Naranja

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Y como se extraña aquél mayo, aquél abril, dónde los días no dejaban de sonreir. Las pequeñas lluvias regando el jardín, el día a día, escucharla reír.

Se acaba el tiempo y el cansancio gana, se acaba la energía, se acaban las ganas. Se hunde la vida en melancolía, recordando esa cálida sonrisa,

Esos ojos soñadores no están, se han apagado, no quieren avanzar. Quieren volver, quedarse atrás, cuando la alegría reinaba en paz. Cuando la brisa era fría y cruzaba el portal, junto a esa belleza. Era felicidad.

Ya no están esas tardes, de naranja fulgor, de nubes rojizas y parvadas a montón. No extraño su cuerpo, extraño el calor, el corazón cálido, que aún lejos transmitía ese amor.

Escala de grises, tal como mi habitación y un azúl pálido en la puesta de sol. No sé si volverá el calor que aquellas tardes avivaba, o si terminaré por olvidar aquél hermoso naranja

OcasoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora