O N C E

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Kibum aún seguía en shock si bien aún no creía por completo lo que Taemin le había dicho, algunos síntomas habían aparecido, desde vómitos matutinos, mareos y uno que otro antojo... Sin embargo desechaba la idea al creer que solo se trataba de algo psicológico y eso lo había leído en internet.

¿Cuántos días ya habían pasado? Quizá incluso ya era una semana, una semana que no le hablaba a su novio o tal vez ya, ex novio, una semana en que apenas si lo veía, incluso viviendo juntos le ignoraba, era tanta la información que había recibido días atrás que aún no la lograba procesar por completo.

¿Demonios? ¿Ángeles? ¿Seres espirituales? Jamás había creído en algo así, pero ahora todo parecía ser un sueño, uno muy loco y extraño, pero aún sabiendo todo eso por parte de Taemin y Jinki, no podía creerlo en su totalidad, él mismo se negaba a creer que era así, él no era especial, no era nadie en quien se podrían fijar los Ángeles y demonios -si es que existieran.

Un suspiro pesado escapó de sus labios, llevaba varios minutos vaciando su estómago, el cual parecía querer salir de su cuerpo por la boca, su garganta ardían, en el trascurso del día apenas si había probado bocado, cualquier cosa que comía la terminaba vomitando, con pesadez se levantó del suelo, un mareo le hizo llegar rápido al lavabo, se miro en el espejo y observo su reflejo, todo le daba vueltas, al mismo tiempo sintió un par de manos le agarraban de la cadera y apegaba su espalda al pecho contrario, giro con suavidad el rostro y observo ahí a Taemin.

— Todo está bien - le susurro una voz suave en el oído, sus ojos se cerraban, se sentían pesados, no podía mantenerlos abiertos, era como si estuviese adormecido — Eso es cariño, ahora solo debes entregarme a tu hijo - una mano se posó en su vientre bajo la polera que usaba, acariciando con los dedos la blanca piel, sintiendo a la vez que una uña se comenzaba a enterrar justo por debajo de su ombligo.

Kibum sólo estaba ahí entre los brazos del chico, sus ojos cerrados y la cabeza recargada en el hombro ajeno, no podía moverse, no podía hablar, no podía abrir los ojos y no podía hacer nada, su cuerpo no reaccionaba y el dolor cada vez era mayor, su ceño se frunció, quería alejarse, quería huir, correr pero simplemente sus piernas se rehuían a hacer tan siquiera un mínimo movimiento.

— ¡Key! - el nombrado escucho la voz de Jinki a lo lejos, un destello brillante lo hizo apretar los ojos con fuerza, de un momento a otro ya no estaba en brazos de Taemin, ahora quién le abrazaba de manera protectora era otro.

— Taemin... - susurro sintiéndose cada vez más adormecido, cada vez con menos fuerza.

— No era Taemin, él acaba de entrar, vamos abre los ojos, Key... Key... ¡Key!

Para cuándo el demonio ingreso al baño el cuerpo de Kibum se encontraba inmóvil, apenas si podía respirar, su pulso cada vez era menor.

— ¿Qué paso? - Taemin se situó a su lado acariciando con bastante suavidad los rubios cabellos — Key, vamos despierta, abre los ojos, Key... ¿Qué hacemos? - interrogó a Jinki.

— No lo sé... - era su ángel guardián y no lo había protegido, se supone que él estaba ahí para que nadie dañará de Kibum y ahora sólo estaba ahí, en el suelo con Taemin a su lado.

— Tu llevas años viviendo aquí como humano...

— Un doctor, no, una ambulancia... - Jinki salió corriendo del baño, tomo el teléfono del restaurante y marco al hospital más cercano.

Tan solo algunos minutos después algunos paramédicos se encontraban con Kibum, lo subían a la camilla y revisaban sus signos vitales.

— Sean cuidadosos, está embarazado - informo Taemin subiendo a al ambulancia junto a su novio y Jinki, los paramédicos asintieron y procedieron a ir al hospital.

Media Luna [TaeKey]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora