5 - Luces, cámara, ¡acción!

131 0 0
                                        

 Despierto en una cama, bastante cómoda y lo primero que veo es un cuarto oscuro en el que he estado antes, veo una sillade madera junto a donde estoy tendido. Miro mi reloj y veo que son las ocho de la noche. Miro por la ventana y la luz de la luna me da directo en los ojos. Me pongo de pie. Avanzo hacia la puerta y la abro con cuidado. Bajo unas escaleras y veo a una familia completa sentada en una mesa, aparentemente a punto de cenar.

-¡Roy! -grita la voz de Thomas -¿Como te sientes? 

-¿Que me pasó?

-Te desmayaste y te llevé a mi habitación. Si que pesas.

-Lo siento mucho creo que lo mejor es retirarme.

-¿No prefieres quedarte a cenar? -me pregunta un hombre con camisa y corbata -debiste de perder energía para desmayarte así.

-¡No! yo, me siento muy bien.

-Te podemos llevar a tu casa -dice una señorita bastante simpática.

-No es necesario, mi tutor debe estar enojado. Pero muchas gracias.

-Está bien -dice el adulto.

Thomas se levanta y me acompaña a la puerta

-Creo que causé un poco de molestia aqui. 

-Claro que no, aquí siempre seras bienvenido.

-Muchas gracias Thomas, por todo.

-No olvides esto -una vez más extiende su mano con mi mochila.

-Gracias, ahora debo irme.

-Está bien. Suerte. 

Voy corriendo a mi máxima velocidad a casa. No puedo detenerme. ¿Qué pensará Carl?. Llego finalmente a casa cerca de las nueve de la noche, mientras pienso qué decir respecto a mi situación. Totalmente angustiado atravieso la puerta y camino lenta y silenciosamente hasta las escaleras. Estoy a punto de pisar el primer escalón, cuando la voz de Carl me asalta a mis espaldas.

-¿A dónde ibas y de dónde vienes?

-¿Cuándo? -respondo fingiendo despiste.

-¡Todo el día de hoy!, ¿dónde has estado? -me contesta gritando.

-Yo, estuve con mi amigo, discúlpame Carl, no volerá a pasar.

-¡Claro que no!, no te lo permitiré.

-¿A qué te refieres?

-Estas castigado.

-Pero ¿por qué razón?

-Por que mientras te mantenga, tengo autoridad sobre tí. Te sales de clases para ir con tus amigos, llegas tarde a casa, no sé nada de tí.

Hay un par de segundos de silencio y continúa diciendo.

-Sin mencionar la ventana que rompiste en la escuela.

Mi boca se queda en silencio y mis ojos sorprendidos.

-Sube a tu habitación y quiero que pienses en un empleo por que yo no pagaré esa ventana -me dice.

Lentamente y cabizbajo camino hacia mi cuarto. Creo que saltar hacia esa ventana no fue mi mejor idea. Escucho el motor de la camioneta de Carl y cómo se va alejando hasta que el ambiente permanece en silencio. Me acuesto en mi cama cierro mis ojos y caigo dormido. Al salir el sol del primer día del fin de semana, estoy aún acostado dormido cuando suena el timbre del teléfono.

-¿Hola? -digo con la voz ronca.

-Roy, soy yo Thomas.

-Ah, hola -le respondo.

ZEO III: RenacerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora