El fin había llegado, estaba justo ahí, en la misma habitación, frente a nuestros ojos, caminando de un lado a otro, paseándose con su horrible silueta, salpicando de sangre la alfombra de la habitación, dando carcajadas enormes, con una sonrisa de oreja a oreja que mostraba la enorme dentadura de nuestro nuevo enemigo, un vampiro.
Mikasa, Armin y yo, nos veíamos atrapados por despreciable ser. Con la capacidad de pensar desaparecida, apenas y recordábamos respirar, tan solo era por instinto, inhalábamos y exhalábamos desesperadamente, con nuestros corazones acelerados, pensando, sintiendo, observando, como sacudía el vampiro su brazo calculando decapitar a los tres de un solo movimiento, nuestro fin. Estaba jugando con nosotros, como simples ratones siendo cazados por un enorme gato hambriento.
-Pero vamos pequeño, no llores. -Dijo el monstruo, acercándose a mi novio con su maldita sonrisa. -Seguramente de los tres, ademas de ser el mas bello, debes tener la sangre mas dulce y rica. ¿No es así?-Tomó una mejilla de mi rubio, la acarició secando las lagrimas que caían en sus mejillas, acercándose cada vez mas a él, arrodillándose para poder estar a su estatura, hasta tenerlo frente a frente, dibujando una vez mas en su rostro esa sonrisa maldita.-Vaya que eres una pieza hermosa.-Acercó su boca, y pasó su lengua por el cuello de mi novio, terminando con un gesto de placer.
-¡Maldito!-Grité sin pensar en las consecuencias, no podía permitir que tratara de esa forma a Armin, a mi novio, a mi única razón de seguir en este jodido mundo.-¡Aléjate de él!
-¿Ah? Haha, ya apareció tu héroe, pequeño-Susurró al oído de Armin. Lleno de rabia y coraje, empuñe ambas espadas y ataqué al vampiro.
-Hmm, si que eres ingenuo.-Mi ataque había fallado, aquel ser había detenido fácilmente ambas hojas afiladas simplemente con sus manos, tomó ambas espadas y las lanzó al fondo de la habitación conmigo empuñándolas todavía.-Quieres vencer a un ser superior con estas anticuadas e inservibles armas.-Se tiró a reír a carcajadas, caí de rodillas al suelo viendo como se acercaba a mi. Era todo, lo intentamos, pero era verdad; él era un ser superior, que hace unas horas no sabíamos que existían y aparecieron destruyendo en cuestión de minutos a todo el mundo, eliminando a la mayoría de la raza humana, casi extinguiéndola.
No había nada que pudiera hacer ante tal enemigo, al menos pasaría mis últimos momentos con las dos personas que mas amo.
El vampiro terminaría con este tormento, alzó el brazo con su afilada mano para cortar mi cuerpo a la mitad, a lo lejos podía ver a mi hermana, llorando, con las manos en su boca atrapando el llanto amargo que le ocasionaba ver aquella escena.
-Mikasa. -A un lado mi rubio se acercaba a ella acurrucándose en su pecho, soltando lagrimas de sus ojos por las misma situación.-Armin. -«Les fallé, lo-lo lamento» cerré mis ojos, derramé una lagrima y solté mis armas.
-Muere estúpido humano.-El vampiro dejó caer su brazo como espada sobre mi cuerpo, mis ojos seguían cerrados, no sentía nada diferente, «¿Tan rápido me había cortado el vampiro que ni siquiera pude sentir dolor?» pensaba. Abrí mis ojos y continuaba en aquel lugar, en la misma habitación con mi familia y ese asqueroso vampiro. «¿Qué sucede? ¿Por qué no estoy muerto? Si el vampiro a bajado su brazo y ha cortado mi cuerpo. ¿Ah? ¿Q-que a pasado? El vampiro tiene una espada clavada, pero, ¿com..?»
-Arriba Eren, esta basura ya ha sido eliminado.-«Esa voz, acaso es...»-He dicho que te levantes mocoso.
-¿Re-reiner?
-Callate, ahora estamos a mano. -Dijo el rubio, a su lado como siempre estaban Annie y Berthold, tomaron una espada cada uno y atravesaron el cuerpo del vampiro una vez, cortándolo a la mitad.
-¿Pero que hacen aquí?- Dije sin poder creer lo que estaba viendo.
-Oí el grito de una señorita, y decidí salvarla, pero al parecer eras tú.-Dijo sarcásticamente con una carcajada.-Estaba cerca del lugar, sabía que la niña rubia vivía en esta casa y pude ver el momento en el que esta basura entró.-Dijo aplastando la cabeza del vampiro con su pie, el cuerpo de este comenzó a desaparecer de la habitación.
-Gracias, perdón por...
-Cierra la boca, no es hora de sentimentalismos mocoso, ¡debemos salir de este lugar ahora! -Dijo empuñando su espada y caminando a la salida, junto a sus dos compañeros.
Me puse de pie y mi amado Armin se lanzó a mis brazos con lagrimas en los ojos, tirándome de nuevo al suelo. Me abrazaba con tal fuerza que reflejaba alivio el tenerme en sus brazos.
-Eren, creí que te perdería.-Dijo viéndome a los ojos con gran ternura, tomó mis mejillas con ambas manos y me dio un corto beso en los labios, los tres compañeros nos veían raro, tal vez estaban impresionados por tal acción de Armin.
-Armin, nos vieron.-Dije apenado.
-Eren, pude perderte hace un momento, sin ni siquiera haber podido demostrarte mi amor frente a los demás, por vergüenza, miedo, ya no será así, siempre demostraré lo que siento por ti, sin importar nada mas, porque ese podría ser nuestro último momento juntos.-Sus ojos se volvían a llenar de lagrimas, eran de felicidad, de alivio, porque todavía estaba con él.
-Te amo Armin. -Dije tomando su mano, viendolo a sus hermosos ojos azules.-Nadie, ni nada, podrá eliminar ese sentimiento en mi. -Su rostro se iluminó por una pequeña sonrisa, ambos volvimos a unir nuestros labios cortamente.
-¡Oh dios! Quiero vomitar. -Dijo Reiner por tal escena.
-Pero Reiner, yo...
-¡Callate Berthold! -Annie se reía por aquella situación entre sus amigos.
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A pesar de todo. (Eremin/Cielois)
RomanceLos personajes pertenecen a Hajime Isayama, creador de Shingeki no Kyojin. Los personajes pertenecen a Yana Toboso, creador de Kuroshitsuji.
