02

1.1K 38 5
                                        

Mamá tenía Oster, ¿Quieres saber que es eso? 

Es una enfermedad hereditaria, donde eres propensa a sufrir hemorragias, como yo, también te hace propensa a contraer leucemia, suena duro, ¿Verdad? 

Luego de pasar una semana en el hospital, pude salir a tomar aire puro, tomé foto de cada cosa que veía pasar, al menos, quería disfrutar lo poco que me quedara. Si, eso iba a hacer. 

Al llegar al parque de Madrid, me detuve a observar, niños corriendo, pájaros en el cielo, árboles maravillosos. ¿Debería empezar a echar de menos todo esto? 

— ¿Se puede saber en qué piensas? 

Salté en mi asiento asustada, llevé mi mano a mi pecho y me relajé al ver a Álvaro. 

—Me asustaste —regulé mi respiración y volví mi vista al frente—en todo y en nada. Pero dime, ¿que no se supone que deberías estar entrenando?

—Tuvimos día libre, ¿donde te haz metido? Te echamos de menos toda la semana, incluso el mister. 

—Me tomé unos días libres, lo necesitaba —me encogí de hombros dándole una cálida sonrisa, cuando Álvaro estuvo distraído, aproveché para hacerle un par de fotos. 

—Debería cobrar por cada fotografía que me tomas. 

Reí apenada, los colores subieron a mi rostro y guarde mi cámara. 

—Yo no tendré una cámara profesional, pero tengo un celular —esta vez, el rió conmigo—anda, vamos a hacernos una foto y después vamos por un helado. 

Asentí mirando la cámara de su celular, ambos sonreímos y debo admitir que la pasé de maravilla a su lado, fuimos por un helado como había dicho y continuamos recorriendo las bellas calles de la capital Española. 

—¿Qué te parece ir este domingo al estadio? 

—Me parece buena idea, supongo que estaré por ahí, aún me queda esta semana de "vacaciones" 

—¿Te llevo a casa? 

Asentí ya un poco cansada, necesitaba dormir y tomar esas estúpidas pastillas de hierro, si iba a morir, no era necesario tomarlas o ¿sí? Phill, mi tío había insistido en que las tomara con el argumento de: no quiero perder a la hija de mi hermana. 

¿Qué harías si estuvieras en mi lugar? ¿Si te enteraras que en cualquier momento te puedes desangrar? 

Volví a tomar fotos del camino, no se que haría con tantas fotos. 

—Ya veo que amas la fotografía. 

—Es algo que no puedo controlar, Morata. 

Al llegar a casa, le agradecí el traerme y pasar un buen rato a su lado, nos despedimos y cada quien partió a su destino. 

Al pisar mi departamento, lo caliente comenzó a descender por mi nariz y sabía lo que pasaba, agradecí al cielo que esto no sucedió mientras estaba con Álvaro, no quería dar explicaciones y que todos se enteraran de esto. 

Limpié mi nariz con sumo cuidado, al verme al espejo, mis labios se encontraban con coagulos al igual que mi lengua, suspiré pasando algo de pintura para ocultarlo, no sé lo que haría si se llegase a notar en otra parte visible de mi cuerpo. 

No me quedaba otra cosa que llorar para sacar todo lo que sentía, llorar para desahogar lo que estaba viviendo. 

Tengo que vivir cada día como si fuera el último. Pero, ¿estaría bien enamorarse? 

Photograph ~ Álvaro MorataDonde viven las historias. Descúbrelo ahora