Capitulo 5

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Marie me pregunto si tenía algún móvil para poder hablar con mis amigas del orfanato, o alguna portátil, o algo por el estilo, y por supuesto que no tengo nada de eso, y tampoco he tenido, y por esa razón por primera vez tengo un iPhone en mis manos, y es rojo, y es mío.

Cuando le pidió a Williams y a James para en alguna tienda tecnológica no lo podía creer, le dije muchas veces que no hacía falta, que estaba acostumbrada a no tener nada de eso, pero dijo que en esta ciudad hacía falta estar comunicados, y no pude resistirme más, pero no quiero parecer alguien que se aproveche de las situaciones.

—¿Sabes cómo se usa? Te puedo enseñar. — Me dijo Marie, dejando su bolso a un lado.

—Si por favor, no sé nada sobre estas cosas. —Le digo riendo y extendiéndole el móvil.

—Bien, para poder accedes a las aplicaciones tienes que apretar aquí, y para más seguridad te recomiendo poner tus datos, así se activa el GPS en caso de robos o extravíos, además de poner tu huella dactilar. —Me dijo mostrándome las distintas aplicaciones, luego de eso anoto su número de contacto, junto con el de Williams, el de James y otros de emergencia.

—Gracias Marie, esto es increíble, se los agradezco, pero no hacía falta no quiero parecer alguien que se aproveche de las situaciones o algo. — Le digo, intercambiando la mirada entre Marie y Williams.

—Tranquila, sinceramente no nos interesa lo que tu pienses, es sobre tu seguridad querida. —Me dice guiñándome el ojo Marie.

—Está bien, gracias de nuevo. —Le digo sonriendo, y guardando el móvil en el bolsillo de mi vaquero gastado, y no me había dado cuenta el aspecto que tengo, la blusa rosa, desteñida y con un montón de bolitas de algodón, el vaquero gastado, y las converse super rotas. Intente despegar algunas bolitas de la blusa, pero era imposible, de re ojo miraba a Marie para que no se diera cuenta de lo avergonzada que me sentía.

—Hay un montón de ropa para ti en tu dormitorio, averigüe tu talla con Lucy, es estupenda, y le deje algunas prendas para ella en el orfanato, como agradecimiento. —Me dice Marie en secreto, en el oido. Se dio cuenta.

—No quería que te dieras cuenta, lo siento, es que bueno, no tenía otra ropa mejor.— Le digo avergonzada.

—Tranquila, no es nada en serio, es una tontería.— Me dice restándole importancia.

—Estas bien, gracias.— Le digo sonriendo.

Luego de un rato el coche se detiene, desde mi lado se podía apreciar un gran parque, con muchas personas y niños, algunos corriendo, otros jugaban y hasta incluso se veía personas con sus mascotas haciendo ejercicio. Y desde el otro lado se veían muchos edificios distintos, pero similares a la vez, con grandes jardines, y faroles, algunas tenían mucha cantidad de plantas, otras estaban en venta, y otras incluso tenían bancos pequeños, como si fueran parques dentro de las casas.

—Puedes bajar cariño. —Me dice Marie asomando su rostro a la ventanilla y sonriendo ya desde la acera.

—Oh si, disculpa, estaba distraída observando todo. —Le digo bajando del coche.

—Bueno, esta es la casa, tu hogar, nuestro hogar. —Me dice Williams señalando la casa que se encuentra frente a nosotros, es un casa de 3 pisos, con ladrillos pintados de blancos, con unos cuantos girasoles en el jardín y unos arbustos, en un rincón de la casa hay una especie de buda, con una fuente con rocas que no parece ser artificial, la fuente, no el buda por si acaso, y justo a su costado una banqueta antigua, de color negro. Los muros son bajos y blancos, pero sus rejas son completamente negras, y la puerta es una especia de ventanal gigante, con sus marcos blancos, y se notan las cortinas con una especie de encaje, a ambos lados de la puerta se notan otras dos ventanas, más pequeñas que la puerta, pero tampoco tanto, con las mismas cortinas, y el mismo modelo, justo debajo de cada ventana hay unas especies de macetas con muchas flores de colores. Se ve genial.

CamilleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora