Pensamientos de Rydel.
La vida con Louis era escucharlo hablar horas de horas sin conseguir que cierre la boca. Sin embargo, esa tarde, mientras caminábamos a través del parque, él estaba especialmente callado.
Mientras yo le hablaba del último entrenamiento de soccer, él solo se limitaba a hacer una pregunta de vez en cuando y a escucharme con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo azul. No lucía triste, simplemente pensativo.
—¿Estás bien, Lou?
—Sí.
—¿Seguro?
—Seguro. Tengo una idea. Vamos al parque de diversiones.
Lo miré confundida. Él me sonrió y yo sonreí también.
—Okay.
Louis y yo adorábamos el parque de diversiones. Desde la primaria siempre le rogábamos a nuestros padres que nos lleven los fines de semana, y en la secundaria destinábamos una parte de nuestra mesada para ir sólo los dos.
En el autobús, Louis continuó pensativo, y era raro en él que no me haya contado ya una de las ideas que llevaba en la cabeza. Sólo cuando llegamos al parque, volvió a poner su cara de niño de ocho años sonriente. Nos subimos a todos los juegos mecánicos, comimos palomitas dulces y papas fritas, y compramos muchas latas de gaseosa. A ambos nos gustaba mezclar los distintos sabores de las latas para tener nuevos sabores. Cuando nos dimos cuenta, ya había anochecido y el parque iba a cerrar pronto.
Nos acomodamos en los últimos asientos del autobús de vuelta, con un panda de felpa que Louis había ganado. Él me abrazó y ambos sonreímos. Definitivamente él era mi mejor amigo.
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Azul y Negro.
ChickLitClifton, Nottingham. Rydel y Louis se conocieron un día de primavera en el jardín de Sussane Henly. Desde entonces han compartido todos los momentos de su vida: Se volvieron inseparables. Todo parece estar bien cuando están junto al otro, hasta que...
