anomalía.
Divisó una cabellera oscura y luego un cuerpo menudo entrar por la puerta antes abierta, sabiendo quién era antes de siquiera levantar el rostro.
Park Ah Rin, pensó NamJoon.
En ese momento no sabía qué esperar. El aura de la chica era incluso más oscura de lo que NamJoon había dicho en cierto momento cuando llegó por primera vez a aquella casa, incluso podía sentir como una nueva oleada de frío llegaba a calarle los huesos – Recuerdo que cuando me obligaron a quedarme aquí con ustedes, me habían dicho que tú eras un hábil hablador, que incluso tenías la mejor oratoria de toda tu universidad – La voz de la chica se escuchaba apacible y sin rastros de cinismo en ella, totalmente ajena a la situación interna que estaba viviendo NamJoon -, cuando llegué, con esa misma lengua hábil me dijiste lo asquerosa que era y que era una persona extraña – Una pequeña sonrisa se deslizó por la comisura de sus labios - ¿Qué puedes decir ahora que esa hábil lengua ya no existe?

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KILLER [Bangtan Boys]
Short StoryHaz silencio. No la quieras despertar. »novela corta«