Loki Laufeyson

6.2K 541 43
                                        

—Loki, yo... Sé que no soy una princesa pero yo... Estoy muy... No, estoy enamorada de... No —pasas la palma de tu mano por tu rostro y te recuestas de espalda en la cama.

—Desde hace un tiempo, nos conocemos y me has cautivado —te incorporase hasta sentarte nuevamente, observándote en el espejo frente a ti. —Loki... Tú me gustas.

—Si yo no te gusto no hay problema, no quiero que te sientas incómodo, yo... ¿Necesitaba decírtelo?

Sueltas un quejido y tomas valor, bien, al cruzar esa puerta, irías donde tu amado y le dirías lo mucho que lo querías y lo importante que era para ti. ¡Eso! ¡Esas eran las palabras! Bien, perfecto.

Una parte de ti estaba emocionada, mas no negabas los nervios que te hacen temer un poco por su reacción.

Los gestos especiales que Loki tenía hacia ti no pasaban desapercibidos, y eso te hacía tener un poco de esperanza en ser correspondida, pese a que la otra parte decía "¡Estás alucinando, él sólo es caballeroso!"

Giras la perilla y al abrir la puerta das un salto en tu lugar, el pelinegro levanta una ceja por tal susto.

—Loki yo...

—¿Sé que no eres una princesa?

—Que sorpres... Un momento ¿Qué?

—¿Estás muy enamorada de mi? —vuelve a hablar, con aquella expresión divertida en su rostro mientras balancea el libro en su mano.

—¿Me estabas escuchando? —preguntas con un hilo de voz.

—Fue una coincidencia.

—¿Qué tanto escuchaste?

—Lo suficiente para saber que si tu no me gustas, no te sentirás incómoda...

—Eso fue... Yo no...  —balbuceabas sin poder comprender el porqué de sus palabras del todo.

—¿Yo te gusto? —alza una de sus oscuras cejas y su actitud ya te estaba presionando mucho, tu vista se nubla.

—Ya no me humilles más, Porfavor —tu mano se va a tu cara en un intento por ocultar los rastros de lágrimas que se aproximarían.

Retrocedes y cierras la puerta en su cara.

Te quedas frente a la puerta, con el nudo en tu pecho subiendo hasta hacerte soltar lágrimas.

Unos brazos rodeando tu cintura te desconciertan repentinamente.

—No te estaba humillando, no seas tonta. —su aliento en tu oreja logra hacer que tus piernas flaqueen. —Tú también me has cautivado.  —susurra.

—Tu manera de declararte es extraña—ries levemente.

—Solo quería procesar el hecho de que estabas tan nerviosa por declarar los que sentías.

—Temía que no sintieras lo mismo.

—Creí que estaba siendo bastante obvio.

—No para mi.

—Lo noté... Thor mencionó lo lenta que eras —su risa tenue tan cerca de tu rostro no impidió que lo golpearas en el estómago, aumentando su risa a carcajadas.

Marvel ImaginasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora