5-La llegada del ejército

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Sasuke

La última semana, la que aconteciese desde el cumpleaños de Naruto hasta el momento actual, ha pasado lenta, agobiante. Naruto ha estado más distante que nunca, más frío, más mordaz, y mucho más susceptible. A la mínima que le levantaba la voz, me pegaba.

Aunque, como siempre, sus maltratos han cesado tres o cuatro días antes de que nuestro padre llegase a la aldea, para dar tiempo a que las heridas se me curasen y este no advirtiese nada.

Además, esta semana la he pasado casi entera con Sakura. Cuando le pedí que me ayudase a descubrir el secreto que se cernía a mí alrededor, tardó en aceptar. Ni siquiera ella, que tiende a pensar lo mejor de todo el mundo, puede negar que hay algo raro en torno a mí.

Estuvimos reflexionando, llegamos a la conclusión de que, sea lo que sea, es algo que saben las personas mayores, pero no los  ninjas en entrenamiento, ni siquiera los ninjas adultos que se unieron al ejército hace poco.

-Sólo los ninjas más expertos y mayores, como tu padre o los míos.

-Entonces deberíamos preguntarles a ellos.

Pero nos encontramos con el problema de que, casi todos los ninjas adultos están en la actual misión.

-Podríamos preguntarle al herrero…-dijo Sakura entonces, tras mucho meditar.

-¿Ryou Yune?-suspiré yo.- Él ni es ninja, Sakura, no lo sabrá.

-Parecen confiar mucho en él, además es mayor…

Como no teníamos a nadie más a quien acudir, al rato Sakura me convenció de ir a hablar con el herrero.

Ryou Yune es un hombre de unos cuarenta y cinco años. Por algún motivo que desconocemos, no lucha en el ejército ni forma parte de la comunidad ninja. En cambio, sirve a los ninjas de otra manera, les hace las armas en una improvisada fragua situada en la parte de atrás de su casa.

Por lo poco que sé de él, es un hombre bondadoso, algo reservado. No parece alguien a quien se le pueda extraer información fácilmente, pero podemos intentarlo.

Cuando llegamos a su casa, tras llamar a la puerta con los nudillos, nos abre su mujer. Nos indica que su marido está detrás, trabajando. Le damos las gracias y nos vamos a su encuentro.

-Buenos días, señor.-saluda Sakura, poniendo su mejor cara de niña buena cuando Ryou alza la cabeza del puñal en el que está trabajando.

-Buenos días, chicos. ¿Qué os trae por aquí?

-Quisiéramos hablar con usted.-responde Sakura, directa al grano, como siempre.

-Bien, bien. Sentaos.

Nos aparta unos cuantos cachivaches del medio y se descubren unos troncos cortados de forma que hacen las veces de asiento. Nos sentamos.

-¿De qué queréis hablarme?-pregunta Ryou, limpiándose las manos de restos del metal fundido con un paño.

-Verá…-mi amiga me mira de reojo.- mi amigo, Sasuke…y yo, tenemos la impresión de que en el pueblo hay murmuraciones sobre él…y bueno…

Él sonríe bondadosamente.

-Mi querida niña, ¿De verdad crees que un viejo como yo va a estar al tanto de lo que se murmura entre los jóvenes del pueblo?

-Es que no lo hablan entre los jóvenes.-intervengo yo.-la gente mayor, como usted, me trata con deferencia, como si fuera distinto al resto de la aldea. Es difícil no darse cuenta.  ¿Acaso sabe usted por qué?

Where The Wind Shines [Spanish]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora