Capítulo 2

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Había terminado la semana y solo me conocía la zona cercana a la casa y el centro comercial; me había pasado todos los días metida en éste gracias al embriagante olor a vainilla que se encontraba constantemente rondando por el lugar. Iba todos los días después del entrenamiento vespertino y me sentaba durante un par de horas en el café hasta que el olor desaparecía; en ningún momento me esforcé por conseguir de dónde provenía porque sabiendo que el lugar era cerrado y contaba con un aire acondicionado, significaba que la fragancia estaba en todas partes lo cual vuelve imposible la tarea de olfatear cada rincón buscando alguna pista. Luego de eso regresaba trotando a la casa por la orilla de la playa y ayudaba a Chenoa con la comida, arreglábamos todo al final y me metía en la bañera por unos cuantos minutos de relajación.

El lunes llegó pronto y mi mal humor parecía haberse intensificado al máximo; no sé si fue gracias a que un golpe en la pared que se une con la habitación de Troy me despertó o por la razón de que tendré que ir a una universidad con montones de jóvenes hormonales; odio el ruido y mucho más a las personas escandalosas que lo provocan. Me levanté bufando y me metí en una ducha de agua congelada, maldita erección matutina. Salí con una toalla alrededor de mi cuerpo y saqué un bóxer Calvin Klein gris junto con un sujetador deportivo de la misma marca, un jean negro y una camisa gris sin mangas que tenía un logo de calavera en negro, por último una chaqueta con capucha y un par de converse negros. Regresé al baño para cepillarme y antes de salir de mi habitación cogí unos lentes aviadores negros.

 Regresé al baño para cepillarme y antes de salir de mi habitación cogí unos lentes aviadores negros

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-Hasta que al fin estás lista, pensé que tendría que echarte agua para que te despertaras.- Rodé mis ojos y lo ignoré.

-Buenos días, Lau.- Chenoa como siempre tan radiante en las mañanas mientras yo emitía un aura de mierda. -Preparé tu favorito, sabía que estarías un poco de mal humor.- Asentí en agradecimiento y me dejé caer en la silla.

-¿Un poco? ¿Eso te parece un poco, Cheny?- Le preguntó el castaño señalándome, le gruñí haciendo sonreír a la ojimarrón.

-Buenos días.- Saludó Rick como si nada. Se sentó tranquilamente en su silla y miró hambriento el desayuno. -El favorito de Lauren, ¿eh?- Yo asentí babeando internamente por el especial de pancakes con nutella. -A comer entonces.

No nos hicimos de rogar y empezamos a tragar como si no conociéramos lo que eran modales. Como siempre nadie habló durante la comida y cuando terminamos recogimos con la ayuda del alfa, casi me caigo de la sorpresa. Terminé de limpiar todo junto a Troy y nos despedimos de Chenoa con un beso en la mejilla; ya listos para irnos fuimos a avisarle a Rick.

-El decano los estará esperando en su oficina, ya sus papeles fueron enviados y solo hace falta que decidan su carrera para obtener sus horarios.- Ambos asentimos. -Son libres de irse, el entrenamiento a partir de ahora será en las noches.- Salimos respirando hondo y gracias al Dios que sea mi moto ya se encontraba conmigo, había llegado el sábado.

-Te sigo, ni siquiera sé dónde queda.- Troy negó con su cabeza y me encogí de hombros.

-Eres un caso perdido, Laur.- Le saqué el dedo del medio y se rió.

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