"Mmmm, ¡Ah! Todo se ve tan delicioso que no se ni por dónde empezar..."
"Pues yo te sugiero que en primer lugar empieces por algo, no te regalo comida para que te quedes mirándola solamente como un niño con problemas."
Frente a Cyan se desplegaba una gran variedad de alimentos, desde animales pequeños como pollo, hasta grandes bestias, como una cola de dragón a lo pobre. Nadie pensaría que esta muchacha tenía problemas al comunicarse con los demás viendo lo fácil que le era entablar una conversación con aquel señor.
"Es que Paul, creo que falta algo más..."
" ¿Algo más? ¿De qué estás hablando? Estoy seguro de que todo está bien sazonado y además, me aseguré de que tu comida contuviese la suficiente cantidad de carbohidratos para tu metabolismo."
"Jeje, sí que eres lento Paul."
"Más respeto con tus mayores pequeñaja, por más viejo que sea no soy un adivino. Si quieres algo más no me vengas con acertijos, que ya no estoy de ánimo para esas estupideces."
"Te daré una pista. Para engullir esto, necesitaré de algo líquido."
"Ah bueno, si es así, iré a por un vaso de agua al estanque."
"Hmmph."
"¿Y A QUE VIENE ESE QUEJIDO?"
"Es una maldita taberna viejo, si quisiese agua no te la pediría, no seas así de tacaño."
"Pues, ¿Qué quieres entonces?"
"Veo que estás algo olvidadizo, te daré otra pista para refrescarte la mente. Es algo amarillo y viscoso."
"No sabía que los jóvenes tuviesen fetiches así de degenerados, mira lo que le estás pidiendo a este pobre viejo..."
Cyan se sonrojó y miró hacia otro lado mientras el anciano reía con su propia broma.
"¡NO HABLABA DE ORINA, DAME UNA CERVEZA, VIEJO VERDE!"
"Jajaja, pues haberlo dicho antes pequeña."
"¡TÚ LO SABÍAS, TE GUSTA HACERME SENTIR MAL!."
"Ya era hora de que te devolviese un poco de tu medicina no crees, tú tranquila, ya iré por una...maldita alcohólica obsesiva."
"Perdón, ¿dijiste algo?"
"Nada importante, sólo una verdad a plena luz. ¿No eres muy social, cierto?"
"¿¡Y ESO A QUE VENÍA!?"
"A nada, simplemente ando con ganas de molestarte, tú tranquila."
A pesar de lo mucho que le gustaba bromear a la chica, no le agradaba la idea de que alguien fuese capaz de hacerle frente, ni siquiera aunque fuese el mejor amigo de su hermana, con el cuál compartía un vínculo fraternal.
Tras muchas risas del viejo y la acalorada expresión con la que Cyan comía, evitando la mirada de este, Paul volvió a hablar de forma seria.
"Dejando las risas de lado Cyan, de verdad me preocupa tu falta de sociabilidad con los habitantes del pueblo. Me duele un poco verte feliz y coleando conmigo mientras te retraes con los otros. Quizás aquella falta de comprensión te hizo dependiente del alcohol."
Cyan dejó de engullir la cola que tenía en la boca para mirar de reojo al viejo. Sus ojos paulatinamente cayeron al piso y su mirada se entristeció.
"A veces te envidio viejo. Puede que no seas la persona más popular de Bredela, ni siquiera de nuestro pueblo, o siquiera el dueño de un lugar concurrido o alguien con cualidades sobresalientes..."
"Menos mal me envidiabas..."
"Ya. Lo que quiero decir es que, a pesar de todo eso, tienes muchos amigos en este lugar, e incluso una esposa que te visita cuándo puede. No naciste ni siquiera con un denture como yo, pero incluso así fuiste capaz de encontrar amigos y una persona que quisiese pasar el resto de su vida contigo."
Mientras Cyan hablaba, una pequeña llamarada empezó a surgir de su mano. En Bredela existían personas con la capacidad de transformar su sangre en diferentes elementos, además de poder moldear ésta en variadas formas con el fin de utilizarlas como un arma. Denture era la forma a la que se le llamaba a esta habilidad, la cual venía en la genética de los individuos.
"En un mundo donde todos son especiales, es difícil destacar. El hecho de que hayas nacido sin ninguna habilidad y aun así haber logrado llegar hasta aquí te hace único. No soy muy buena dominando mi denture y soy demasiado tímida como para pedir que alguien me enseñe."
Cyan observaba la Luna mientras sorbía vaso tras otro, queriendo pronto perderse entre el alcohol y repetir el ciclo. Más, el viejo no se sintió conforme con su explicación.
"HAY UN MUNDO ENTERO ALLÁ AFUERA ESPERÁNDOTE, ES IMPOSIBLE QUE NO HAYA UNA SOLA PERSONA PARA TI. ¿CREES QUE LOGRARÁS ALGO EMBRIAGÁNDOTE Y LAMENTÁNDOTE TODOS LOS DÍAS? NI SIQUIERA PIENSES EN CONTESTAR."
Incluso ya estando algo borracha, Cyan quedó sorprendida al ver al viejo verdaderamente enojado regañándola, impidiendo que ella pudiese perderse entre copa y copa.
Sin siquiera esperar un segundo por algún estimulo de Cyan, el viejo continúo imperativamente:
"YA NO ERES UNA NIÑA, TIENES 16 AÑOS. ¿ENVIDIAS A ALGUIEN SIN NADA? TONTERÍAS. QUE SEAS MI AMIGA NO SIGNIFICA QUE TE AGUANTARÉ CUALQUIER COSA. "
Paul bajó un poco el tono de su voz, viendo que Cyan se veía algo asustada tras oírlo así de enfadado. Él no pretendía traumar a la chica, sino hacerle sentir la realidad que ella estaba evitando.
"Tienes las capacidades, puede que tu situación económica no sea lo mejor pero entrenando podrás superar esa brecha que te impide dar lo mejor de ti. Abriéndote más a los demás y no esperando que ellos vengan a ti lograrás conectar, e incluso puede que encuentres a la persona que tanto has buscado en el camino."
Cyan empezó a sentir culpa por sus anteriores declaraciones, y se inclinó en signo de disculpa ante Paul, el cual acarició su cabeza suavemente como si se tratase de un animalito.
"Perdón Paul, por ser tan irresponsable y mediocre, daré lo mejor que pueda para poder encontrar a quien quiero y estar al nivel de los demás."
Paul se sintió conforme con esta respuesta y dejó a Cyan continuar con su comida.
"Me alegro de ver que mi consejo no fue en vano. Ahora puedo darme verdaderamente cuenta de que ya no eres más aquella niña llorona."
"Gracias Paul, desde mañana mismo empezaré a entrenar...pero antes, ¡QUIERO OTRA CERVEZA POR MI ESFUERZO!"
Paul se dio una palmadita en la cabeza y partió a la vitrina de los bebestibles, pensando si es que en realidad había logrado un cambio en ella o todo lo que le había dicho fue simplemente para que la dejara comer tranquila y seguir bebiendo.
Así, otro día más pasó sin mucha novedad en la taberna de Paul, con Cyan desfallecida sobre un vaso a medio beber y Paul junto a su esposa, que recién llegaba de su trabajo en el pueblo, limpiando las mesas y la saliva que había dejado la chica durmiente.
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SWEET LOSS: VOLUMEN 1
PrzygodoweEn un mundo donde lo especial es cotidiano, Cyan es una chica con habilidades comunes en este entorno, que vive en la taberna de un amigo de su hermana sin esforzarse mucho en la vida. Ella no sospecha lo mucho que estaría por cambiar su vida cuand...