Sinceramiento

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-Y es fue lo que paso- decía un deprimido Milo apoyando la cabeza sobre la mesa.

- ¿Y simplemente te fuiste?- pregunto extrañado Aioria quien miraba con curiosidad al compañero que se lamentaba en su mesa del comedor.

- ¿Qué mas podía hacer? Camus estaba furioso. No se que hice mal- dejo escapar un suspiro.

-Y... para empezar lo besaste sin siquiera decirle que ya no estamos juntos. Camus debe pensar que me estabas engañando con él y dudo que le agrade la idea de ser de las personas que se prestan a eso.

- Camus jamás haría sufrir a alguien pero... si en verdad el no me quiere de esa forma.

- ¿Te correspondió el beso?

- Eso creo.

-Eso es lo único que debería importarte.

- Lo único que me importa ahora es que no me odie.

-El no te odia solo esta confundido.

-¿Y que puedo hacer?

- Que tal ser sincero con él. Intenta explicarle todo.

-¿Como?

-Eso deberías saberlo tu, eres quien mas lo conoce.

Milo permaneció sumido en sus pensamientos unos cuantos minutos hasta que una idea poco común atravesó su mente, era arriesgado pero no podía estar peor que ahora.

Aioria lo miro extrañado cuando aquella sonrisa surco el rostro del escorpión.

-Me estas dando algo de miedo ¿Sabias?

-No hare nada malo si es lo que piensas.

-¿Entonces?

-Es una sorpresa. Pero necesito un favor.

-Dime.

-Vi a Camus bajar hace rato si ves que vuelve retenlo hasta que yo te diga.

-Esta... bien.

-Bueno tengo que irme.

-Espera, ¿Vas a tu templo?.

-Si.

-Te acompaño, se me hace que será más fácil retenerlo en capricornio que aquí.

-Te pedí ayuda a ti no a Shura.

-No sabía que cayera mal.

-No me cae ni bien ni mal.

-Entonces ¿Cual es el problema con él?

-Yo no tengo ningún problema. Vamos- sentencio en tono duro mientras avanzaba a la salida.

***

La noche cayo en el santuario y el caballero de acuario aun no regresaba, después de lo que había pasado decidió que lo mejor era dar un paseo por la playa, eso siempre lo relajaba. Bajo evitando tanto el templo de Escorpión como el de Leo hasta llegar a una alejada playa en las afueras de Rodorio. El sonido de las olas golpeando le ayudaba a despejar su mente o eso pensaba porque lo único que había logrado era evocar cada recuerdo que tenia con Milo desde que eran pequeños.

¿Como habían llegado a eso? En que momento sus sentimientos mutaron y le permitían al escorpión jugar con su corazón. ¿Por que si sabia de cuanto lo quería se burlaba así de él?

¿Cuándo Milo se volvió una persona tan cruel? ¿Acaso siempre había sido así y su amor le impedía verlo?

Hiciera lo que hiciera, su mente iba a mil por hora y solo lograba una cosa: lastimarse mas
Decidió que ya era suficiente cuando las estrellas iluminaban por completo el firmamento después de todo, tarde o temprano debía volver a su templo y pasar por la octava casa aunque nada le garantizaba tener tanta suerte como en la tarde.

Clases Privadas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora