Capítulo 3

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Theo POV

Después de varias horas de insomnio, por fin amaneció, no pude dormir en toda la noche.

No sé qué me está ocurriendo.

Entre al baño y después de una refrescante ducha fui a desayunar, ahí se encontraba Sophia, mi madre. Es una gran mujer, no entiendo como el hombre que dio los espermatozoides para mi concepción, no puedo llamarlo padre, la abandonó cuando vine al mundo.

Yo: Buenos días mamá - Dije al entrar a la cocina.           

Sophia: Buenos días querido - Dijo al servir la comida - ¿Cómo amaneciste hoy?

Yo: Estoy cansado, últimamente no puedo dormir bien y me arden un poco los ojos.

Shopia: No deberías estar todo el día pegado a tu celular – Renegó.

Yo: Esta bien, trataré.

Es como una obsesión, no puedo tenerlo a más de un metro alejado de mí.

Al terminar me despedí con un abrazo. Solo con ella muestro sentimientos de aprecio hacia alguien, pues con las chicas suelo ser algo frio, aunque parece no molestarles mi indiferencia.

Son masoquistas, si las trato mal me siguen. No tiene sentido.

Fui al garaje por mi moto, sé que es algo común, parece el prototipo de chico malo que tiene a todas a sus pies, con una moto, tatuajes y del grupo de los “populares”, pero soy así y me agrada.

Tomé la ruta a la escuela, no quedaba tan lejos. Después de unos minutos de viaje logre llegar a tiempo y dejé la moto junto a los autos que estaban ahí. Al bajar vi el auto de Aaron acercarse a mi dirección con rapidez. Antes de que pueda reaccionar frenó justo antes de chocar mi moto.

Yo: ¿Qué te ocurre imbécil? – Le grité.

Aaron: Lo siento hermano – Bajó corriendo – Aún no sé cómo aplicar el freno.

Yo: Si le hacías algo a mi moto juro que te hubiera partido la cara – Lo amenacé enfadado.

Chris: Aaron, nunca más vuelvas a conducir, me duele la cabeza – Bajó tambaleándose del asiento copiloto.

Dylan: ¡Terminé tirado en el asiento trasero! – Salió del auto.

Yo: Debes entrar a clases de manejo antes de que destruyas la ciudad – Reí al ver a Chris y Dylan golpearlo.

Aaron: Ya entendí, no se burlen, aunque no maneje bien igual las chicas me aman – Sonrió con arrogancia.

Yo: Si claro, lo que digas – Puse los ojos en blanco.

Ellos son mis amigos de toda la vida, a pesar de que a veces los llegue a odiar, son como mis hermanos.

Aaron: No quiero ir a clase hoy – Dijo mientras salíamos del estacionamiento -  Mejor me voy a escapar, ¿vienen conmigo?

Chris: No puedo, tengo matrícula condicional, si hago algo más estoy fuera.

Dylan: No pienso ir a detención de nuevo.

Aaron: ¿Theo? – Me preguntó.

Yo: Por si no sabes, yo sí quiero ser alguien en la vida.

Soltó una carcajada.

Aaron: Sí claro, ahora dices ser responsable – Rió.

Yo: Le prometí a mi mamá que iría a la universidad, tú también tienes que ir así que no hagas tonterías.

Aaron: Solo por esta vez te hare caso – Puso los ojos en blanco.

Fuimos hasta mi casillero para sacar unos cuantos libros, había un grupo de chicas que nunca había visto. Oh claro, son las que nunca nadie les da importancia.

La Chica de Rojo ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora