Sasuke
Lo bueno no es eterno, me digo. Nunca tarda en acabarse.
Acaba de terminar la semana de vacaciones que se han concedido los ninjas del ejército, que ahora se disponen a partir en una nueva misión.
Durante toda la semana hemos estado de festividades, banquetes, bailes en la plaza…se respira un ambiente eufórico en el pueblo.
En casa no. Naruto no le perdona a su padre que no le permita partir con los ninjas, y mi padre reacciona a su enfado ignorándole olímpicamente. Se respira un ambiente verdaderamente tenso en el cual me siento un completo intruso además del culpable.
Su situación sólo consigue empeorar cuando el último día de la semana por la mañana, antes de comenzar el tradicional baile de despedida, que será por la tarde, se realiza la ceremonia de bienvenida a los nuevos guerreros al ejército y se despide a los antiguos que se dejan reemplazar por ellos.
En dicha ceremonia los nuevos guerreros suben a un improvisado estrado colocado en el centro de la plaza y realizan una representación de sus habilidades, con la cual solo pretenden admirar, sorprender y demostrar su valía ante el público. Luego son obsequiados con el emblema de Konoha, una especie de amuleto en forma de hoja levantada por una ráfaga de viento. Finalmente, Hashirama Senju, el líder de nuestra aldea les da las manos y levantan las manos unidas frente a la aldea en peso, que aclama a los nuevos guerreros.
Al menos así ha sido otras veces. Siempre me ha gustado asistir a ese evento. Me admiraban mucho las demostraciones de habilidades de los guerreros, me hubiese gustado aprender algunas, como la técnica de los clones de fuego, que era la que Naruto se estaba preparando para su nombramiento. Nombramiento que ya no tendrá.
Como prueba de conmiseración, esta vez me quedo en casa con él en vez de ir al evento. Sakura se conmisera con los dos y se viene a casa también. Nuestro padre, como miembro del ejército, acude en cambio a conocer a sus nuevos compañeros.
-No tienes por qué quedarte.-le digo a Sakura, que se ofrece a ayudarme a limpiar la casa en cuanto llega.-Puedes ir a la ceremonia.
Ella niega con la cabeza.
-No será tan divertida si no vienes tú, Sasuke-kun. Prefiero quedarme contigo.
Siento un agradable cosquilleo en la tripa por su respuesta.
Naruto está en su cuarto, con la puerta atrancada. Cuando llamo para que me deje pasar a limpiar, me responde con un gruñido. No me abre la puerta, así que eludo esa estancia y paso a limpiar mi cuarto, con Sakura a la zaga.
-Es normal que esté tan triste.-comenta Sakura a mi espalda en cuanto entramos.-Yo también lo estaría de ser él.-admite.
Suspiro y, sin girarme para mirarla, comienzo a limpiar los polvorientos y escasos muebles de mi habitación.
-Tal vez podrías hablar con él. Tú eres ninja como él y seguro que puedes entender mejor su estado de ánimo…y a él…tú…bueno…-me froto la nariz, incómodo. Aunque estoy convencido de que Sakura ya sabe que Naruto está loco por ella.
Ella sacude la cabeza.
-Lo haré, si tú me acompañas, Sasuke-kun.
Frunzo el ceño y dejo de limpiar el interior de la jofaina que en ese momento adecentaba.
-¿Qué? No.
-Ten en cuenta que no se va con el ejército, no te lo vas a quitar de encima, con lo cual seguramente te esperan muchos años largos por delante a su lado. Creo que es mejor que empecéis a limar las asperezas que os distancian, ¿No? Después de todo ya sois mayorcitos. Si le acompañas en este momento que para él es tan áspero, sin duda en un futuro lo recordará.
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Where The Wind Shines [Spanish]
RomanceEn la lejana época feudal japonesa, un brujo creó una maldición en torno a todos los donceles para impedirles concebir, y de esa forma acabar con las violaciones de las que eran víctimas. Un pueblo de guerreros luchó por destruir esta maldición arra...