Len se despertó en un gran bosque, el cual pertenecía al territorio de la nación Annp, ubicada en el continente de Arlton. El muchacho no sabía cómo llegó ahí, alzó la mirada y vio un enorme nevado a lo lejos. Temblaba de frío, ya que había caído en un pequeño lago que se encontraba por ese lugar.
De pronto vió correr a una chica de cabellera larga, de atuendo un poco extraño para él, llevaba consigo un arco y muchas flechas arrimadas en su espalda, era muy linda, tenía ojos verdes, una piel demasiado blanca, como copos de nieve. Pero lo que más le llamo la atención a Len, fueron sus pronunciadas y alargadas orejas.
¿Es una elfa? -Pensó el muchacho-. ¿Aquellas criaturas que se ven en los cuentos de fantasía? ¿Las que pueden curar personas con magia?
En medio de sus pensamientos no pudo darse cuenta que aquella chica había notado su presencia. Ella tomó la mano de Len sorpresivamente y comenzaron a correr juntos. Len atónito y fuera de sus casillas dijo:
-¿Qué es lo que pasa? -disminuyó la velocidad de sus pasos y soltó la mano de la chica agresivamente.
-Muévete si no quieres meterte en problemas -La chica suspiró en un tono rudo volteando su mirada hacia él.
-¡Alto ahí! -Gritaron unos soldados que venían persiguiendo a la chica-. ¡No podrás escapar esta vez!
-¿Y yo que tengo que ver en esto? -Preguntó Len siguiendo la mirada de la chica hacia los soldados que los perseguían.
-Te lo explicaré luego, si es que salimos vivos de este bosque. ¡Ahora, corre! -Dijo la chica en un tono autoritario. Ambos empezaron a correr lo más rápido posible.
Cuando dieron por perdidos a los soldados decidieron reposar un momento, adentrándose en una cueva. Len estaba muy cansado y ella, por su parte, tramaba un plan moviéndose en círculos.
-Dudo que nos encuentren si seguimos escondidos en esta cueva -comentó Len con una notable expresión de cansancio y agotamiento en su rostro.
-Ya me di cuenta, esos miedosos no tienen las agallas suficientes como para entrar en un sitio como este -miró alrededor de la cueva y prosiguió- Por cierto, mi nombre es Arling, gracias por ayudarme a escapar de ellos -Notó su cansancio- No seas tan dramático chico, solo corrimos un poco y ya estás muy agotado -dijo entre risas.
-Pues no agotado totalmente, pero sí adolorido -comentó Len alzando su brazo derecho, estaba con unos pequeños cortes ya que al atravesar el bosque había un sin número de arbustos con espinos.
-Perdón por lastimarte, pero no tenía otra opción para escapar. Mi aldea está cerca, puedo hacer una poción para que te recuperes rápido y puedo cocinarte algo para que me disculpes -prosiguió Arling.
-Está bien. Acepto tu propuesta, pero ¿de casualidad no tienes algo de ropa? Si te das cuenta, la mía está un poco mojada -comentó Len.
-Pero yo soy mujer, no sé cómo lo arreglaremos -comentó Arling entre risas-, pero ya veré cómo me las arreglo para conseguirte algo seco.
La plática prosiguió mientras seguían caminando a la aldea de Arling llamada Firland, conocida también como "Aldea Legendaria", ya que es la más antigua entre las naciones de ese continente. La casa de ella era la primera en verse después de cruzar la muralla que separaba las naciones Annp y Firland.
Eran aproximadamente las once de la noche, la luna estaba en su máximo esplendor, se escuchaba claramente el sonido de lobos y búhos; era común escuchar a aquellas criaturas en esa zona del continente.
-Llegamos a mi aldea -comentó Arling regresando a ver Len.
-Por fin -expresó el muchacho muy cansado con algunas gotas de sudor en su rostro.
-La primera casa que ves es la mía; creo que estarán mis amigos ahí.
-Yo pensaba que no tenías amigos, porque eres una chica algo ruda -comentó Len entre risas en un tono sarcástico.
Entraron a la casa y encontraron a cinco personas sentadas, hablando sobre magia, hechizos y muchas cosas interesantes.
-Oh, ¿es un humano? -comentó una de las chicas que estaban reunidas en
casa de Arling, se acercó a Len sin dejar de contemplarlo-. Hola Humano, mi nombre es Aby. ¿Qué haces tú en un sitio como este?
-Vine por un poco de ropa y comida -respondió Len con un poco de picardía. Aby volteó a mirar a Arling y ella le sonrió.
-¿Ya le dijiste de que trata esta aldea? No puedes traer acá a cualquier desconocido que te encuentres Arling -dijo la muchacha algo malhumorada.
-Descuida, este humano es confiable, muy diferentes a los demás -respondió Arling mostrando una sonrisa a Aby. Mientras que Len las miraba sin entender a que se referían.
-Siendo de ese modo, yo poseo el anillo de la fortaleza -continuó Aby muy alegre dirigiendo su mirada a Len, con una sonrisa muy agradable.
-Dime, muchacho, ¿quieres saber nuestra historia? -preguntó Arling mirando fijamente a Len.
-Pues sí. Me encantaría escucharla.
Arling comenzó a caminar al centro de todos, apagó las luces de un chasquido con sus dedos, alzó su mano y pronunció "Ter Ki Yun", de repente, aparecieron velas, las cuales la muchacha encendió de un soplido.
-Ahora sí, estamos listos.
-Esto comienza hace 85 años, cuando comenzó una guerra entre la nación de Annp con la nuestra. Mi abuela era la encargada de proteger el pueblo ya que ella poseía "Los 7 anillos legendarios", los cuales venían de generación en generación. Pero, ella sola no podía con todo un ejército repleto de soldados, cañones y muchas máquinas de guerra. Mi abuela sabía lo que iba a suceder, así que decidió esconder los anillos en una cueva cerca de un nevado que se encuentra en nuestra nación. Un soldado la vio escapar y fue tras ella.
Al llegar el hombre comenzó a golpearla y le robó el anillo que ella poseía. Lastimosamente ella falleció, pero logró salvar el resto de los anillos, pienso que estaría orgullosa y feliz de eso. Un día yo fui de excursión a ese nevado y los encontré junto a una nota que explicaba lo ocurrido.
-Lo que me preocupa, es que escuchamos unos rumores que mañana será la coronación a la princesa, como recuerdo de los 85 años de esa guerra ganada y quieren ponerle ese anillo a ella, ya que es el tesoro de esa nación. Esa fue la razón por la que estaba ahí -dijo Arling con lágrimas en sus ojos- Me fui yo sola y pensaba que podría lograrlo pero..., pero..., no lo logré. Fue ahí cuando
comencé a escapar y me encontré contigo.
Len, con la ropa aún pesada y mojada, fue lentamente hacia Arling. Se paró frente a ella, le dio un abrazo y le dijo:
-Ya no llores, prometo ayudarte a recuperarlo.
-Nosotros también te ayudamos -comentaron los muchachos mirando fijamente a Arling.
-Así que mañana, ¡vamos todos a recuperar el séptimo anillo! -dijeron todos a una sola voz.
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El Séptimo Anillo
FantasyEstá historia narra una leyenda ancestral del poder y la magia de una nación distribuida en 7 anillos los cuales pueden darte un poder inimaginable, un poder que no puede ser controlado por cualquier persona. Pero si caen en manos equivocadas podría...
