Capitulo 3: Scream

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JongUp llevaba varios días deambulando por las cercanías del edificio donde vivía con la esperanza de volver a toparse con su princesa, su suerte no era la mejor. Aquel hermoso ángel no volvió a tocar el pavimento que rodeada esa cuadra. Abatido el rubio se resignó a entrar por la puerta principal pero su vista fue captada por un "inusual" enfrentamiento. JunHong peleaba, nuevamente, con el conserje debido a que este "sin querer" le había barrido los pies al tratar de pasar por donde él realizaba limpieza.

El menor de los Moon estudiaba para volverse profesor de primaria, él no era como el resto de sus hermanos queriendo ser Doctor, de hecho la sangre la causa desmayos fue por eso que busco una carrera más acorde a su noble personalidad.

El rubio decidió rodear el edificio y encontró una banca en el jardín al fondo donde se dispuso a vagar por Internet, mataría el tiempo hasta que su amigo desatara su ira contra el pobre administrador y no soportar su mal genio. Sus dedos vagaron por distintos sitios hasta encontrarse con un manhwa de una artista amateur, la imagen de la chica en la portada le pareció conocida, una sonrisa se formo en sus labios, por fin había encontrado a su princesa. Sin poder creer descubrió que su amada heroína era la protagonista de un cuento cyberpunk rodeada de elementos fantasiosos y con el objetivo de despertar al amor de su vida castigado en un sueño eterno por un malvado científico.

YongGuk giraba por quinta vez los ojos no podía creer que ese niñato le hiciera un tango solo porque "accidentalmente" barrio la punta de sus zapatos de diseñador, ya se había disculpado por enésima vez y se ofreció a limpiarlos o llevarlos con un bolero pero ese bicolor muchacho no estaba dispuesto a perdonar tal ofensa. Cansado se disponía a huir a su departamento pero una mano lo detuvo.

—No creas que te vas a escapar. —El universitario sujeto por el hombro al administrador.—Me debes una disculpa.

YongGuk rodó los ojos ignorando los quejidos de tan ruidoso chico, en menos de una semana se había terminado una caja de cafiaspirinas para quitarse el dolor de cabeza causado por las continuas "casuales" peleas que sostenían. Ese mocoso se quejaba de todo, el boiler no funcionaba, el vecino del piso de arriba hacia ruidos extraños, el elevador se trababa, los bordes de unas ventanas estaban muy sucios, una lista enorme de quejas se acumulaban en el buzón desde el día que ese tormento se mudó a vivir al conjunto de departamentos.

—Solo voy a ofrecer disculpas si tú haces lo mismo.—Le enfrentó girándose, su rostro se mostraba tenso. —Asume que también fue tu culpa.

JunHong hizo un puchero sosteniendo el aire hasta que sus mejillas eran dos globos inflados que cambiaban de un color carmín a uno morado. Bang quedó sorprendido por tan infantil gesto levantó la mano para picar con un dedo uno de los hoyuelos causando que el rubio dejara escapar el aire retenido en un resoplido. Una mueca de alegría apareció en los labios del administrador, ese niño simplemente era adorable y en lo más profundo de su ser quería abrazarlo, aunque él en el pasado fue un duro capitán de la marina tenía un lado sensible y era susceptible a caer en los encantos de las cosas o personas lindas.

—Viejo grosero.— Le gritó huyendo hacia el elevador.—No vuelva a tocarme sin mi permiso.

Las mejillas del rubio se tiñeron rojas, ese hombre le causaba escalofríos desde el día que se mudó a ese edificio mataba el tiempo dejando miles de quejas en el buzón, era una forma infantil de despejar su mente, las peleas con él eran divertidas. Las puertas del elevador se cerraron fue en ese segundo que Jun saco el móvil de su pantalón se puso a checar viejas fotografías de su galería, tenías tanas con su ex novio hasta ese momento no tuvo el valor de borrarlas, cada una era un dulce recuerdo que trataba de olvidar con el paso de los días.

JongUp emocionado caminaba por la calles, se dirigía a su clase vespertina, iba tan inmerso en la historia del manhwa, donde su adorada princesa era la protagonistas y hermosa heroína que no tomaba en cuenta a las personas que lo rodeaban o los objetos que se presentaban delante suyo. El rubio llego a un cruce donde solo se enfoco a ver ver de reojo un sentido sin prestarle atención a que era una calle de doble carril, sus pies comenzaron a moverse su vista estaba clavada en la pantalla del móvil, la música que llevaba a todo volumen le impidió escuchar el ruido del exterior.

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