El viento fresco azotaba contra mi rostro maquillado para la temática de la fiesta, la ventanilla del acompañante estaba a la mitad dejando que el viento entre al auto y haga revolotear el cabello negro de Diane por solo una dirección, hacia la izquierda, mis rodillas estaban lejos de tocar el respaldo del asiento de cuero negro que se encontraba frente mío, la persona que lo ocupaba era la mujer que disfrutaba que el viento hiciera de su cabello un enredo no tan complicado.
- Si, solo relaje hombre, todo irá bien.- Escuche nuevamente la voz de Scott.
Habla con alguien por teléfono, siento una curiosidad haciendo cosquillas en los labios esperando que la pregunta que tengo escrita en mi mente salga de mis cuerdas vocales para luego expulsarla al exterior, pero no lo hago, solo ignoro esas ganas tan deseables mirando el paisaje que se me otorga de un barrio residencial.
De apoco comenzó a escucharse música de trap, no reconocía la canción pero el compás de la música ayudaba mucho a identificar a qué generó pertenecía el ruido algo agradable, en los costados de la calle se comenzó a ver autos estacionados uno detrás de otro dejando la calle más pequeña de lo que es, gente caminando vestida de noche hacia una misma dirección, chicas llevando en sus manos botellas de todo tipo de color mientras ríen como desquiciadas, las ventanas del auto comienzan a temblar cada vez más mientras nos acercamos a destino, de un momento a otro Scott da un volantazo y como si fuera un conductor perfecto estaciona el auto entre medio de un Jeep negro y un Honda azul mate de un solo movimiento.
- Solo hay que caminar una cuadra.- Dice Diane mientras sale del vehículo con nosotras detrás de ella.
Los tacones de Jessa resuena gracias por el pavimento de la vereda, nosotras vamos detrás de los tortolitos, Diane tiene Mérida su mano en el bolsillo trasero de lo jeans de su novio y el le rodea la cintura con afecto.
Una imagen llega a mi mente y solo logra confundirme y lastimarme, en mi mente veo a dos enamorados atrayendose mutuamente con un brazo a sus cuerpo cálidos, esa chica de pelo naranja y el chico de pelo negro hacen que sonria.
-¿Remy?.- Escucho la voz que me trae de regreso al presente.
Jessa tiene una mano sobre mi hombro y en su cara se refleja la preocupación.
Le sonrió tímidamente.
- ¿Falta mucho para llegar?.- Me sorprendo preguntando en voz alta para que los tres me escuche con claridad.
- No, ahí es.- Dice Scott con su cabeza girada como un pájaro para poder vernos sin detener su andar.
Y si efectivamente aquí es, hay muchos adolescentes por todo lados con vaso de plástico plateados y dorados, gente amontonada en una especie de círculo dibujado por un niño de cuatro años bailando al compás de la música, otro montón de gente jugando juegos estúpidos entre risas y alguna que otras personas caminando por los alrededores sin adentrarse al "pequeño" bosque que se encuentra al límite del lugar donde es la fiesta.
Caminamos entre una masa de gente para llegar a los asientos de troncos que hay del otro lado, todo el mundo se fija en mi disfraz, yo solo miro hacia abajo y caminó giandome por los tacones de Jessa.
Todo iba tan bien, era tranquilo hasta que eso se escucho... Tres disparos se escucharon muy cerca de donde estábamos para luego escuchar varias patrullas llegar haciendo rechinar sus ruedas algo desgastadas, rápidamente me levanté del tronco y corrí unos pasos con Jessa a mi lado pero al ver a mi lado derecho no estaba la gata sexy con pelo rubio.
- JESSA!!!.- Grite desesperadamente mientras la gente chocaba contra mi cuerpo haciendo que mi equilibrio no tuviera estabilidad.
Sentí una mano aferrarse a mi muñeca para luego tirarme del lado contrario donde corría la gente, mire a la persona que me obligaba a correr como una atleta de primera, el miedo de una tela negra en su cabeza me hizo identificarlo sin ningún problema.
- Espera, no soy tan rápida.- Hablé lo más fuerte posible sobre la música que sonaba de fondo.
"Purple Lamborghini" invadía mis oídos y hacia que mi cuerpo sintiera más adrenalina de la que ya sentía. Nunca pensé decir esto pero... Me encanta esta sensación en mi cuerpo, me siento como una chica mala.
Nos estábamos adentrando al bosque mientras mas disparos se escuchan cerca de la pista de baile, grite tanto que supe que al otro día quedaría más que afonica.
Trate de zafarme de su mano grande que rodeaba por completo mi muñeca, la música volvió a cambiar a "Gangsta", lleve mi mano derecha hacia mi muñeca y con fuerza clave mis uñas en su mano y tire hacia abajo para que me soltara, como que logré con mucho esfuerzo.
Ambos estamos agitados por la corrida, el intenta tomarme de la muñeca otra vez cosa que evita tomando mi muñeca con mi mano derecha para luego atraerla a mi pecho como si la estuviera mesquinando.
- No te me acerques.- Digo mientras retrocedo un paso.
- Remy, hay que irnos ahora.- Dijo el avanzando un paso en mi dirección.
Escuchar mi nombre salir de sus labios me provoco un escalofrío por todo mi cuerpo, pero no uno feo sino uno lindo, agradable.
- No me iré con alguien que no confía en mí.- Digo con bronca y irá.
- Oh Mierdaa, eso no tiene nada que ver con lo que está sucediendo.- Dice molesto por mis palabras.
- Si que lo tiene, además de que no tiene sentido que te juegues tu pellejo por salvar a alguien en que no confías.- Hablo más que molesta con la situación.
Es se acerca a mi enfurecido, las puntas de nuestras zapatillas se tocan, nuestras respiraciones se mezclan, el mira hacia abajo ya que la diferencia de altura es mayor, su pecho sube y baja con violencia, mis ojos están abiertos a más no poder por el susto que me llevé al verlo tan cerca mío en solo un segundo. Sus manos viajan hasta la parte trasera de su cabeza y mi respiración se acelera, su bandana es retirada de su rostro por su mano.
Siempre me imaginé que sería un hombre atractivo, pero... Este supera a mi imaginación, supera lo atractivo en absoluto.
Mis ojos no se apartan de los suyos y los de el de los mios, ambos estamos quietos como dos estatuas de piedra, pero su estatua tiene un garabato en su cuello, en cambio la mía está limpia, sin ningún maltrato bandalista.
Su mano fría ahora rodea mi mano cálida y nuestra carrera comienza de nuevo, unos pasos se escuchan cerca nuestro junto con unos gritos obligándonos a correr más rápido, veo su motocicleta Cross camuflada apoyada en un árbol tretrico gracias a la temperatura del hermoso invierno, el rápidamente se sube a el vehículo y me tiende un casco con los mismos garabatos y colores que la motocicleta, me coloco el pedazo de plástico en mi cabeza y él me ayuda a impulsarme hacia arriba para poder montar la bestia que tiene por vehículo, rápidamente me tiende una mochila negra que se encontraba entre medio de sus muslos, me la coloco como para ir a clases y rodeo su cintura con mis brazos para poder pegarme a su cálido cuerpo, unos hombres de civil se acercan enfurecidos y salimos volando del área dónde se encuentra, esquiva todo lo que se le crucé: arboles, rocas, troncos caídos y algunos hombre que intentan tirara de tu ropa para que caiga al suelo y detenga nuestra huida.
- Esto te hará bien, creo que no estás acostumbrada a tanta drenalina.- Dice el dejando una taza humeante de café en mis manos logrando que el calor que se transpasa por la cerámica caliente mis frías manos.
Siempre creí que era divertido montar en una motocicleta, pues de esa forma lo hacían expresar las protagonistas de los libros que he leído, pero en verdad es algo... Divertidamente peligroso, pero eso no saca que el frío aumente al subir la velocidad.
Creo que siempre he querido un "Bad Boy" con una motocicleta y pasado criminal como en los libros, pero en cambio este Bad Boy que se encuentra frente mío tiene es un activo criminal, y de los mejores.
- Gracias.-Digo mientras llevo mis labios a la cerámica.
Por un segundo noto su mirada en mi rostro pero luego se aparta para alegarse de mi y sentarse en un taburete sin mirarme, solo mira el mármol del desayunador.
Me causa tristeza que no me vea, que no se siente a mi lado para hablar de lo sucedido o hablar como esté el clima... Quiero escuchar su voz otra vez.
Dejo la taza en la mesa ratona del medio, veo como sus patas aplastan la alfombra de peluche gris, me levanto con absoluto silencio, pero creo que no fui lo más silenciosa cuando veo su cabeza reincorporarse.
- Gracias de nuevo por salvarme... Otra vez.- Hablo mientras camino hacia la puerta para poder salir de este lugar.
Tomo el pomo y giro el círculo para poder salir, entre abro la puerta y algo fuerte hace que la vuelva a cerrar ya que la fuerza de su mano empuja la puerta para lograr cerrarla, veo que mi cabeza se encuentra con una paredes las cuales llamamos brazos a cada lado, me quedo quieta conteniendo la reparación.
- ¿Porque no me delatas?.- Pregunta con firmeza muy cerca de mi oido.
- No... Lo sé.- Digo como puedo liberando de apoco el aire que contenía.
- ¿Lo harías ahora que sabes cómo es mi rostro?.- Pregunta nueva mente más cerca de mi oido.
Puedo sentir su respiración en mi hombro izquierdo.
- No.- Digo decidida mientras cierro los ojos.- ¿Me odias?.- Está vez pregunto yo con timidez.
- ¿Porque lo haría?.- Su voz ronca es mejor que escuchar música con los auriculares sobrepasando el límite que indica el celular para no dañar tus oídos.
Nunca lo respeto, creo que nadie lo hace.
- Porque sé cómo es tu rostro, porque se lo que nadie sabe de ti.- Digo mirando la madera blanca delante mio.
- Creme... Lo que has descubierto de mi es sólo una mísera gota de una catarata más larga que la catarata Salto Ángel.- Dice mientras un de sus manos toman mi muñeca.
Camina hacia el sofá mientras yo me dejo llevar como antes, me hace sentar junto a él.
Ambos nos miramos y una propuesta sale de mi cabeza como un misil en dirección a mis labios para luego ser expulsada.
- Quiero que seamos amigos.- Hablo sin dejar de ver sus ojos.
El de apoco abre más y más sus ojos sin quitarlos de encima de los míos.
No puedo creer que eso ha salido de mis labios, de mi mente, no entiendo de dónde saque el coraje para decirle aquellas palabras.
Sé que dentro de su cabeza hay una batalla campal en búsqueda de una respuesta, pero ya me veo venir que tipo de respuesta es.
- Yo...- Dice el con un brazo extendido sobre el respaldar del cómodo sofá, no se cómo pero ambos nos encontramos en puntas diferentes del sofá, veo como su mano toma con fuerza el respaldar.
Mi celular comienza a sonar logrando dejar el silencio atrás, pero ninguno de los dos le da la importancia que reclama en medio del sofá.
- Claro.- Dice el con una sonrisa algo forzada.
Lamento si es algo corto, y también lamento la demora.
Yolito0015😉😉🤗🤗🤓🤓🤓.
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La Nerd & El Ladron
Genç KurguEl fuego y el hielo no van juntos codo a codo ya que por naturaleza el fuego derrite el hielo convirtiéndolo en agua la cual apaga la llama del fuego, entre ellos se matan. Pero ellos deciden desafiar a toda costa las leyes de la naturaleza y la cie...
