Querido diario:
Querido diario, Lucas estuvo conduciendo media hora asta que detuvo el coche entre unos árboles.
No presté mucha atención en el camino, por estar viendo de reojo a Lucas y revisando mi celular, pero deduce que estábamos en la playa. Nos bajamos del auto.
-Ponte esto en los ojos..- me dio un pañuelo.
-¿Vas a secuestrarme?- pregunte divertida.
-Je, Je, no, es que te tengo una sorpresa- dijo emocionado.
-Así, la sorpresa..por poco y me olvidaba de la sorpresa. Que distraída.
-Si, me sorprendió que no estuvieras preguntado en todo el camino, a donde vamos, a donde vamos, a donde vamos- imito la vos de una niñita- es lo que siempre hace mi hermanita, cuando la llevo a un lugar nuevo.
-¡OYE! yo no actuó como una niña pequeña.
-Si, lo siento, ¿ahora te pones el pañuelo para la sorpresa?
-Bueno...¿me ayudas?
-Claro!!- se aserto a mí por atrás y me puso el pañuelo. Sentí su respiración en mi cuello.
Lucas- vamos, no es lejos..- me agarro las dos manos y empezamos a caminar.
Después de unos minutos, Lucas se soltó del agarre y sentí como sus manos me quitaban el pañuelo de los ojos.
-No puedo creerlo- exclamé.
#Gracias por escuchar
ESTÁS LEYENDO
1. El diario de una Cenicienta
ChickLit-Hey!!!- le grite a la persona que me había tirado una pelota de volleyball -Lo siento, estaba practicando con mi equipo- dijo una voz masculina. Me levante y me quite los lentes de sol para ver mejor al chico. Cuando lo veo a los ojos, casi me da u...
