12 ♥ Actitudes indeseables

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Todos los insultos que Lex aprendió a lo largo de su vida los uso más veces que en toda esta después de haber "aceptado" dejar de fumar para tener lo que deseo con ansias por mucho tiempo: Raisa.

Dejar algo que le gustaba, y que además era adictivo, era una de las cosas más difícil que había hecho, y en esos momentos se encontraba sentada sobre su cama observando su ultimo paquete de cigarrillos, los cuales sentía que la miraban de vuelta, la incitaban, la llamaban para que los fumara y los comprara de vuelta, y de vuelta, y de vuelta...

—No, tengo que resistir —se dijo mirando desesperada sobre el escritorio el frasco con el dinero que había ahorrado.

Cuando sintió que ni siquiera la plata que salvó la ayudaría, volteo rápido la cabeza hacia el cartel pegado junto a su cama que le servía de apoyo, el cual decía "Tendrás más dejándolo que continuando", aunque no era tan fácil hacerlo como leerlo.

—¿Debo llamar a un medico o te quedaras mucho tiempo mirando los cigarrillos como un zombi? —pregunto Ágata bajando el libro que leía.

—Si no quieres terminar tragándote las palabras por una almohada contra tu rostro que será sostenida por mis manos, te aconsejo que cierres la boca —gruño al ser el décimo día desde que había comenzado con esto.

Trataba de hacer durar sus cigarrillos para que no se acabaran rápido y el ultimo había sido hacía tres días, por lo cual estaba extremadamente irritable a pesar que sabía que lo verdaderamente duro aun no había empezado, dándose cuenta lo gran dependiente que era de ellos.

—Como digas —bufo Ágata volviendo a su lectura.

De todas formas se animaba en silencio, se decía que podía y que podría besar a Raisa sin que a esta le desagradara, que el premio sería grande.

Era otro día común de clases, las chicas iban y venían, las profesoras hacían su trabajo y Lex simplemente mantenía el trasero aplastado y quieto al no poder hacer absolutamente nada por su esguince. Como pensó semanas atrás, agradecía que Raisa hubiera estado con ella a la hora del diagnostico, porque esta no tenía ningún problema o sospecha de que le mentía al decir que no podía hacer ejercicio por más que tuviera algún certificado, ya que era consciente que muchos médicos amigos de las alumnas realizaban favores alargando innecesariamente el tiempo de reposo.

—¿Qué te paso? —pregunto Nike espantada tomando la muñeca de Lex, la cual había estado en su propio mientras las demás chicas se acomodaban sus prendas de deporte.

La femenina en cuestión observo lo señalado y vio algo parecido a un enorme raspón rojo en uno de los costados no teniendo ni la más pálida idea de cuando se lo había hecho, pero, al pensarlo mejor, tal vez inconscientemente se rascaba cuando tenía ganas de fumar para calmar la ansiedad en los nervios, aunque no estaba segura.

—Te mentiría si te dijera algo —confesó viendo sus azules ojos con un movimiento de hombros.

—¡Vengan! ¡Pasare lista! —llamo Raisa parada contra una pared, a lo que todas se acercaron.

Algunos minutos pasaron escuchando los mismos nombres de siempre y luego comenzó una clase normal de gimnasia en donde Lex se mantenía a un lado, hasta que de repente una pelota de voley la golpeo desde atrás. Al voltearse con una mano en la zona, vio a la chica con la que siempre tuvo rivalidad enseñarle una pequeña sonrisa de costado, generando que el enojo le apareciera, pero se contuvo a pesar de su irritabilidad extra por la abstinencia y se agacho a tomar el balón. Sin contenerse se la lanzó con fuerza, aunque la chica la agarro bastante a tiempo a pesar de que solo había golpeado un poco su estomago, lo cual fue suficiente para que la tensión creciera más.

𝐀𝐍𝐇𝐄𝐋𝐎 𝐕𝐄𝐃𝐀𝐃𝐎 [pausada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora