Catorce

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Desde el momento en que Rafa pensó en ir al vestuario y cambiarse tras la agotadora práctica, un presentimiento le decía que diera marcha atrás y se largase cuanto antes. Por supuesto, ignoró eso y confiado en lo que hacía entró sin saber el desastre que allí lo esperaba. Gritos lo alarmaron y vio con asombro la cómica escena frente a sus ojos.

—¿Podría, por favor, dejar de perseguir a mi polla?

El Director Técnico del equipo, Francisco Velázquez, le dio una mirada furiosa a su compañero Dedé y recogió una toalla que estaba sobre una banca junto al bolso de alguien. Caminó con pasos lentos detrás de la gallina y se arrojó sobre ella con la toalla extendida al tenerla arrinconada, pero el agua sobre el suelo le jugó en contra y en lugar de atrapar al animal, terminó resbalando y con la cara sobre la toalla en el piso.

Dedé y Ricky hicieron el esfuerzo de no reír por respeto pero cuando Francisco trató de ponerse de pie y resbaló otra vez no pudieron evitar carcajearse.

—Chicos, ¿han visto a Rafa- Oh, carajo —dijo Gabo al ver el desastre. Cubrió su boca con ambas manos para no reír y dirigió su mirada a la gallina que estaba sobre la banca.

—¿Debo preguntar?

Ricky negó con la cabeza y Francisco la señaló serio desde su posición en el suelo.

—Atrapen a esa ave y sáquenla de aquí. No quiero tener que repetirlo. Y los veré mañana una hora antes a todos para entrenar. —Sentenció al estar de pie. Arrojó la toalla húmeda a uno de los cubículos de las duchas y sonrió al escuchar la queja de alguien— A vos también se aplica esto, Catorce.

El susodicho salió con una mueca de su escondite y asintió hacia la orden. Cuando Francisco salió todos giraron a ver a la gallina, soltando suspiros a la vez.

—El arquero acá sos vos, Rafa. —Safó Gabo arrojándole una toalla.

Ricky dio un paso atrás con las manos alzadas y negó. Rafa se giró para discutir con Dedé pero éste estaba silbando mientras se iba y los dejaba en aquel embrollo causado por él mismo.

Vaya equipo, pensó rodando los ojos.

Tomó la toalla y se lanzó a por la gallina con la toalla abierta para no sufrir o causar daño en el encuentro con el animal. Por suerte fue más fácil que con Francisco y solamente tuvo que lidiar con la caca sobre sus zapatillas y las carcajadas de Catorce por eso, además de tener que cargar con Brenda (como la había apodado) por los pasillos del IAD.

Catorce caminó detrás de él entre risas y con la toalla sobre su hombro en caso de que a Brenda le diera por recorrer las demás instalaciones.

Ni siquiera entendía del todo por qué sus compañeros tenían una gallina pero prefería callar y no hacer preguntas. Desafortunadamente, Catorce no pensaba lo mismo.

—¿Y si iban a hacer un sacrificio a los dioses nórdicos para que clasifiquemos en la fase de grupos? —Insistió su amigo.

Rafa rodó los ojos.

—Mejor dime qué hacías con ellos ahí. Creí que estarías ayudando a Joaquín con su nuevo proyecto.

—Bueno, sí. Pero es muy complicado. —Esquivó el suplente con un encogimiento de hombros— Mejor dime tú, ¿cómo vas con tu Victor?

—Valentino.

—Víctor, ajá.

—No es mío...

Catorce lo interrumpió.

—Aún.

—No es mío —repitió con el ceño fruncido—, así que no jodas. Y todo bien. Como viento en popa.

Monedas en el bolsilloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora